El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Al correo de Olaya le he hecho caso

AL CORREO DE OLAYA LE HE HECHO CASO

PORQUE A SANTAOLALLA HA RECORDADO

Hoy he recibido un “emilio” de otro espontáneo comunicante, Olaya (así lo firma; ignoro si es nombre o apellido). Le he hecho caso por dos motivos; primero, porque su firma me ha recordado a uno de los mejores amigos que hice y tuve en mi enriquecedora etapa educativa o septenio camiliano, José Luis Álvarez Santaolalla, prematura y tristemente finado; y segundo, porque lo que dice ella/él en el mencionado es cierto. Lo transcribo, sin más demora, a continuación:

“Admirado y querido Otramotro:

“Reconozco que hasta el día de la fecha no había sentido la necesidad imperiosa de escribirle sobre un hallazgo que atañe a su estilo literario y he llevado a cabo esta misma tarde, pero hoy, repito, lo he considerado asunto perentorio, urgente. Así que me dispongo a hacer lo mismo que han realizado antes otros lectores suyos, que han reputado oportuno y/o pertinente ponerse en contacto con usted para señalarle algo llamativo.

“Solo quiero decirle que me he fijado en que los dos primeros parágrafos de la urdidura que usted rotuló así, “Mi impar habitación, la preferida”, publicada el pasado día 15 de los corrientes mes y año, en su bitácora de Periodista Digital, el blog de Otramotro, aunque, aparentemente están escritos en prosa, si uno se detiene y repara unos minutos en ellos, se da cuenta de que están conformados por sendas series de versos endecasílabos. Luego he comprobado, de manera fehaciente, que lo propio hace con el resto de los párrafos de la citada urdidura en prosa/verso, con todos. Tengo para mí que ese fin ha sido buscado por usted de manera voluntaria, o sea, que no ha sucedido de forma aleatoria. Un párrafo puede ser que le salga así a usted, pero ¿todo el texto? De ninguno de los modos. Ergo, le pregunto directamente a usted, Otramotro: ¿Estoy en lo cierto?

“No concibo que pueda contestarme la verdad, si en su respuesta me asevera que todo obedece a una mera coincidencia o casualidad, sino a una causalidad, un inconcuso propósito buscado por usted. ¿Qué hay de cierto o verdad en lo inferido?

“Le agradece de antemano la contestación sincera

“Olaya”.

Mi respuesta ha sido la siguiente:

Mi primera intención ha sido, Olaya, soltarle una boutade, una ocurrencia, que quería demostrarle a usted y a otros lectores avispados el supremo dominio técnico que tengo de la herramienta que sostengo con mi diestra, la pluma o el bolígrafo BIC azul que va dejando rastro y generando los vocablos que componen mi acervo lingüístico, la competencia de mi perito lenguaje. Bueno, pues, tras darme el capricho de la trastada, la salida de pie de banco, le daré y diré la fetén: suelo echar mano de la prosa versificada, siempre en endecasílabos, para infundir o insuflar a mi relato (nostálgico e intimista en la ocasión presente) un ritmo musical. Dicho recurso estilístico exige atención y concentración, ser un ducho medidor de versos, y tiene por objeto hacer un guiño (homenaje siempre me ha parecido una palabra mayor para mí) a la literatura clásica española de los siglos áureos, con la clara pretensión de elevar la prosa a la categoría de lírica, poética.

Me veo en la obligación intelectual de darle la enhorabuena por haber advertido cuanto ha pasado desapercibido para el grueso, el resto, esa estructura camuflada, oculta. Usted demuestra tener una sensibilidad que no debe perder y ha de cuidar y cultivar para que la flora y fauna de su jardín siga siendo frondosa y canora. Eso le permitirá sorprenderse gratamente no una, sino muchas veces, y por motivos diversos.

Ciertamente, todos los parágrafos que contiene el texto en cuestión están conformados por series de versos endecasílabos engarzados, como si fueran los eslabones de una cadena.

Aquí brilla el azar, sí, por su ausencia; todo es un fruto de la hilandería, obra de la poética hilatura, por su autor coronada, servidor; del DES otro ejercicio, que es acrónimo de un trípode que da satisfacción: dedicación, esfuerzo y sacrificio, como en este parágrafo demuestra.

   Ángel Sáez García

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Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

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