Después de un año de runrún, de idas y venidas, «la vida sigue igual». Era el resumen que ayer sábado hacía, entre bromas, un dirigente de Izquierda Unida. Y no en balde. Porque fue 13 meses cuando Cayo Lara amonestó a los suyos y dijo que veía «deficiencias» en la dirección que exigían una remodelación …
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