Su padre y la madrastra la obligaban a llevar velo islámico para tapar los moretones

Sara Sharif: la larga tortura y espantosa muerte de una niña de 10 años en Londres

Cadena perpetua para los facinerosos autores de una muerte que la sociedad británica pudo evitar

Sara Sharif, su padre y la madrastra
Sara Sharif, su padre y la madrastra. PD

Encone el alma.

Escuchas cantar a Sara Sharif, ves su sonrisa, miras sus ojos y se te parte el alma.

Porque todo -la larga tortura, la espantosa muerte, la fuga de los asesinos…- se pudo evitar, pero la pulcra sociedad británica no hizo nada. O lo hizo muy tarde.

El caso de Sara Sharif, la niña de 10 años brutalmente asesinada en agosto de 2023, ha llegado a su desenlace judicial esta semana con la condena a cadena perpetua de su padre y madrastra.

El tribunal penal de Old Bailey en Londres ha dictado sentencia contra Urfan Sharif, de 43 años, y Beinash Batool, de 30, por el asesinato de la pequeña tras una «campaña de tortura» que duró años.

La sentencia, pronunciada el pasado martes 17 de diciembre de 2024, establece que Sharif deberá cumplir un mínimo de 40 años antes de poder optar a la libertad condicional, mientras que Batool cumplirá al menos 33 años.

El tío de Sara, Faisal Malik, fue condenado a 16 años de prisión por permitir la muerte de la niña.

El juez John Patrick Cavanagh calificó la muerte de Sara como «la culminación de años de negligencia, asaltos frecuentes y lo que sólo puede describirse como tortura».

https://twitter.com/CrimeLdn/status/1866978572310573243

La brutalidad del caso ha conmocionado a la sociedad británica y ha planteado serias preguntas sobre cómo pudo ocurrir algo así bajo las narices de las autoridades.

Un historial de abuso sistemático

La autopsia reveló que Sara había sufrido más de 100 heridas, incluyendo 11 fracturas en la columna vertebral, quemaduras y posibles marcas de mordeduras humanas.

El fiscal William Emlyn Jones presentó durante el juicio un video desgarrador de Sara bailando dos días antes de su muerte, mostrando ya signos visibles de abuso.

«Es desgarrador verlo», comentó Jones al jurado, señalando que en el video se podía apreciar que a la niña le faltaba una parte del dedo y tenía un rasguño profundo en la nariz.

Señales de alarma ignoradas

Lo más perturbador del caso es cómo tantas señales de abuso pasaron desapercibidas o fueron ignoradas.

Sara había estado bajo protección desde su nacimiento debido a preocupaciones sobre sus padres. En 2019, un tribunal de familia otorgó la custodia a su padre, a pesar de los antecedentes de abuso doméstico.

La escuela primaria de Sara comenzó a notar hematomas en su cara en junio de 2022, pero las explicaciones contradictorias de la niña no llevaron a una intervención efectiva.

La normalización de la violencia en el entorno familiar era tal que, según el fiscal, nadie se inmutaba cuando Sara aparecía con moratones en reuniones familiares.

EL VELO Y EL ISALAM COMO TAPADERA

Sara Sharif era obligada a usar un velo islámico (hiyab) para ocultar las marcas de los abusos que sufría.

Según los informes, su padre y madrastra utilizaron la religión musulmana como pretexto para encubrir las heridas de Sara, forzándola a llevar un hiyab que ocultaba gran parte de su rostro.

La escuela de Sara notó que empezó a llevar el hiyab, el cual le cubría una porción significativa de la cara. En marzo, los maestros observaron moretones en su rostro que se hacían visibles cuando el hiyab se apartaba.

Esta táctica de ocultamiento formaba parte de un patrón más amplio de abuso y negligencia.

Cuando los profesores comenzaron a sospechar y notar las marcas, Urfan Sharif y Beinash Batool decidieron sacar a Sara de la escuela, alegando que la educarían en casa.

La huida y captura de los culpables

Tras el asesinato de Sara el 8 de agosto de 2023, Sharif, Batool y otros miembros de la familia huyeron a Pakistán.

En un giro sorprendente, Sharif llamó a la policía británica desde allí, confesando haber matado a su hija pero alegando que no tenía intención de hacerlo.

La policía paquistaní lanzó una búsqueda para localizar a la pareja, que finalmente fue arrestada y extraditada a Reino Unido para enfrentar la justicia. Durante el juicio, que duró ocho semanas, se revelaron detalles escalofriantes de los abusos sufridos por Sara.

Reacciones y consecuencias

La madre biológica de Sara, Olga Domin, calificó a los condenados de «sádicos» y «verdugos» en una declaración leída en el tribunal.

 «Sara es ahora un ángel que nos ve desde el cielo y ya no puede sufrir más violencia».

La Procuraduría de la Corona expresó en un comunicado que «las sentencias reflejan la crueldad de sus crímenes y aunque ninguna sentencia podrá devolver a Sara, esperamos que este resultado pueda aportar un poco de consuelo a aquellos que la conocieron y amaron».

Casos similares y lecciones por aprender

El caso de Sara Sharif, lamentablemente, no es único.

En los últimos años, Reino Unido ha visto varios casos de abuso infantil que han sacudido la conciencia pública.

El caso de Baby P en 2007 y el de Daniel Pelka en 2012 son ejemplos de cómo el sistema de protección infantil puede fallar a los más vulnerables.

Estos casos han llevado a revisiones exhaustivas de los protocolos de protección infantil, pero el caso de Sara demuestra que aún queda mucho por hacer. La pregunta que persiste es cómo una niña pudo sufrir tanto tiempo sin que nadie interviniera efectivamente.

Sara Sharif

  • Sara nació el 11 de enero de 2013 y fue inmediatamente puesta bajo un plan de protección infantil.
  • El padre de Sara se casó con su madre biológica en 2009, pero se separaron en 2015 en medio de acusaciones mutuas de abuso.
  • La madrastra, Beinash Batool, había enviado correos electrónicos a su hermana expresando preocupación por el trato que Sara recibía, pero nunca denunció los abusos.
  • Durante el juicio, el padre intentó culpar a la madrastra de todos los abusos, desdiciéndose de su confesión inicial.
  • El tío de Sara, Faisal Malik, vivía en la casa y fue condenado por no hacer nada para evitar la muerte de la niña.
  • La policía encontró una nota escrita por Sharif en la que admitía haber matado a Sara y haber «perdido el control».

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