Palpito Digital

José Muñoz Clares

Abascal como Putin

Dijo ayer Medvedev, palmero mayor de Putin, que si Europa entrega las prohibidas bombas de racimo a Ucrania supondrá la III Guerra Mundial, y los rusos, tan sumisos como antaño lo fueron con los zares, callan pese a constarles que si no son capaces de ganar a Ucrania menos le ganarán una guerra a siete potencias nucleares y a una coalición de las más fuertes potencias militares del mundo. ¿Es que no recuerdan lo que le hizo el mundo, ellos mismos, a los nazis? Su destrucción la tienen asegurada así que ellos verán qué hacen: o acaban con Putin y vuelven a la civilización o se resignan a  sumirse en la irrelevancia y en la pobreza, como cuando los zares, con los soviéticos… Paralelamente suelta el camarada Abascal estas dos perlas: que o entra en el gobierno de la autonomía murciana o forzará la repetición de elecciones, y que su programa es de máximos, arriesgando con ello perder la repetición electoral por goleada y situarse al borde mismo de la desaparición, como los rusos.

Bien está que defiendan su programa, una sarta de disparates apropiados para una tenida conspiranoica pero no para dirigir un país, además de que su pobre resultado en las anteriores, a tiro de la de Sumar, no augura nada bueno para la suerte de ese partido al que no hicimos caso y se ha convertido en una pústula como reacción a las golfadas del psoe, a los golpistas catalanes, al déspota que nos colaron y a los delincuentes coaligados en su banda. Si el 23-J esperamos -menos el astrólogo Tezanos- una bofetada que le rompa la cara bonita, unas autonómicas y locales dentro de seis meses le darán al PP votos suficientes como para dar a López Miras una presidencia holgada. Están los murcianos hartos de las perrerías que les ha hecho el perro, especialmente con el agua, con la financiación y con el microgolpe que en su día intentó con el apoyo de la por ello desaparecida Arrimada, así que estamos como para imaginarn a una caterva entre meapilas y falangizada que pretende derogar la ley del aborto, con la que transige ya el PP y una inmensa mayoría de católicos, y decmontar las autonomías: por lo primero se los comerán por las patas las mujeres y la mayor parte de los hombres de este país, sin más; por lo segundo iremos a por ellos todos, así que menos humos, camarada, háblelo con su director espiritual y piense que sólo a título de astracanada se puede plantear a estas alturas un par de disparates semejantes; si es así, si es una broma sólo para asustar, sepa también que no estamos para bromas de mal gusto.

El programa de Vox, si se llegara a aplicar, supondría el desorden total de la marcha de este país y acabarían Abascal y los suyos siendo zarandeados por la Historia, tal como acabaron los líderes fascistas, y eso por más que el camarada se sienta llamado a un destino en lo universal que no acaba de concretarse, y cuando se concreta es peor. Atrévase, sr. Abascal, a dar lugar a unas nuevas elecciones en Murcia y le aseguro que con el cabreo que tienen los murciano -y muchos españoles más- en seis meses no se nos va a olvidar todo lo que ha habido que hacer para librarnos de la jauría que nos parasita; si usted y su partido no contribuyen al fin del sanchismo se lo tendremos muy en cuenta, con un rencor parecido al que le profesamos a ese tal sánchez, y ojalá se atreva usted a montar la falla y veamos cómo Vox o desaparece en plan podemita o queda reducido a la irrelevancia a la que está fatalmente destinado. La izquierda ya está en la irrelevancia y eso mismo le espera a los nostálgicos del protofranquismo joseantoniano: mírese en Meloni, que venía a comerse a los inmigrantes crudos y ha acabado amigándose con el perro al amparo de la UE, esa de la que usted nos quiere sacar. Se lo ilustraré con una anécdota: estuve en Berlín hace un par de semanas y allí tuve un único incidente en el ámbito del educado pueblo alemán. Esperando un «S» (cercanías) un hombre joven me miró  directamente, señaló unos papeles en el suelo con gesto de reproche, dando por supuesto que eso sólo lo podía haber hecho un extranjero, y yo era el único extranjero en el andén. Me limité a decirle en mi parco inglés que eso no era mío y él siguió, sin disculparse. Me sentí maltratado en el mismo sentido en que cualquier inmigrante debe sentirse muy molesto cuando lea el programa de Vox. Esos que están cuidando de nuestros mayores, trabajando en nuestro país, partiéndose el espinazo en los campos y sosteniendo el sistema, ¿deberíamos tratarlos como fui tratado yo por aquel nostálgico del nazismo? Pues eso es lo que propone Vox, así que ustedes dirán el 23-J si es eso lo que quieren para España y los españoles -desde luego los murcianos- le van a decir lo que piensan de usted y de su partido. Así que amárrese los machos que la cosa viene torcida, muy torcida.

 

 

 

 

 

 

 

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José Muñoz Clares

Colaborador asiduo en la prensa de forma ininterrumpida desde la revista universitaria Campus, Diario 16 Murcia, La Opinión (Murcia), La Verdad (Murcia) y por último La Razón (Murcia) hasta que se cerró la edición, lo que acredita más de veinte años de publicaciones sostenidas en la prensa.

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