Pacos

Paco Sande

El castellano nació en el País Vasco…,o casi.

Una lengua nace a partir de la lenta evolución mediante desviación, corrupción, y cambios fonéticos de una expresión originaria. Tras varias generaciones, los viejos hábitos lingüísticos ceden en una localización determinada a unos nuevos, los cuales se generalizan y difunden convirtiéndose en una norma más general y homogénea. Estos rasgos diferenciadores se estabilizan y se plasman en el lenguaje escrito, convirtiendo un dialecto en una nueva lengua.
Es difícil precisar el momento exacto del nacimiento de una lengua cualquiera. Tenemos la seguridad de que cuando aparecen los primeros escritos en esa lengua, esta, ya ha nacido y se habla entre las gentes de una zona desde varios siglos atrás.
En los inicios de la reconquista, siglos VIII y IX, una de los condados en que estaba dividido el reino de Asturias, era el de Castilla, antigua tierra de las tribus cántabras, autrigonas y várdulas, así, las crónicas al referirse en estos primeros caminares de la naciente Castilla dicen Bardulia que ahora llamaremos Castiella. Los habitantes de esta zona, comprendida en las actuales Merindades, valle de Mena, parte sur de las montañas cántabras y valles alaveses próximos, estaban en constante lucha y eran frente de guerra contra las tropas musulmanas.
Poco a poco se fueron ampliando los territorios conquistados a los moros y llegó un momento en que en junto a Castilla había otros territorios, comprendidos en su mayor parte en la actual provincia de Burgos, al frente de los cuales había otros condes aparte del de Castilla. Existían así los condes de Castilla, en Lantarón, Cerezo, Álava, Lara y Burgos entre otros. Estos territorios, fueron repoblados con gentes de diversas procedencias, así había cántabros, várdulos, autrigones, vascones, astures, hispanogodos huidos del sur…
Con Fernán González, se unifican todos los territorios en un solo condado Castellano siendo este condado de grandes dimensiones geográficas e ideológicas. El condado de Castilla a la muerte de Fernán González, comprendió la totalidad de las provincias de Burgos y Vizcaya, la mayor parte de Cantabria y Álava y pequeñas comarcas de las actuales provincias de Guipúzcoa, La Rioja, Soria y Palencia.
Unas especiales condiciones se dieron durante el siglo VIII en los nuevos territorios conquistados en la naciente Castilla; Alfonso I, llevó a esta zona gentes procedentes de la meseta que habían sido romanizadas en alto grado siglos atrás, las cuales se juntaron incluso en mestizaje con las ya existentes, apenas romanizadas y que por lo tanto conservaban en parte sus costumbres y lenguas de tiempos anteriores a los de la conquista romana, especialmente, cántabros y vascones.
Se da por lo tanto una situación de bilingüismo, con lo que los hábitos fonéticos de unos se verán importantemente influenciados por otros. Fue así en esa primera Castilla, donde comenzó la deformación del romance hispanogodo, que más o menos se hablaba en toda la península de una forma homogénea. Esta lengua romance, hablada por esas gentes cántabras y vasconas, con sus peculiaridades lingüísticas y fonéticas irán deformando y desviando la norma y poco a poco convirtiéndola en un nuevo dialecto. Esta lengua naciente, ira evolucionando de una forma interna y única, ayudada además por una situación de aislamiento debida a la dificultad de comunicación orográfica y a las malas relaciones con el mundo hispanogodo de León.
Y así nace el castellano.

Los monasterios de la Alta Edad Media eran refugio y focos de la cultura. Los monjes se dedicaban a la abnegada y nobilísima tarea de copiar a mano códices antiguos y a veces ilustrarlos con una policromía asombrosa que revela muchos secretos de la sociedad de su tiempo. En dos de estos monasterios castellanos, San Millán de la Cogolla y Silos en la actual provincia de Burgos, los monjes trabajaban también, como muchos colegas europeos, en el comentario de textos latinos y en pleno siglo X escribieron las Glosas emilanenses (San Millán y las Silences (Silos) utilizando para sus comentarios al margen o en interlineas traducciones e interpretaciones en el romance castellano.
Se creía hasta no hace mucho que las primeras palabras en castellano fueran escritas en San Millán de Suso (el de arriba). Pero hace unos años unos investigadores riojanos descubrieron otro glosario procedente también de San Millán, pero correspondiente al Siglo IX y acompañado además por un copioso diccionario del latín al castellano naciente. La importancia del hallazgo es inconmensurable y, como en el caso de las glosas emilanenses, se comprueba que el glosador era con seguridad un monje de origen vasco que conocía además el euskera. Y es que el castellano posee también evidentemente, como la propia Castilla, orígenes vascos.
Por lo tanto, el castellano, -Español para el resto del mundo- la lengua de nuestro país y por ende nuestra lengua y que sin embargo es denostada y proscrita en varias regiones de nuestro país (España) por el simple hecho de que, según algunos de los habitantes de esas regiones, es la lengua de los castellanos y por lo tanto ajena, sin querer darse cuenta de que, cuando nació esa lengua, casi todos nosotros éramos castellanos y, como fácilmente puede verse aquí, nació, precisamente, en una de esas regiones que más la proscriben, El País Vasco…, o casi

*Elaborado con ayuda del libro, Historia total de España, de Ricardo de la Cierva y «La web de Victor»

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