El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Misiva a Isis, mi musa tinerfeña (3)

MISIVA A ISIS, MI MUSA TINERFEÑA (3)

Dilecta Isis:

Por si alguna de las ideas o palabras que contenía el anterior correo que te remití te desagradó sobremanera, quiero que sepas que no fue mi intención (al menos, tras coronar un exhaustivo examen de conciencia al respecto, puedo asegurarte que no he hallado en ella un ápice o pizca de maldad) hacerlo.

Como mi imaginación es desbordante, ya he escrito dos textos de los que tú, Isis, eres protagonista. En el primero de ellos, que he titulado “Cuando es un impostor quien pronostica” (apareció publicado el 2 de enero del presente año aquí, en mi bitácora), sueño que Selene, la luna, me adelantó en una larga confesión o parlamento, entre otras corazonadas o presentimientos, esta/e: “Conocerás a muchas mujeres (pocas en el sentido bíblico), pero darás con quien vivirás un edén, durante tres lustros, con lustre, sin asperezas, Isis, a quien compararás con muchas míticas féminas grecolatinas, sobresaliendo, entre los tales, el símil que establecerás con Ariadna, por su salvador hilo, que mudabas en acerado filo con el que lograbas amedrentar a tus enemigos”. En el segundo, “Amado, amador y amante, un diamante”, que porta el subtítulo de “¿Cómo llegamos tú y yo a escribir juntos?” (vio la luz el pasado 9 de enero, aquí mismo, en mi blog de Periodista Digital), el penúltimo de sus parágrafos dice así: “Según los expertos más reputados en nosotros, esta breve epístola, que estoy a punto de culminar, fue el arranque o la causa que propició nuestra exitosa colaboración literaria”.

Por si no te lo he contado antes o lo ignorabas, tengo predilección por un latinajo de Ulpiano (por cierto, así se llama, el único hermano vivo, nonagenario ya, de los nueve que tuvo Iluminada, mi madre, que va camino de cumplir los noventa y siete años y se encuentra estupendamente —por un familiar muy cercano sé que suele darle varios apretones a la bota durante la comida y la cena, quiero decir, que bebe, poco más o menos, un vaso de vino— de salud) que dice de esta guisa: “Iuris preacepta sunt haec: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere” (“Estos son los principios del derecho: vivir honestamente, no molestar al otro y dar a cada uno lo suyo”). Así que, en el supuesto de que la razón de tu silencio, de que el motivo por el que ha enmudecido tu lira, sea que no te ha gustado alguna de las expresiones que contenía el correo que te envié y precedía a este, insisto en iterar mis disculpas, porque no había sido mi pretensión hacer tal cosa.

Te abraza (y no olvida encargarte que le des de su parte dos ósculos a quien aún no conoce, tu retoño, Marimar) con idénticas (benéficas, sentidas y sinceras) intenciones quien sigue prendado de tu arrolladora persona(lidad) y es fiel y leal con las mujeres que lo mejoran,

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

   Post Scriptum

Si no deseas que te envíe más correos, házmelo saber cuando puedas con unas breves palabras. Puedes estar segura de que no te pediré que apoyes con argumentos o razones de peso tu postura.

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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