Palpito Digital

José Muñoz Clares

Pablenin y el cadáver de un tal Sánchez

Se han saludado,  después de mil años tomando el chocolate de espaldas, el papa de Roma y el equivalente ortodoxo ruso, un señor adornado en la cabeza por la maqueta de un reactor nuclear, que no es la tiara que se gastan los papas pero impresiona igualmente, ¿y no se han de aliar el PP y el PSOE después de que sus líderes se hayan mandado respectivamente al purgatorio y al infierno?. Se amiga gente que  se excomulgó hace casi mil años, con la dramática consecuencia de que un mínimo de entre sesenta y cien papas y popes se han ido al infierno juntos haciéndole caso al mismo Dios en pleno episodio esquizo, cuesta trabajo pensar que anden nuestros líderes excomulgándose a estas alturas. Y es que son como lo de la cocacola y su rival; cuando cocacola cambió su fórmula para quitarle calorías pepsicola replicó con el siguiente mensaje: cien años mirándonos a los ojos y ahora parpadean. Siguió vendiendo más cocacola, pero los de pepsi quedaron como reyes con su fórmula original y el gusto que da meter un gol por toda la escuadra, en el último minuto, y chafarle la guitarra al enemigo, que es lo que ahora disfruta Rajoy. Porque lo vemos todos, lo ven los suyos, lo están viendo hasta los que no querían verlo y sólo Sánchez no quiere ver que Sánchez está muerto y, lo que es peor, que si alguna esperanza le queda pasa por amigarse con el PP para aparentar ante los suyos que sigue vivo o arrodillarse ante Pablenin y que pida por su boca el nieto de Ceaucescu.

El asunto era de libro. Se lo dijo este domingo pasado Javier Marías en el colorín de El País: Podemos y la CUP no son gente de fiar. A a los hechos me remito. Pablo Iglesias junior, Pablenin, sabe que unas elecciones anticipadas suponen el entierro de Sánchez a manos de los suyos, y sabe que Sánchez lo sabe, así que le aprieta las tuercas de modo que el pobre Pedro o se arregla con Pablo, o se amiga con el PP, o saldrá del panorama político tras la carrera más corta y frustrante de nuestra historia democrática. Al ser estos tiempos cuaresmales digámoslo en términos de cuaresma: del polvo salió hace apenas un año y al polvo volverá en apenas unos días si tras cosechar los peores resultados de la historia socialista deja el terreno abonado para que Pablo se ponga como segunda fuerza en unas elecciones anticipadas que nadie quiere, lo que condenaría al PSOE a otro desierto largo y penoso como el de después de la debacle a que los condujo la corrupción en tiempos del gran Felipe. Pero lo peor está por venir para el pobre Pedro, que estará tan muerto si no se inviste como si ocurre cualquiera de las dos alternativas posibles: que forme gobierno el PP o que se produzcan las nuevas elecciones después de que los socialistas renueven la cúpula sobre su cadáver.

Pero tampoco Rajoy quiere con Sánchez nada que no suene a rendición. Hace apenas dos meses de la afrenta y ya se la ha devuelto en forma de peineta omitida pero amagada. Sánchez echó mano del barniz católico que aquí llevamos todos y lo mandó prematuramente  al purgatorio, sin sospechar que Pablenin lo iba a mandar a él al infierno. De modo que están las cosas como estaban, pero algo peor. O se alían los tres partidos nacionales, los que quieren que España siga existiendo, o esto se va a hacer puñetas. España, que ha soportado estoicamente ocho años de Aznar, ocho de Zapatero y cuatro de Rajoy, no veo que pueda aguantar los 100.000 millones de déficit con que se ha descolgado Pablenin de buenas a primeras.

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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