Maleni confiesa que Solbes «tenía días» y juega a «maruja» en Telecinco

(PD).- No defraudó Magdalena Álvarez, la ya ex ministra de Fomento, en la noche del retorno de Javier Sardá a los platós de Telecinco donde hizo puntualizaciones interesantes y abordó aspectos de la crisis de Gobierno con varios recaditos.

La primera parte de su intervención, grabada con anterioridad a su cese, se produjo en el interior de un simulador de vuelo en el que Sardá oficiaba de comandante de un Airbus que aterrizaba en el aeropuerto de El Prat en Barcelona.

Siendo tratada como ministra de Fomento, reconoció que a ella misma la habían extraviado muchas maletas en sus desplazamientos aéreos. Admitió la bronca política con la nevada y aseguró, ante los comentarios que hubo sobre sus explicaciones, que «me gustan los trabalenguas». Sobre su viaje a Siberia, puntualizó «que estaba previsto con antelación» y que se dijeron «muchas tonterías» en ese momento.

A continuación, y ya en directo en el plató, explicó que a ella nadie la llama Maleni. «En mi casa no me llaman así, es un invento para ningunearme», dijo de forma tajante a Sardá. A continuación, negó la versión dada por El País, que recogió El Semanal Digital, de que se enteró por la prensa de que iba a ser cesada en la crisis que preparaba el presidente del Gobierno. «Fue muy diferente ya que me llamó el presidente en una conversación muy agradable», dijo. «¿Sería todo menos agradable?», puntualizó Sardá. «No. Fue agradable», le rectificó Álvarez, asegurando que al principio de la conversación telefónica le dijo que pensaba sustituirla pero que «hablamos de muchas cosas interesantes».

Álvarez se sintió orgullosa de sus logros -«he sido la ministra de Fomento que más ha durado en el Ministerio»; aclaró que nunca sueña; y admitió que «he sentido alivio al dejar de ser ministra». Y sobre su gestión reconoció que nunca le hizo muy feliz que el AVE pasara por debajo de Barcelona en relación a la polémica sobre posibles daños al templo de la Sagrada Familia de Gaudí.

Puñaladita final a Solbes

El momento estelar de la entrevista fue cuando un tenaz Sardá, que pasó sucesivamente de Marleni a Magdalena, se mostró solidario con Zapatero por la faena que le hicieron al filtrar la crisis. La ex ministra se dejó llevar por la ola de cariño hacia Zapatero y mirando a los ojos a Sardá dijo que quien filtró la noticia, «el o ella (en referencia a lo que se ha dicho sobre un desliz de Salgado) fue desleal». Y lo remachó insistiendo en que «alguien no estuvo a la altura de las circunstancias en la crisis de Gobierno».

Entre otras perlas, no le pareció mal que Blanco y Aguirre se lleven bien; afeó a Cascos las «malas maneras» en que le entregó la cartera ministerial; se mostró orgullosa de su bikini que «en breve me lo volveré a poner»; confirmó que irá a Europa; y dijo que tenemos un presidente muy inteligente. No dudó en decir que si llegara a confirmarse que Sarkozy realizó un comentario despectivo sobre Zapatero, «sería una vergüenza».

Y como final, insistió en que no le tiró el puro a Rajoy negándose a que se convierta este supuesto episodio en una leyenda urbana. Y como colofón soltó lo mejor de la noche al referirse al ex vicepresidente económico. «Solbes tenía días», dijo a Sardá señalando que «había que trabajárselo bien antes del Consejo de Ministros». Álvarez, aclamada como Maleni, se marchó encantada con su flamante cartera de La tribu que Sardá, Mercedes Milá y Boris Izaguirre le regalaron entre besos.

Antes, con un Carlos Latre convertido en Zapatero, intentó encestar pero no lo consiguió. Si lo hubiera hecho, Sardá le habría regalado el coche del programa, un vehículo abollado. Hubiera sido el broche de oro en este remake de Crónicas marcianas, reconvertido en programa más urbano y políticamente más correcto en la noche-madrugada del viernes y sábado.

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