VUELVE UNA MARCA POLÍTICA DIVIDIDA

Keiko Fujimori presidenta: el regreso del fujimorismo inicia un nuevo capítulo en Perú

La asunción de Alberto Fujimori sitúa al fujimorismo nuevamente en el sillón presidencial tras más de dos décadas y reaviva el debate sobre democracia, memoria y estabilidad en Perú

Keiko Fujimori presidenta: el regreso del fujimorismo inicia un nuevo capítulo en Perú
El Rey Felipe y Keiko Fujimori. PD

Un Congreso adornado, invitados internacionales y un apellido que resucita en el país una conversación histórica.

Dos décadas y seis años tras la caída de Alberto Fujimori, su hija Keiko alcanza finalmente la presidencia en su cuarto intento, después de una de las segundas vueltas más reñidas de la historia reciente, con una diferencia de alrededor de 50.000 sufragios frente al izquierdista Roberto Sánchez. El regreso del fujimorismo no es solo un cambio de gobierno; se trata de la reaparición en el Ejecutivo de un proyecto político lleno de memoria, controversias y expectativas.

De la dictadura al voto: un regreso con trasfondo

El fujimorismo vuelve a Palacio de Gobierno casi tres décadas después de que Alberto Fujimori dimitiera por fax desde Japón en el año 2000, en medio de un mar de escándalos de corrupción y violaciones a derechos humanos que marcaron la historia política peruana. Desde ese entonces, el movimiento ha mantenido su presencia como fuerza parlamentaria, con la capacidad de bloquear presidentes y condicionar agendas, sin embargo, sin lograr controlar el Ejecutivo.

La trayectoria de Keiko Fujimori ayuda a entender el peso simbólico de esta investidura:

  • Intentó alcanzar la presidencia en 2011, 2016, 2021 y ahora en 2026, siempre llegando a la segunda vuelta.
  • A lo largo de los años, se convirtió en el rostro del llamado “antifujimorismo”, una coalición social y política que surgió fundamentalmente para evitar su acceso al poder.
  • Ha tenido que enfrentarse a investigaciones en torno a presunto lavado de dinero relacionado con financiación de campañas, las cuales siguen abiertas y generan dudas sobre su futuro político.

Su victoria en 2026, con un 50,13% de los votos frente al 49,87% de Sánchez según el cómputo oficial, refleja un país dividido en dos bloques casi simétricos, con una brecha evidente entre las áreas urbanas y rurales, así como entre Lima y las regiones andinas.

La justicia electoral proclamó oficialmente a Keiko como presidenta electa el 3 de julio, tras semanas de revisión de actas, manifestaciones y denuncias de fraude, fijando la investidura para el 28 de julio, una fecha tradicional para el cambio de mando. Desde ese instante, la transición ha estado marcada por la interrogante central: ¿regresa la antigua maquinaria política de los años noventa o surge un fujimorismo adaptado a un entorno democrático mucho más vigilante?

Qué puede cambiar con Keiko: poder, Congreso y modelo económico

El nuevo Gobierno inicia su andadura con varios elementos que refuerzan la noción de “segunda era del fujimorismo”:

  1. Fortalecimiento del control político
  2. Fuerza Popular, el partido de Keiko, accede al poder tras años como bloque clave en el Congreso, con amplia experiencia en la negociación de presupuestos, censura de ministros y gestión de la agenda legislativa.
  3. – Aunque no logra la mayoría absoluta, su alianza con otras fuerzas conservadoras facilita una coincidencia entre el Ejecutivo y gran parte del Legislativo en un horizonte de cinco años.
  1. Hoja de ruta económica liberal
  2. – El plan de Gobierno presentado por su partido apuesta por un “shock desregulador”: eliminar cientos de trámites, digitalizar hasta el 80% de los procedimientos y crear asociaciones público-privadas para grandes proyectos de infraestructura.
  3. – La estrategia se focaliza en sectores como minería, agricultura, turismo y manufactura, con un manejo activo de la deuda para impulsar inversiones productivas, sin que esto implique necesariamente un aumento significativo en la presión fiscal.
  1. Compromisos de orden y seguridad
  2. – En sus primeros mensajes como presidenta electa, Keiko ha enfatizado la creciente preocupación por la inseguridad y el crecimiento del crimen organizado, una inquietud que afecta a Lima y otras grandes ciudades.
  3. – El fujimorismo ha sabido explotar el discurso del “orden”, que resuena con la memoria de cómo su padre enfrentó a Sendero Luminoso, pero también reabre temores relacionados con mano dura y violaciones de derechos.

La combinación de poder institucional, un proyecto económico proempresarial y un discurso centrado en la seguridad, dibuja un retorno con una real capacidad para transformar la política peruana, más allá del simbolismo del apellido.

Democracia en tensión: ¿nuevo autoritarismo o estabilización?

Los análisis en torno a la investidura apuntan que el país se adentra en una fase de tensión entre las demandas de estabilidad y el riesgo de una deriva autoritaria. Varios elementos alimentan esta tensión:

  • Memoria dividida: para una parte de la población, el fujimorismo se asocia con crecimiento, lucha contra el terrorismo y “orden”; para otra, representa corrupción, vulneración de derechos y el control de las instituciones.
  • Instituciones desgastadas: Perú ha enfrentado en la última década una sucesión de presidentes, destituciones y crisis parlamentarias, lo que deja espacio a cualquier líder que prometa “poner orden”, pero al mismo tiempo incrementa la tentación de acumular poder.
  • Investigaciones pendientes: la propia presidenta inicia su mandato con causas judiciales abiertas, lo que puede poner al Ministerio Público y al sistema judicial bajo una enorme presión, convirtiendo cualquier reforma institucional en objeto de sospecha.

A su vez, el contexto internacional juega su propia partida. Perú se enfrenta a la presidencia de Keiko Fujimori en medio de la competencia entre China y Estados Unidos por la influencia en Sudamérica, donde la minería y las infraestructuras son piezas clave en el tablero. La nueva mandataria ha prometido equilibrar ambos vínculos, aunque cualquier giro inesperado podría reestructurar alianzas regionales y afectar la economía del país.

Lo que se avecina: escenarios para los próximos cinco años

A corto y medio plazo, se presentan varios escenarios:

  • Estabilidad relativa
  • – Si el Gobierno puede sostener el crecimiento, controlar la inflación y reducir algo la inseguridad, sin chocar directamente con el Congreso, Perú podría entrar en una fase de calma comparativa respecto a la última década.
  • Conflicto social
  • – La memoria del padre y los procesos judiciales que enfrenta la hija pueden desencadenar movilizaciones cuando se busquen impulsar reformas sensibles, como cambios judiciales, la lucha contra el crimen organizado o proyectos mineros en territorios indígenas.
  • Reconfiguración regional
  • – La llegada de Keiko se da en un contexto de giro hacia la derecha en varios países de la región, así como una articulación más clara de liderazgos conservadores. La investidura, con la presencia de figuras como Felipe VI y líderes de la derecha española, refleja esa dinámica política en transformación.

Más que un simple retorno al pasado, lo que se palpita es si el fujimorismo será capaz de operar dentro de una democracia desgastada sin repetir los patrones que llevaron al colapso institucional de los años noventa.

Un poder que regresa con más escrutinio

El fujimorismo vuelve a la esfera pública, pero lo hace en un contexto muy diferente al que encontró Alberto Fujimori en 1990: un Congreso más fragmentado, una sociedad civil más activa, medios de comunicación y redes que vigilan cada movimiento y una justicia que, a pesar de la presión, ha demostrado ser capaz de investigar a presidentes en activo.

La toma de posesión de Keiko Fujimori abre un ciclo que fusiona memoria y expectativas de futuro: un país que aún no ha podido dejar atrás su pasado confía en la hija del hombre que lo marcó, aferrándose a la esperanza de estabilidad y al temor de repetir la historia. El apellido regresa al palacio, pero esta vez, la prueba será si puede gobernar con la mirada más hacia la ciudadanía que hacia el retrovisor.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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