Palpito Digital

José Muñoz Clares

SUN TZU, ¿LES SUENA?

No cabía esperar que los pecholobos peperos resucitaran el argumentario del gran teórico de la guerra antes, mucho antes de Clausewitz, al que todos citan cuando de guerra se trata. Los más cultos se retrotraen a Sun Tzu, del que manejo una edición al estilo tradicional chino: una larga tira de papel doblada en forma de acordeón cosida de lado a lado con hilo a dos dedos del lomo. Desperdicia la mitad del papel imprimible pero resulta bello, auténtico. Los pecholobos no parecen manejar más que una selección de citas archirrepetidas, probablemente sacadas de Wikipedia. E incompletas.

La primera consecuencia de la resurrección de Tsun Zu es que sitúa el conflicto con las Viles en un campo de batalla. Y eso deja ver la importancia que para la manada tiene esta crisis: es una guerra y hay que ganarla. Pero olvidan la significativa frase con que Sun Tzu empieza su obra: La guerra es una contienda moral que se gana en los templos antes que en los campos de batalla. ¿Recuerdan VietNam? Ellos sí leían a Zu. Y ganaron la guerra porque tenían la razón de su parte.

Toda guerra es un conflicto moral. La que los pecholobos han iniciado contra Ayuso y Álvarez de Toledo lo es, y de en una dimensión moral–ética de máxima actualidad: el poder falocrático tradicional contra el poder emergente de la mujer. Por suerte no intervendrá la inepta ex del rata de la chepa, como no interviene contra los feministas talibanes ni en agresiones sexuales de mujeres no adeptas a la fe progresista: es así como esa lerda entiende el art. 14 de la CE. Sí ha vomitado lo suyo Almuderna Grandes –la ere de más no es errata-: “Son juveniles, estilizadas, atractivas, brillantes y, sobre todo, malas. Están dispuestas a mentir, a conspirar, a influir y a hacer daño.” Bien lo sabe ella: es lo que le han enseñado a hacer, gobierne o no el psoe pero siempre en favor de sus amos.

Ya circula la especie de que este golpe se lo ha inventado Teodoro el Grande igual que se dice que alentó en la sombra el golpe de mano psoe-cs que hundió a cs, enterró a la arrimada plural y nos reveló una arista más del carácter de perrosánchez: su inclinación morbosa a la intriga florentina pasada por una sauna gay y una mentira tan cósmica que por eso mismo llama la atención y despierta recelo: nada en él es verdad.

Volviendo a Teodoro, el jupehuesos, espera, como esperaba Iván, que sus méritos pesaran siempre más que su errores y que el gran jefe le sería fiel en el batacazo. Olvidó el carácter dinámico de las alianzas y las enseñanzas próximas de lo que hace un hombre sin escrúpulos cuando tiene que optar entre su poder y sus deputies sheriff: cayó Iván, cayó Ábalos, cayó la payasa de los lunares, la inepta de exteriores… ¿Quién lo podía pensar el día antes de la mañana de los cuchillos largos? Los más fieles, los del trabajo sucio, la guardia pretoriana… acuchillada sin contemplaciones. En Roma constituía una tragedia necesaria, aquí se degradó a sainete prescindible. Los mimbres no daban para más.

Casado ve amenazada su victoria sobre el perro, la que esperaba, indolente, languideciendo en un diván. Ahora mira inquieto a su alrededor en busca de culpables ¿y qué imagen, qué espantajo se le viene a la cara primero? Teodoro, el Gran Teodoro, ese cateto de secano, el urdidor fracasado, el inútil falócrata de Teodoro que lo ha incomodado con sus chicas más valiosas, las que le roban votos mientras él habla y la gente se pasa a Vox. Los seguidores de las Viles siguen siendo conservadores y, vagamente, del PP. Casado prefiere echar a la gente en brazos de Vox. Casado está haciendo cierto el presagio de Sun Tzu pero visto desde la trinchera de las Viles: El asegurarnos contra la derrota está en nuestras manos, pero la oportunidad de derrotar al enemigo la proporciona el propio enemigo.

Dicen en la tierra del moribundo Teodoro: «olivica comía, huesecico al suelo». Eso hará Casado: se comerá la oliva teodora y escupirá el hueso al suelo.

El enemigo no era Casado, el Canseras, pero si él mismo se ha nominado… Sea.

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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