No te soporto, querido amigo.
No te soporto, amigo. Lo siento, créeme, pero no te soporto ni una sola indirecta más. No te soporto a ti ni a los que son como tú. Espero con el ánima encogida a que acabe rápidamente esta eterna campaña electoral que tan mal llevo, atravesada de modo que no me permite ni respirar ni comer. Espero que con ella os acabéis también aquellos