El blog de Otramotro

Ángel Sáez García

Planteamiento, nudo y desenlace

PLANTEAMIENTO, NUDO Y DESENLACE

Hoy he recibido un “emilio” de A. B., que son las letras iniciales de sus dos auténticos apellidos, no del nombre compuesto, que ya he identificado, de quien fue compañero nuestro (de Lázaro Lázaro y mío) en el citado colegio “San Valero” zaragozano. Dice así en el que me tutea (bienvenido sea, tras tanto voseo):

“No sé cuál es el verdadero motivo, Otramotro, de que ambos nos hallemos en el equilibrio ansiado por mí. Puede que se deba a una mezcla de las dos opciones que he barajado. Ignoro si me gusta cada día más leerte por esta causa, que has bajado tu nivel, alto, casi inalcanzable, o por esta otra, que, por la frecuencia a la hora de leerte, ese listón lo he ido subiendo paulatinamente yo, y eso hace que estemos a una altura pareja.

“Acabo de leer los dos primeros párrafos del texto que rotulaste y subtitulaste de esta guisa: ‘El sistema de Ortega y Gasset chifla / tanto a Lázaro Lázaro que flipo’. Confieso que me ha encantado tu manera de intentar convencer (al resto de los lectores, y, de paso, persuadirme, asimismo, a mí) con los argumentos que has esgrimido.

“Tu urdidura o ‘urdiblanda’ versa sobre una ansiada metamorfosis que, tras esperar varios años a que llegara la ocasión, que la pintan calva, para aprovecharla, a fin de proceder a cambiar lo que Lázaro Lázaro detestaba, al final, una verdadera razón de peso, el amor, que tiene la virtud de eludir todo óbice, de esquivar todo peligro, y el ultimátum de quien te ama (tanto como tú también la amas a ella) queda en agua de borrajas o cerrajas, en nada; porque lo precipuo, principal o prioritario siempre debe estar colocado, en cualquier orden de prelación que se precie, por encima de lo secundario.

“No se da la transformación esperada, pero, sensu stricto, sí la hay, porque la no transformación es también una transformación, negativa, si se quiere, como el gato o truco de magia que Erwin Schrödinger, representante de la mecánica cuántica, cual prestidigitador, se sacó de la manga, porque la columna de opinión que la contiene se transforma en un diálogo ameno, cercano, fácil y fresco, entre el autor y el/los lector/es, sin cuyo concurso no hay verdadero acto de comunicación.

“La pieza se apoya en lo que pasa por real, aunque me temo que no lo es (al menos, del todo). Sí nos suministras, Otramotro, datos creíbles, verosímiles, sobre la recepción de un correo, la coincidencia en el curso Tercero de BUP en el colegio ‘San Valero’. He de reconocer que eres capaz de crear o formar un ambiente de autenticidad y es normal que el lector deduzca que cuanto nos abasteces es cierto, innegable, notorio.

“Si el lector es empático, entiende el problema que acarrea Lázaro (bis) desde la adolescencia y, más aún, tras saber que su madre había pensado en llamarlo Eduardo, que no es nombre que a Lázaro Lázaro disguste. Ahora bien, se puede estar ahíto, harto, de algo, pero un argumento impecable y el ultimátum de tu novia, quien te da tanto y amas, que no te ves sin ella, te consigue convencer en un pispás.

“En esos dos parágrafos tenemos los ingredientes fundamentales de todo relato habido o por haber: planteamiento, nudo o desenlace.

“Lázaro (bis) odiaba que su nombre de pila coincidiera con su primer apellido. No conocemos la razón, pero sí sus ganas de ser mayor de edad para cambiarlo. Si el correo lo firma Lázaro Lázaro, algo ha pasado, una razón de peso ha pesado más que su determinación de otrora. El autor, tú, Ángel Sáez García, que eres un cuco, nos obligas, sin querer queriendo, como solía decir el chavo del Ocho/8, a seguir leyendo, si somos curiosos, para averiguar la adivinanza, el enigma o el misterio, que nos pica la curiosidad y queremos que deje de hacerlo. Para conocer la razón que motivó que Lázaro (bis) no coronara la metamorfosis pretendida, tú te las ingeniaste para contestar a Lázaro Lázaro y que este te diera la información que disipara tu duda, que te roía. La respuesta de Lázaro (bis) contiene la resolución del enigma: la mayoría de edad es incompatible con una ‘chifladura infantil’.

“No le falta a ese engranaje tuyo ninguna pieza para que el mecanismo de esa bomba funcione a la perfección, y explote cuando deba, pero como bomba japonesa, llena de dulces, que no se comen, pero sí se saborean, aunque sean intelectuales.

“Avellaneda Borja, Juan Miguel (a falta de veraz comprobación)”.

   Ángel Sáez García

   [email protected]

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza.

Lo más leído