DAVID VENCIÓ A GOLIAT, E HIZO LO PROPIO,
EN EL FILM “TROYA”, AQUILES CON BOAGRIO
Me consta que, en otra miscelánea o silva, en otra urdidura híbrida (me he aficionado a juntar la prosa con el verso, como eso también hizo Jorge Luis Borges en su libro “El hacedor”, con piezas de un tipo y del otro), que rotulé “La firmeza demuestra su eficacia…”, que escribí con la grata ocasión del Foro Económico de Davos, Suiza, donde la UE, por fin, estuvo a la altura de las circunstancias, y no se dejó avasallar, empujar o pisotear por el matón del barrio o de la clase, Donald Trump, recordé que Félix Lope de Vega y Carpio escribió los dieciséis versos octosílabos de la composición poética titulada “Los ratones”, conformada por dos estrofas de dos redondillas cada una:
“Juntáronse los ratones / para librarse del gato; / y, después de largo rato / de disputas y opiniones, / dijeron (verbo que tiendo a mudar por el que le encaja o se le ajusta mejor, “juzgaron”, según mi criterio) que acertarían / en ponerle un cascabel, / que, andando el gato con él, / librarse mejor podrían.
“Salió un ratón barbicano, / colilargo, hociquirromo / y, encrespando el grueso lomo, / dijo al senado romano, / después de hablar culto un rato: / —¿Quién de todos ha de ser / el que se atreva a poner / ese cascabel al gato?”.
Como recientemente el Tribunal Supremo de los EEUU, árbitro e intérprete de la Constitución norteamericana, ha sentenciado en contra de los aranceles tramposos del presidente Trump, mal llamados “recíprocos”, que anunció, a bombo y platillo, el 2 de abril del año pasado, en una jornada que, de manera pomposa, dio en llamar Día de la Liberación, pero que devino en el de la esclavitud o servidumbre para los demás, incluidos sus propios compatriotas, los empresarios norteamericanos, que tuvieron que subir los precios para sobrevivir al invento de su pseudodirigente; y como el colectivo (tiene razón el lema que cabe leer en el escudo de la bandera de Haití: “L´UNION FAIT LA FORCE”, la unión hace la fuerza) roedor se ha vuelto a imponer al solitario gato, le he pedido a mi amigo y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, que escribiera otros dieciséis versos octosílabos (la anterior composición, aunque él me la intentó pasar por anónima, y reconozco que me la coló, porque le creí, luego supe que era de su puño y letra). He aquí la “Otra continuación de ‘Los ratones’”:
Bravo, a voz en cuello grito; / bravo, y no paro, no, bravo; / cuando comienzo, no acabo, / porque gritarlo es un rito / de superior alegría, / ya que ha fallado el Supremo / y ha puesto cara de memo / Trump, porque el fallo la agría.
Los ratones han vencido / al gato voraz de Lope. / Su ánimo y moral a tope / al grupo ha reverdecido. / Al optar por el derecho, / Woldenberg, el empresario, / se ha impuesto al tiranosaurio / y ahora está satisfecho.
Ángel Sáez García
