Mandan en las calles tras haber tomado los platós como si hubieran ganado una guerra
En las películas en blanco y negro que nos ponían los sábados por la tarde, del Oeste y de la Segunda Guerra Mundial, aprendí que la lumbre de una cerilla o de un pitillo se ve en la oscuridad desde muy lejos.
Y es que la lectura de varios columnistas me ha metido miedo: su mensaje es que vienen los bárbaros, con sus pellizas, sus lanzas y sus gritos. ‘¡Barbari ad portas!’.
Y si no son los bárbaros son los rojos, la plebe romana que descuartizaba césares… Menos mal que la corneta/columna de Salvador Sostres nos trae al Séptimo de Caballería (perdón por la disgresión), mandado por Mariano Rajoy. ¡Suspiro de alivio! Ya puedo fumarme el Ducados en paz y tomarme un café humeante.
Para Ignacio Ruiz Quintano (ABC) los bárbaros están en la Academia.
¿Qué clase de bárbaros son esos gorrillas que el Pueblo (el Pueblo se llama Pdr Snchz) ha metido en los Ayuntamientos? Son los bárbaros de la barbarie socialdemócrata, cuyo relativismo terminal (no creer en nada) incluye a los bárbaros de la Academia que permiten conjugar como «destituir» el intransitivo «cesar», para jolgorio del periodismo juvenil, que puede escribir que en Madrid «han cesado» a Zapata, el Bárbaro.
En las partidocracias, con su sistema de listas, el acta de concejal pertenece al partido, por lo que si Zapata sigue siendo concejal es porque el partido interioriza su pensamiento, resumido en unos tuits (God save the Wittgenstein!) «sin contexto».
Pero a mí me emociona más la defensa numantina (¡española!) que Zapata hace de su nómina, que seguramente sea la primera, y además, estatal. Para un español, por delante de todo ideal revolucionario (¡cuesta tanto ser casta!), irá siempre el muy reaccionario «¡A mí que no me toquen el cocido!».
USSÍA ADVIERTE QUE ACABARÁN MEANDO EN LAS ALFOMBRAS
Raúl del Pozo (El Mundo) también menciona a los bárbaros, pero cree que al final se civilizarán.
El temor de la derecha es que los de Podemos no sean los gansos, sino los bárbaros. Pero si los partidos emergentes dijeron, antes de pisar moqueta, que lo que es inmoral es impolítico y que había llegado la hora de dejar que corra el aire fresco y levantar las alfombras. No mucho más que lo que declaraba Joaquín Costa, cuando predicó el regeneracionismo como antónimo de corrupción. Como saben aquella oleada de graznidos quedó en nada.
Para Alfonso Ussía (La Razón) la barbarie es la falta de modales.
Se hallaba un concejal cualquiera orinando sobre la moqueta del antedespacho de la señora Alcaldesa. Eso, las urgencias mal administradas. Un concejal de la oposición, que por allí transcurría, le afeó la conducta. El meón se defendió, indignado: «Estás intentando desacreditarme obviando hechos y su contexto».
La izquierda radical siempre tiene a mano una cursilería presta a la justificación.
Mira Alfonso, yo me conformo con que los concejales de Ahora Madrid no meen por la ventana.
Arcadi Espada (El Mundo) asegura que los concejales Zapata y Soto representan lo que piensan sus bases: «asaltar el cielo desde la ciénaga».
Me alegro de que no haya cometido el grave error político de destituir a Zapata. El concejal de Cultura, como el de Participación, Pablo Soto, como todos los otros que en esta hora dudosa andan efectuando un borrado masivo de sus recientes actividades (se esperaba que eso hicieran los salientes pero están haciéndolo los entrantes), tienen sobre el humor, el humor negro, los judíos, la lucha armada, la Constitución o la democracia las mismas opiniones que sus votantes.
Esa plebe, para utilizar un sustantivo que usa con elogio Pablo Iglesias, se siente briosamente orgullosa de que miembros de su equipo ético y estético hayan llegado al poder. Por lo tanto, incluso sería un erróneo argumento defensivo el sostener que no se puede destituir a nadie por una conducta anterior a su entrada en política. Porque lo que los votantes podémicos quieren, precisamente, es que ésa siga siendo ahora su conducta. Coherencia. La gracia de asaltar el cielo desde la ciénaga.
Los méritos que han encumbrado a los concejales de Carmena no solo están descritos en miles de tuits de revolución ebrios. Es que no hay más méritos.
Ignacio Camacho (ABC) deja el plano corporal y se eleva a las fuerzas invisibles que mueven a los bárbaros, la plebe o la chusma. Y las resume en una palabra: odio.
Se trata de odio. Un odio revanchista, vindicativo, resentido, recalentado en un microondas ideológico. Un odio inflamado que ha encontrado cauce, por fortuna incruento, en la desmesurada violencia verbal que azuza la jauría del ciberactivismo en las redes sociales. Un odio que ha encendido en una parte de la izquierda la chispa de la ruptura civil que la Transición dejó apagada por miedo o por cordura. Y son las nuevas generaciones, las más alejadas del conflicto que hirió nuestra convivencia en el siglo XX, las que han resucitado con pasmosa inconsciencia el discurso cainita, el rencor retroactivo de la catástrofe.
Y concluye culpando del caos al PSOE:
Durante mucho tiempo, en ese ahora denostado «régimen» constitucional, la pulsión rupturista encontró el freno sensato de la socialdemocracia. Antes de sumergirse en el vértigo del poder por el poder, el felipismo embridó las tentaciones de vendetta social al sumergirlas en el programa de refundación democrática. Pero el PSOE actual se ha descompuesto, ha perdido durante los años de crisis su hegemonía en la disputa del voto pragmático, ha extraviado su papel de partido-guía de la izquierda y se ha abrazado a los radicales para tratar de auparse sobre su propio fracaso. Los pernos que desatornilló el zapaterismo con su empeño revisionista de la Transición han acabado de soltarse.
RUBIDO: SÁNCHEZ PUEDE SER «PEOR QUE ZAPATERO»
Bieito Rubido consigue causarme un escalofrío con su billete: Sánchez puede ser «peor que Zapatero».
Demasiado odio en quien ha de buscar el bien de todos. Pero el sainete no ha hecho más que empezar. (…) No habría sido posible sin el concurso del PSOE, empeñado en el frentismo y en el antagonismo al PP a cualquier precio. Regresar a las dos Españas es un pecado con el que no se puede ser indulgente, porque dice la Historia que las consecuencias se pagan demasiado caras. ¿Quién asesora a Sánchez? ¿Qué dice aquella vieja guardia socialista que hizo posible en gran medida el bienestar actual? Es probable que Pedro Sánchez resulte incluso peor que Zapatero.
Pablo Planas (Libertaddigital.com) también escribe sobre el odio.
Odian, nos odian y odian a todo aquel que no comparta su ideario, la versión en 140 caracteres de El Capital, el enaltecimiento del terrorismo etarra, la judeofobia y todas las excrecencias totalitarias de la historia, fascismo incluido aunque no lo sepan. El cóctel molotov viene servido con un toque nada sutil de revanchismo y una manifiesta hostilidad contra quienes no les votan de acompañamiento.
En Madrid ni siquiera son mayoría y en Barcelona, exigua, pero mandan en las calles tras haber tomado los platós como si hubieran ganado una guerra, con suficiencia y desprecio. Se ríen sin recato de los demás y quieren triturar a la oposición a base de escraches por los pasillos consistoriales. ¿Venezuela? ¿Syriza? Es pronto para determinar el modelo de la catástrofe en España y los condimentos locales son fulminantes muy potentes. El nombre de la bestia es lo de menos. Cómo hacerle frente apela directamente al PSOE, que ha otorgado a la jauría mayorías que les negaron las urnas, como en Madrid, o les da su apoyo incondicional en Barcelona para que sólo se cumplan las leyes que Colau considere justas. O sea, el Código Colau aplicado por la jueza Carmena.
Vuelve a sorprenderme Manuel Jabois (El País) con una columna sensata: el alarde de pureza de los podemitas se vuelve contra ellos y añade que no todo lo que les pasa a los mega-rojos es por los manejos del PP.
El error fue el grado de pureza exigido por Ahora Madrid a la hora de presentarse como gente normal, tanto que los nombres eran lo de menos y lo importante era el proyecto. Debido a eso cualquier mancha sería sometida a un escrutinio perfecto, y ahora solo falta que esa fiscalización se produjese desde dentro y no desde fuera, en donde al PP ya se le presupone la hostilidad. Esta verdadera representación de Zapata, abolida la antigua («no nos representan»), ha dejado de representar moralmente a víctimas de ETA y del Holocausto que se han sentido ofendidas. La representación popular también es comprender que no todos tienen tu sensibilidad o la de tu entorno, que la gente también tiene derecho a considerarse insultada si a las ausencias de sus familiares hay que sumarles la burla, aunque no pretenda serlo. Es la gestión de lo público, y se ha visto afectada por una mala gestión de lo privado.
El bipartidismo consistía en que los partidos pactaban el listón de la ejemplaridad pública hasta el extremo de ni siquiera abrir los cajones si La Moncloa cambiaba de inquilino. Si ese es el listón con que se van a medir los errores de Ahora hay que recordar que desde sus propias filas se ha acusado al PP de matar con los recortes y provocar los suicidios con los desahucios. O sea que hay margen.
Y como le anuncié, amigo lector, después del susto de los vigias, la corneta que nos despeja los miedos como la luz del sol deshace las pesadilla. ¡Vuelve Sostres!
Los judíos en un cenicero y la pierna de repuesto de Irene Villa es exactamente el precio que el PSOE acepta pagar para soltar los perros de su odio contra Esperanza. Zapata ha dimitido pero su espíritu queda, y su acta de concejal. ¿Quién se aferra, quién es casta?
El Partido Popular empezó el sábado a ganar las elecciones generales, cuando millones de españoles constataron lo que se puede llegar a hacer con su voto moderado y centrado. Rajoy empezó a ser reelegido el sábado, cuando millones de socialistas se miraron en el espejo de España que el PSOE nos ha dejado y no era aquello lo que habían votado.
Es cuestión de tiempo que cementerios y ceniceros regresen de nuestra noche más aciaga.
Los que no calcularon con prudencia el último alcance de su voto, tendrán en noviembre el tenebroso catálogo completo de lo que uno en España puede llegar a votar cuando no vota al Partido Popular.
Hermann Tertsch (ABC) pone a la socialdemocracia alemana, creadora del PSOE de Felipe González y Alfonso Guerra, como contramodelo para el socialismo español.
En los pasados años, se ha especulado mucho en la izquierda con buscar fórmulas de superar esta imposibilidad de pacto entre rojos del SPD, Verdes y rojos de Die Linke. Que le garantiza a Merkel como cabeza del partido más votado algo así como un liderazgo inamovible. En el SPD hay inmensos resquemores porque la gran coalición siempre acaba beneficiando a la vieja señora.
Los últimos sondeos vuelven a darle una diferencia abismal al CDU/CSU por delante del SPD. Pero ahora se ha retirado el líder de Die Linke, el abogado Gregor Gysi, y ha entrado en litigio la rojísima Sahra Wagenknecht. El que se va era un político atado a su pasado como hijo de la aristocracia comunista de la RDA, pero posibilista. La que llega -la mujer del inefable Oskar Lafontaine, que acabó en la ultraizquierda en su deriva de fracasos- es una leninista cuyo análisis sobre la caída del comunismo se basa en que hubo demasiados traidores. Y no desde Gorbachov, sino desde la desestabilización de Nikita Jruschov. No están los cuadros comunistas de Podemos y de la Complutense solos cuando reivindican lo peor del comunismo.
el SPD siempre hará una alianza con demócratas en contra de totalitarios y enemigos de la constitución y no viceversa. Porque Alemania ha sido honesta con su historia y ha aprendido de ella, sabe que cualquier pacto con totalitarios es una ofensa al pasado y un crimen contra el futuro. Por eso Alemania es Alemania y nosotros estamos con estos pelos.
Jorge Bustos lamenta la ocasión perdida por la juez Carmena para una de esas sentencias ejemplificadoras que tanto gustan a la izquierda judicial.
Se queda con el acta, claro, su pedacito de cielo presupuestario tomado al asalto por la gracia de D’ Hondt. Gracias a la (in)decisión de doña Manuela, mamá grande del jacobinismo tuitero, financiar la nómina del koncejal Zapata se convertirá durante los próximos cuatro años en otra estoica prueba de resignación democrática para el pueblo de Madrid, que después de padecer la afasia señorial de Botella debe pechar con esta neocasta en sandalias a la que llaman candidatura de unidad popular. Hay más participación ciudadana en el ranking final de Eurovisión que en la confección de las listas de Ahora Madrid.
Es cierto que desde que existe Twitter las puertas de los baños públicos estén impolutas, pero se debe a que el tuit ofensivo sale gratis. Contribuir a que Twitter deje de ser una habitación sin Estado de Derecho es un modo bien concreto de regenerar la vida pública que Manuela Carmena acaba de desaprovechar.
A ABEL HERNÁNDEZ EL COLETAS LE GUSTA PORQUE VIVIÓ EN SORIA
Me da la impresión de que Casimiro García-Abadillo (El Mundo) tiene más miedo que vergüenza, porque pide a Carmena que recuerde la Transición y ponga orden en su mesnada.
Esos chistes sólo los cuenta quien ve en ellos algo que le hace gracia. Y en algunos sectores de la izquierda española, por propalestina y por antiimperialista, siempre han caído bien las chirigotas sobre judíos o sobre lo atinado que estuvo Bin Laden.
Carmena decidió ayer quitarle la responsabilidad de Cultura a Zapata, pero le mantuvo como concejal. No es una buena señal, porque implica una rectificación a medias. La alcaldesa tiene que dejar claro que no va a permitir que el Consistorio se convierta en una herramienta del revanchismo. Ella vivió en carne propia y con sumo dolor los años más duros de la Transición y sabe que el éxito de los últimos 40 años ha sido precisamente la reconciliación de los españoles.
José Antonio Zarzalejos (ElConfidencial.com) se anima pensando que la realidad domesticará a los bárbaros o les devolverá a las oscuras selvas germánicas.
Ahora forman parte del sistema, pero hace quizá muy poco tiempo lo combatían. La adaptación individual de muchos y la colectiva de estas plataformas al ejercicio de los gobiernos municipales va a requerir un tiempo largo que podría ser decepcionante para parte de sus electorados.
La heterogeneidad de los miembros de estas agrupaciones agudizará las contradicciones internas y con el mensaje electoral que se ha lanzado porque carecen de órganos de gobierno interno y estatutos, de pautas y criterios de funcionamiento que, quiérase o no, son estrictamente necesarios. Sin instrumentos de normativa interna, de referencias, los liderazgos de las personas como Carmena o Colau -por citar a las más notorias- se podrían ver resentidos en poco tiempo si menudean episodios como los de Zapata y Soto.
Màrius Carol también entra en la polémica sobre los tuits de los concejales de Madrid y para él todo es culpa de que Twitter no deja sesenta segundos entre la escritura del texto y su envío.
Pocas veces se pueden escribir tantas sandeces en tan poco espacio. Los mensajes han permanecido ahí viendo pasar el tiempo, hasta que alguien los ha rescatado y les ha puesto el foco. Y su lectura inhabilita al autor para llevar la concejalía de Cultura. La cultura es la brújula que nos permite avanzar en la oscuridad de la noche, así que quien no acierta a ver el norte con ella en la mano no puede considerarse un hombre culto. Ni puede aspirar a mostrar el camino al resto de los ciudadanos.
Jack Dorsey fundó Twitter hace poco menos de diez años y gracias a ello hoy 500 millones de seres humanos viven conectados a esta red social. El único defecto de Twitter es que requeriría sesenta segundos de margen entre escribir los ciento cuarenta caracteres y enviar el mensaje. El tiempo mínimo necesario para pensarse dos veces lo que uno redacta.
¡Qué gente más lista hay en Barcelona!
Abel Hernández hace en La Razón un análisis político que explica la decadencia del periodismo de papel de pago… o la decadencia de los seres humanos por la edad.
A mí Pedro Sánchez me cae bien porque es del Atlético como yo, o sea, perdedores, y no oculto que siento simpatía por Pablo Iglesias desde el día que supe que había vivido de niño en Soria y que era del Numancia, o sea, rojillo y numantino. Algo se le habrá pegado de aquella tierra austera, hermosa y abandonada. Después de todo, es razonable que la revolución venga por fin de Soria.
Le habría dado el premio a la columna ridícula del día a Hernández, pero prefiero dárselo a Luis María Anson por su billete de ElImparcial.com. Así empieza:
Guillermo Zapata tiene todo el derecho a pensar como le venga en gana. La libertad de expresión le ampara además para que diga o escriba lo que considere conveniente. Guillermo Zapata se ha movido siempre en la contracultura y tiene un gran prestigio entre los que comparten su posición ideológica.
Estupendo, Luis María. De modo que burlarse de una niña violada y asesinada es liebrtad de expresión. ¡Qué tiempos cuando en ABC no permitías, no ya bromas sobre el Holocausto, sino artículos críticos con Israel!
Forges sigue sin hacer un solo dibujo sobre los tuits de Zapata y su panda.
¡UNA HABSBURGO HUMILLADA EN CALIFORNIA!
Un poco de política internacional y de ecos de sociedad, para descansar.
Ramón Pérez-Maura nos trae en ABC a otra víctima más de los abusos policiales en EEUU.
En la localidad de Indio, en el desierto de Colorado, en California, se celebra el Festival de Coachella de Música y Artes. (…) Como es habitual en estos eventos hay una «zona VIP» y en ella una joven pide un combinado con alcohol. Cuando se aleja de la barra y da el primer sorbo alguién se abalanza sobre su espalda, le clava una rodilla en su pierna y la derriba al suelo haciéndole una llave para inmovilizarla. En esa posición es acusada de beber alcohol siendo menor de 21 años. La joven lo niega como buenamente puede y cuando al fin se pone de pie ofrece la única identificación que lleva encima: su carnet de conducir austriaco. La rodean cinco agentes de policía. Tres negros, uno blanco y uno asiático. El blanco lleva la voz cantante. Dice que el documento, que fecha su nacimiento el 28 de febrero de 1994, es falso. Y se la llevan detenida.
La Policía norteamericana no es racista, simplemente es injustificadamente violenta como se demuestra en este caso de una niña de piel blanco purísima. Si hubiéramos estado en la Presidencia de Bush y ella fuera hija de Zapatero, ardería la red. Pero estamos en tiempos de Obama y ella se llama Eleonor de Habsburgo-Lorena ThyssenBornemisza.
O seaaaa, in-tolerable. En vez de cuadrarse ante una Habsburgo y Thyssen, la detienen. Panda de rojos. Mandemos a la flota imperial a darles un escarmiento.
El mundialista Timothy Garton Ash reconviene en El País a los que creen que Grecia estaría mejor fuera del euro que dentro y su receta es que sigamos pagando, porque si no lo hacemos vendrán los chinos rojos.
Claro, él es británico y no suelta una libra esterlina.Europa debe salvar a Grecia. Las consecuencias de que permanezca en la eurozona serán malas, pero las de que se vaya serían aún peores. No solo económicas, sino humanas, geopolíticas e históricas. Europa no volvería a ser la misma.
China es ya dueña del puerto industrial del Pireo en Atenas, que considera una entrada vital a Europa dentro de su ambiciosa estrategia conocida como «la nueva ruta de la seda». Pekín, con sus vastas reservas de divisas extrajeras, estaría dispuesto a asumir los gastos y, de paso, adquirir más influencia en la UE. La antigua cuna de Europa y la democracia –la flota griega que derrotó a Persia en la Batalla de Salamina partió del Pireo– no sería más que la punta de la cola del dragón chino. Y tarde o temprano, habría un aguijón en esa cola.



