Pacos

Paco Sande

El Apalpador»… el paletismo no descansa jamás.

Cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo. Cuando creímos que a los “nacionalistas-galegos” ya no les quedaba nada por inventar. Después de inventarse un fundador, (Breogan), que tiene el mismo rigor histórico que Superman, una historia, virtual, solamente gallega, unos reyes de Galicia, que solo ellos conocen, un país hecho «ad hoc», por y para ellos y hasta una lengua, que dicen que es el gallego, pero que nunca se hablo en Galicia. Van y, ni cortos ni perezosos, estas navidades, para no parar de asombrarnos, se sacan de la manga un Papa Noel autóctono, y se inventan «El Apalpador», un gigante que trabaja de carbonero y que todos los años visita las aldeas para palpar “apalpar” las barrigas de los niños y comprobar si están bien alimentados. Y es que el paletismo no descansa jamás.

Yo, que tengo 56 años, nací en una aldea de la Galicia profunda, El Freijo, “O Freixo” ¿Qué nunca han oído este nombre? No importa, baste decir que queda donde cristo perdió la sandalia. Conocí a mis cuatro abuelos y a dos de mis bisabuelas, una de ellas, con la que conviví, había nacido en 1883, era analfabeta la pobrecilla, aunque muy inteligente, me acuerdo que, todos ellos, me contaban muchas cosas. Me hablaron del “aire” una enfermedad que se podía coger cuando se iba a ver a alguien que acababa de morir, si antes de volver a casa no te “afumabas” ahumabas, o sea, te pasabas por el humo, podías enfermar tú o, lo que es aun peor, pegársela a algún niño. Era como el halo del muerto o algo así, -en otras partes de Galicia la conocen como la sombra- que, si no te la quitaban, te acababas muriendo. Para quitársela al niño que la contraía, eran necesarias tres Marías, que, mientras entonaban unos versos que solo ellas sabían, se iban pasando el niño unas a otras, por encima del humo de laurel que no hubiese visto el mar. ¡je, je!.
Vi como quitaban la ponzoña del cuello de alguien a quien, supuestamente, le había escupido un sapo, pasándole, por encima de la zona afectada, un cuchillo de cobre recalentado al fuego. Vi, también, como el día de San Juan bailaba el sol “pola mañan” por la mañana, -Y esto si que lo vi, tendría yo unos cinco o seis años, cuando el día de San Juan por la mañana, nos llamo mi abuela muy temprano para que fuésemos a ver bailar el sol, y, allí estaba, bailando. No me pregunten que paso aquel día, no lo se. Pero yo vi bailar el sol.
Y estos son solo un par de ejemplos de lo que nos contaban los ancianos, pero hay mas, el del diablo que se disfrazaba de cordero para que las mozas lo acurrucasen, lo de la Santa Compaña, que si te la cruzabas una noche podían llevarte con ellos, los aparecidos, seres del otro mundo, que en aquellos tiempos se paseaban mucho por este. Y así podría seguir todo el día. Cuentos de magia y brujería, de meigas, cuentos fantásticos que habían nacido del pueblo y que el pueblo, medio analfabeto, se creía a pie juntillas. Cuentos para dar y tomar. Pero en mi puñetera vida, me hablo, ninguno de ellos, de este engendro nacionalista.
Pero es que todo este tema nacionalista, ha pasado, hace tiempo, de ser un cachondeo, para pasar al mas completo disparate. ¿Pero es que nadie en este maldito país tiene agallas suficientes para pararles los pies a estos bobos? ¿Pero que esta pasando? Si es una pesadilla, que alguien me despierte por favor.
Como si no tuviésemos bastante con su imposición del gallego. Pensar que, lo del bilingüismo en Galicia nunca fue un problema, ni siquiera durante la dictadura. En la pequeña aldea en la que yo nací, y de la que hablo mas arriba, desde siempre, todos sus habitantes hemos hablado gallego y lo seguimos haciendo. En este pueblo los padres siempre han tratado de hablarles a los niños en castellano, cosa que también siguen haciendo, para que estos, (todos nosotros) fuésemos un día capaces de entendernos en esta lengua, pero cuando crecíamos, irremediablemente, acabábamos hablando en gallego.
Cuando íbamos a la ciudad, nos encontrábamos con que la mayoría de sus gentes, aunque sabían hablar el gallego, lo hacían en castellano. Los de la aldea nos dirigíamos a ellos en la lengua que queríamos o más buenamente podíamos, y todos nos entendíamos a la perfección. Y nunca, nunca, hubo ningún problema al respecto. En mis 56 años de vida, nadie me dijo nunca, tienes que decir así o asa. Fue con la llegada de estos fanáticos, radicales, tiranos y dictadores galeguistas cuando surgió el problema. Cuando empezaron a exigirnos que teníamos que escribir y hablar del modo que ellos dictasen, que no se te ocurriese decir a Noya, tiene que ser Noia, La Coruña, tiene que ser A Coruña etc. , esa fue la forma de crear un problema donde no había.
Y así seguirá mientras TODA GALICIA no tenga los arrestos y el sentido común de decirles a estos talibanes, basta, iros, sobráis entre nosotros, aquí no hay sitio para los intolerantes, somos gentes de paz, iros a tomar viento. Y erradicarlos de nuestra tierra.
Mientras no se haga así, tendremos un gravísimo problema.
Y es que, todos estos catalanistas, galeguistas o vascuences, que tanto dan por saco con lo de sus dialectos o lenguas minoritarias, si es que tanto las aman, que prediquen con el ejemplo y que lo hagan todo en esas lenguas, pero que no nos obliguen a los demás. ¿Es que es tan difícil de entender? Has tu parte, has lo que quieras, lo que mas te guste, pero a mi déjame en paz, capullo.
Pero…Que Galicia decida. En realidad tanto las personas como los pueblos serán tratados como ellos dejen que se les trate.

Me escribe un comentario en mi blog, un tal Flemático, que dice: Tómatelo con calma hombre, lo que será, será, y España no va a ser destruida tan fácilmente, que tiene 500 años y dentro de otros 500, todavía seguirá aquí y de los nacionalistas no se acordara nadie.
Es verdad Flemático. Estoy completamente de acuerdo contigo. Estos imbéciles no van a acabar con España, y además, ya se sabe, lo que será, será, y dentro de 500 años nadie se va a acordar de estos soplasirios, pero lo malo es que, dentro de 500 años, a mi me la traerá muy floja, porque para entonces ya hará mucho tiempo que yo esté criando malvas, igual que ellos. A mí lo que me preocupa es el momento, lo que pasa ahora, porque mi yo, es ahora, y no me gusta un “carallo” que nadie coarte mis derechos y mi libertad y eso es lo que vienen haciendo estos fascistas nazionalistas-galeguistas.

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