Palpito Digital

José Muñoz Clares

Lo más seguro es que ya veremos

«La predicción es muy difícil, sobre todo la del futuro», sentenció el danés Niels Bohr. Y no debía andar errado: esa frase no impidió que le dieran el premio Nobel de física en 1922 y que su nombre figure en el elenco de sabios que dieron lugar a la física cuántica. Pues bien, pese a la severa e irónica advertencia conviene intentar alguna predicción que desvele lo que resulta previsible para estas endemoniadas elecciones que se nos vienen encima.
Sólo sabemos cierto que habrá más abstención. Un 3% más, cifra muy catalana, lo que quizás tenga que ver con el éxito o fracaso del autopostulado Mas, al que todos dimos por muerto, y ahora quiere resucitar en una lista conjunta con ERC, que ya ha dicho que no, así que uno menos, siquiera sea provisionalmente.

Las encuestas dicen que bajan el PP y el PSOE, pero el PP mantiene un suelo electoral firme, inmune a la corrupción que ha dominado al partido en las últimas décadas, si no ha sido siempre como sospecho. Y Rajoy no es el mejor candidato, según piensan algunos hasta en su propio partido. En cuanto al PSOE, muchos lo culpan por el veto que el insensato de Sánchez ha repetido antes incluso de la convocatoria, aunque sobre él pesa más la maldición que le echó Rajoy a costa de la decencia. Sánchez está muerto o, peor aún, está en la UCI y el jefe del servicio es el inefable Iglesias, que está por administrarle tratamientos paliativos – léase sedación – para que muera con dignidad sin dar el espectáculo de ver cómo lo despedazan los suyos. Susana Díaz se lo ha puesto claro: o gana las elecciones o se lo comen crudo, que viene a ser como ponerle como prueba la multiplicación de los panes y los peces pero con votos. Y el temor de que Pablito les adelante por la izquierda – lo que sería dramático para este país – depende de un tal Garzón, comunista confeso, que es como ser escolástico a estas alturas cuando la escolástica ya era rancia en el siglo XIII. La inexplicable pujanza de IU, con el pesado fardo de Anguita a cuestas, mermará al PSOE en la misma medida que a Podemos. La gente está harta de realidades y ahora quiere promesas como las que le hizo Chiripas a los griegos para luego ganar un referéndum y hacer justo lo contrario de lo que la gente votó. A vista de Stalin, eso es dialéctica, tovarich, y esa es la parte que entienden perfectamente tanto Iglesias como Garzón. En asuntos de rojería o se cree o no se cree, y a los tibios se les fusila a primera vista.
Rivera es el único que gana por méritos propios. Todos los demás se limitan a recoger lo que pierden los demás, como el sabio del que contaban que un día, tan triste y mísero estaba, que sólo se contentaba con votos que recogía; mas cuando el rostro volvió, halló la respuesta viendo que otro sabio iba cogiendo los votos que él despreció. Los votos caídos de las manos hartas de soportar se los andan repartiendo entre tres, Podemos, IU y PSOE, y va a depender al final de quién gane la liga, lo bajo que quedemos en Eurovisión y algún que otro aspecto relevante de la vida social española. Así que voto arriba, voto abajo, vamos a repetir la jugada con un par de descartes previos: ni Sánchez ni Rajoy van a tener mayoría suficiente para gobernar si no es contando el primero con Podemos – si no le da el zarpazo definitivo y asciende de vice a presidente y nombra a Sánchez macero de las Cortes -, y el segundo con Rivera, que ya ha anticipado también que Rajoy no le parece un buen candidato, además de la estopa que le han venido dando desde el PP, que en eso han calcado a Sánchez.
Así que lo dicho: lo más seguro es que ya veremos.

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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