Palpito Digital

José Muñoz Clares

Los pacíficos Jordis

A fin de dejar sentados los hechos por los que están en prisión los mártires catalanes conocidos como los Jordis, líderes de ANC y de Omnium cultural, cito los hechos que se entienden probados, a salvo posterior juicio con todas las garantías, según surgen del auto de 16 de octubre de 2017 del Juzgado Central de Instrucción,  dictado por su titular la magistrada Lamela.

Los hechos aparecen recogidas en las actas levantadas por las Letradas de la Administración de Justicia de los Juzgados 19 y 23 de Barcelona los pasados 20 y 21 de septiembre, y vienen poyados por declaraciones de las Letradas y de dos guardias civiles, por grabaciones telefónicas legalmente intervenidas y, finalmente, por los reportajes fotográficos e informe aportados por la Unidad de Policía Judicial de la VII Zona de la guardia Civil. Según todo lo anterior, los días 20 y 21 de septiembre, en el curso de la práctica de una serie de diligencias de entrada y registro acordadas por el Juzgado de instrucción nº 13 de Barcelona en sus Diligencias Previas nº 118/2017, una muchedumbre de personas se concentró ante los edificios registrados, convocadas por los líderes de las organizaciones independentistas Asamblea Nacional Catalana y Omnium Cultural , Jordi Sánchez Picanyol y Jordi Cuixart Navarro.

Dichas concentraciones se produjeron ante la Secretaria General de Vicepresidencia, Economía y Hacienda – donde se produjeron los altercados más graves – y también en las Consejerías de Economía, Exteriores, Gobernación, sede del Partido Socialista de Cataluña, de la CUP, en la imprenta de Sigues y Riells – donde se elaboraba material para el ilegal referéndum -, en el domicilio del Jefe del Gabinete de Gobernación Joan Ignasi Sánchez, en Sabadell, e igualmente en el domicilio de José María Jové Lladó en Les Franqueses del Vallés.

La organización de estas concentraciones, cuya finalidad era impedir la ejecución de una orden legítima emananda del Juzgado Central de Instrucción, se utilizó la red social Whatsapp desde terminales propios de ambos Jordis, quienes, desde la ANC, dispusieron que se ubicara un puesto en el nº 10 de la Rambla donde los voluntarios convocados recogían chalecos de distintos colores – para identificar a distintos grupos de acción – y desde el que se organizaron turnos para que no cesara la presión contra las órdenes que el Estado de Derecho obligaba a cumplir.

Los Jordis se erigieron en portavoces de los concentrados y, en tal calidad, intentaron en cinco ocasiones negociar (?) con las fuerzas de seguridad, se negaron a ordenar la disolución de las concentraciones y, al contrario, continuaron dirigiendo los pasos y las ubicaciones de los sediciosos. Jordi Sánchez ordenó a los presentes que no se fueran a su casa porque iba a ser «una noche larga e intensa»; Jordi Cuixart, por su parte, pidió a los concentrados que no se disolvieran, exhortando a «la movilización permanente» y especificó la finalidad de la misma: actuar «contra las actuaciones ordenadas judicialmente.»

La pacífica concentración cursó con el pinchado de ruedas y causación de destrozos en  diversos coches patrulla de la Guardia Civil; sentadas en el asfalto para detener la labor de los vehículos policiales; empujar a agentes y bloquear la salida de sus vehículos, formar un cordón humano ante la Consejería de Economía con la finalidad de impedir que se llevaran a los detenidos, gritando a los Guardias Civiles «no sortireu» (no saldréis). Impidieron de forma efectiva que los agentes y las comisiones judiciales abandonaran  las consejerías registradas, manteniéndolos detenidos ilegalmente hasta las 4 y las 7 de la madrugada en sendos supuestos.

Y estos, son, como ven, los presos políticos que hay en Cataluña por culpa del Estado dictatorial en que se ha convertido España.

En su deriva delirante no ven sino bondadosos seguidores de Ghandi, pero la verdad fue otra: los Jordis acabaron sus arengas sobre los vehículos de la Guardia civil destrozados a conciencia, entre un coro de alborotadores que coreaban «esta noche/os váis sin coche». Y no hago alusión a las armas que robaron del interior de los vehículos porque ahí se impuso la sensatez de un político que mantenía la capacidad de hablar con ambas partes y las armas fueron devueltas después de haber sido retenidas ilegalmente por los facinerosos.

Y ahora lo que procede es que vengan Romeva, Junqueras, Puigdemont y el resto de la cuadrilla a contarnos milongas sobre el ancestral pacifismo que caracteriza a los catalanes, que les vamos a hablar nosotros de la ancestral propensión que tenemos los españoles a imponer el Imperio de la Ley. Y a ver quién sale ganando porque tenga la razón de su parte.

Los Jordis siguen presos, el mundo entero lo sabe y no veo las manifestaciones contra España fuera de las que protagonizan, cada vez menos, los pocos que siguen creyendo que la independencia está al alcance de la mano, porque los que tienen mucho que ganar con un cambio revolucionario de régimen se lo siguen contando, y así mantienen el delirio en plena incandecencia entre las voces sensatas que se han alzado pidiendo el cese de la locura, la vuelta al orden y el Derecho, y que se convoquen elecciones ya.

 

 

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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