A los que no consiguen ser felices
Llevaba varios días sintiéndome mal. Cierta desazón poco definida iba ganándome las entrañas. Sentía náuseas y un malestar general se había apoderado de mí. El médico que me había revisado de los pies a la cabeza no encontraba absolutamente nada alarmante y me recomendó mucho reposo y no pensar en nada. Tenía enormes deseos de