UNO O DOS FIELES AMIGOS
No hay para el mal de enemigos
Un remedio que haga sombra
A este antídoto, que asombra,
Porque cursa sin castigos,
Uno o dos fieles amigos.
Son mis dos Luises ejemplo
O muestra de ello. Contemplo
Que ser otros nombres pueden
Los que por las calles rueden
Y Jesús dentro del templo.
Ángel Sáez García