LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Hermann Tertsch denuncia las tácticas mafiosas de Podemos: «Han logrado implantar el miedo, lo que es siempre vocación del hampa»

"Muy irritados en Podemos, han lanzado una masiva campaña contra A3"

Entre el famoso vídeo de Antena 3 ofreciendo en exclusiva unas imágenes en las que se veía a políticos de Podemos, las CUP y familiares de ETA volando en el avión de Nicolás Maduro y lo que puede pasar este 22 de enero de 2016 con la ronda final de conversaciones de Pablo Iglesias, Pedro Sánchez y Mariano Rajoy con el Rey Felipe VI de cara a definir quién será el que tenga que intentar ser investido, las columnas de opinión vienen más que cargadas.

Empezamos en ABC y lo hacemos con Hermann Tertsch, que habla largo y tendido de las famosas imágenes ofrecidas por Antena 3 en torno a ese vuelo de podemitas y asociados hacia la patria del más rancio chavismo:

El canal de televisión Antena 3 emitió el miércoles unas imágenes en exclusiva en las que se veía a una serie de viejos conocidos de la extrema izquierda antisistema y filoterrorista, entre ellos una dirigente de Podemos y otra de las CUP, además de un personaje del aparato político de ETA, caminando desde un autobús a un avión militar venezolano. Era el avión personal del presidente Nicolás Maduro, enviado en diciembre del 2014 a recoger a la ilustre tropa, trufada de enemigos del Estado españoles. Iban a para participar en uno de los muchos foros que organiza el chavismo en Venezuela con militantes afectos de todo el mundo. Chavez convirtió su país en una plataforma de encuentro, coordinación y base operativa para todo tipo de enemigos del «imperialismo», que es el orden internacional legal y en especial de los países occidentales democráticos.

Recuerda que:

Desde principios del milenio se dan allí cita grupos terroristas, partidos izquierdistas, miembros de los servicios secretos y aparatos del Estado, exministros vendedores de armas, narcotraficantes de todo el mundo, bandas islamistas, blanqueadores de dinero y revolucionarios profesionales de todo el mundo. Bajo la batuta del G2 cubano. Incluidos esos pequeños intelectuales comunistas que viven de dádivas de todos ellos. Actúan por el mundo como profesores, periodistas y comunicadores o miembros de centenares de oscuros think tanks, fundaciones y ONGs izquierdistas. Algunos, como Monedero y compañía, sacan mayor tajada. Lograron convencer a un Hugo Chávez pletórico, con el barril de petróleo a 150 dólares, para que financiara el intento de crear una franquicia chavista en Europa, en un eslabón tan débil como la España en crisis. Venezuela es la mejor guarida del hampa ideologizada. Nadie sabe cuándo se decidió intentar la operación para una cabeza de puente europea. Probablemente el detonante fuera el 15-M. Desde entonces ha fluido mucho dinero hacia España. A veces con rodeos. El eje Caracas-Teherán, que funcionó para burlar el embargo a Irán, mover dinero de Hizbollah por Iberoamérica y hacer trabajos sucios, parece haber servido. De Irán llega el dinero para la televisión que fue embrión de la operación.

Eso sí, resalta que;

Las imágenes de Antena 3 no mostraban nada nuevo. Los jefes de Podemos que han servido en Caracas han grabado abundante testimonio sobre sus vínculos, lealtades y objetivos. Expuestos con brutal franqueza, desde la necesidad de expropiar todos los medios privados de comunicación a la defensa de la represión de las dictaduras comunistas. Todos saben que Podemos y el mundo de ETA y las FARC y tantos otros han estado y están en Venezuela. Y que están juntos. No molesta a su electorado. Lo nuevo era que por primera vez se emitían imágenes robadas a Podemos, que ejerce un control brutal en el mundo televisivo. Cuando Podemos coordina y manda en las televisiones. Su gente está en todas partes y los empresarios no tienen escrúpulos para frenar su rentable apuesta totalitaria.

La novedad era que una televisión del duopolio emitía algo que perjudica a Podemos y lo hacía sin su «permiso». De ahí las palabras de la presentadora: «Nos van a dar pero bien». Muy irritados en Podemos, han lanzado una masiva campaña contra A3 con la pretensión de que la frase revelaba vergüenza por emitir esa «manipulación». Lo cierto es que la frase solo expresa miedo, que es lo que ha logrado sembrar Podemos en el periodismo español que no le es fiel. Era uno de sus objetivos. «El miedo va a cambiar de bando» decían. Han logrado implantar el miedo, lo que es siempre vocación del hampa. Triunfando ya gracias a la complicidad del PSOE y la inanidad de Gobierno y sociedad civil, el hampa ideologizada muestra sus garras. En España debe saberse lo que ella quiera que se sepa.

Carlos Herrera le recuerda a Pedro Sánchez que ser presidente del Gobierno le va a costar muchos sinsabores porque, echando cuentas, sólo tiene 90 escaños y con eso tienes que depender prácticamente del mismo número de diputados que no están en el PSOE y que pueden echar abajo todo lo que proponga y que a ellos no les satisfaga:

Aposté la semana pasada por elecciones así que asomara el mes de mayo. No me retracto. Ni creía entonces ni creo ahora que vaya a ser un escenario apocalíptico. Los hay peores. Por ejemplo: una reedición de la «geometría variable» que puso en práctica Rodríguez Zapatero.

El inolvidable presidente socialista pudo ejercer su trabajo gracias a los pactos que iba urdiendo, día a día, ley a ley, con un ramillete de socios a los que había que ir concediendo parabienes, ora una transferencia, ora una concesión. Así pudo ir, proyecto a proyecto, de una legislatura a otra. Gobernaba en minoría, pero siempre podía elegir novio.

Señala que:

Sánchez sueña también con esa geometría variable, pero tiene un abrupto e insoluble inconveniente: dispone de solo 90 escaños. Olviden otras componendas pactistas: con 90 escaños es muy difícil gobernar, por no decir imposible. Un gobierno de Sánchez, participado o no por su socio principal -los «turistas del ideal» de Podemos, los visitantes de Chávez y Maduro-, debería afrontar demasiados contratiempos, a saber: un Senado con mayoría absoluta contraria a todos tus tejemanejes y una mesa del Congreso no controlada por ti. Y unos hipotéticos socios variables con exigencias maximalistas. Por más que ahora anden callados los independentistas catalanes elevados a la categoría de Institución, por más que no quieran hacer ruido para que no tenga estorbos la elevación a presidente del socialista, todos los posibles amiguitos de primera hora se transformarán en severos, exigentes e insolidarios cobradores del frac. Y él seguirá teniendo solo 90 escaños.

Cuando se plantee una reforma de la Constitución (que le exigirán sus socios) y quiera promoverla a toda máquina, topará con la realidad desagradable de un Senado controlado con mayoría absoluta por el infausto Partido Popular, esa derecha que tanto odia. No hace falta ser un lince para saber que el PP paralizará, enmienda a enmienda, esa reforma. La cual volverá al Congreso, y en él habrá que votar y discutirla, evidentemente, enmienda a enmienda. Lo cual se hará eterno. Y seguirá teniendo solo 90 escaños. La mesa del Congreso presidido por el estadista López ha paralizado, de momento, la creación del grupo parlamentario formado por Bildu, Izquierda Unida y ERC. Era un fraude de ley y una inexplicable fuente de dinero para gente como la proetarra de Bildu: la mayoría en la Mesa de PP y Ciudadanos ha impedido un claro insulto. De la misma forma que eso ha ocurrido, pueden ocurrir muchas cosas más sabiendo manejar esa suficiencia, la que le ha costado al nuevo presidente del Congreso su primera derrota, ya que su partido solo tiene 90 escaños.

Recalca que:

Y ahora ponte a legislar si tienes bemoles. Tus amigos van a exigir agenda social, lo que implica automáticamente aumento del gasto público, y a ti te va a decir Bruselas no solo que no te apartes de los objetivos de déficit, sino que reformes lo que tengas que reformar para rebajarlo. Tú querrás compaginarlo todo… pero no podrás porque solo tienes 90 escaños.

El día menos pensado, y todo en función de cálculos electorales, te darán boleto. Dejarán de apoyarte, te dirán de todo, te dejarán solo ante las cifras adversas. Tendrás que torear ante las desinversiones, ante una prima de riesgo más alta, ante una recesión mundial -si China no se viene arriba-, ante la ausencia de inversores internacionales, ante el desvanecimiento de modelos como el griego o el portugués -ojito con Portugal, que puede volver a la senda del petardo-, ante los independentistas que habrán recobrado el pulso y te exigirán la luna… Y tú seguirás teniendo solo 90 escaños. Y con 90 escaños no podrás gobernar. Puede que te resbale, ya que habrás conseguido lo que querías: ser presidente, impedir gobernar a la derecha maldita y afianzarte ante los tuyos. Pero habrás dejado el país hecho unos zorros. Con 90 escaños, eso sí.

David Gistau tiene claro que Pedro Sánchez acabará diluyendo al PSOE fruto de la radicalidad que tendrá que adoptar si quiere que ERC, Podemos o Bildu le aúpen a la Presidencia del Gobierno. También habla de la situación moribunda, políticamente hablando, de Mariano Rajoy:

Una tendencia compasiva sugiere a Rajoy que evite un debate de investidura abocado al fracaso que sólo le serviría para ser apalizado por turno como en la cola de la pasajera histérica de «Aterriza como puedas». Lo más parecido a ser arrojado al pilón en la vieja España cuando una oscilación del poder procura una ocasión para la venganza. Quienes esto sugieren me recuerdan a quienes entregan al herido incapaz de montar a caballo una pistola con una sola bala para que impida caer vivo en manos de la horda que lo desollará. Es como conceder al condenado un minuto de soledad para que la dignidad del «seppuku» lo exima del trance de ser arrastrado ante la muchedumbre. Sin embargo, uno cree lo contrario. Es decir, que Rajoy debería acudir al debate aunque sea para perderlo, o precisamente para ello.

Insiste en que:

Es cierto que su salida del escenario público está siendo melancólica, triste y discreta. No faltaba sino verlo caer en una broma radiofónica en la que confiesa que se le vació la agenda -¿dejó ya el teléfono de sonar?- para tenerle tanta pena como para invitarlo a una cerveza terapéutica. Se diría que no cayó en la broma, sino que fingió creer que aún lo llaman presidentes. Pero no basta con que su marcha sea triste. Ha de ser dramática. Y no lo digo animado por el resentimiento social que inspira en los votantes radicales la necesidad de ver a Rajoy sometido a escarnio: para eso votaron a Podemos. Lo digo porque su suplicio parlamentario tal vez sea un servicio que puede prestar al país, ya que inaugurará una época española encanallada, violenta en lo verbal y llena de odios ideológicos de la que muchos aún no son conscientes. Sobre todo en la socialdemocracia, donde todavía influye la hostilidad habitual a «la Derecha», que impide ver el monstruo populista que Schz va a remendar con la palabra «progresista» como coartada y primera gran falacia de una legislatura en la que llegaremos a añorar los frívolos experimentos ideológicos con los que Zapatero arruinó la concordia relativa entre españoles -nacionalismo aparte- conseguida en el 78. Lo que viene ahora será tanto peor que nos llenará de gloria disidente, nos hará héroes de la Resistencia que hasta al ir a los toros serán subversivos. Estas emociones no pensé que me las regalaría ya la vida: volverme «underground» a mi edad y en mi consagración burguesa.

Y asegura que esto le recuerda lo sucedido hace ya casi un siglo, en el año 34 de la pasada centuria:

El episodio fundacional de este retorno al 34, que ya va teniendo hitos como la promesa de rebanar el cuello al rey, será la paliza coral a Rajoy. Su linchamiento parlamentario. Por si alguno duda todavía, ahí quedará claramente expuesta cuál es la naturaleza bronca y radical del bloque en el que Schz va a diluir el PSOE. Como si el viejo partido hacedor de la Transición no pudiera aspirar ya sino a ser un cautivo de la regresión del odio cuyo ideal democrático consiente fantasear con la eliminación física de los adversarios. Contra los cuales primero se azuzó al pueblo cuya conciencia de sujeto político pasa por el pilón y no lo trasciende.

En El Mundo, Federico Jiménez Losantos cree que Mariano Rajoy tendrá que salir este 22 de enero de 2016 ante los medios para anunciar que será el PSOE quien tenga la responsabilidad de investir a su candidato, Pedro Sánchez. La falta de apoyos al PP y convertir el ‘no’ por partida doble al de Pontevedra por parte de unos diputados sedientos de tributarle una nada calurosa despedida al popular serían motivos más que suficientes:

Hoy, a las siete y media de la tarde, Mariano Rajoy, tras salir de La Zarzuela, debería convocar una rueda de prensa anunciando que, como hasta ahora el PP no ha podido reunir los apoyos necesarios para formar Gobierno, ha propuesto al Rey que encargue al PSOE, segundo partido más votado, la formación de una mayoría parlamentaria que, según han hecho saber al Jefe del Estado tanto los partidos comunistas (Podemos, IU) como los separatistas (PNV, ERC, DiL) que apoyan la investidura de Snchz, está ya pactada y lista para ser votada en las Cortes y formar Gobierno.

Añade que:

En la misma rueda de prensa, Rajoy debería decir que el Gobierno salido de esa amalgama de socialistas, comunistas y separatistas sería una calamidad para España y la Libertad, pero que como él no quiere ser un obstáculo en la formación de una alternativa al Frente Popular Separatista, retira su candidatura a la Presidencia y ofrece al partido más votado, el PP, como base para formar, con los otros dos grandes partidos constitucionales -Ciudadanos y PSOE- un gobierno de amplia base -253 escaños- para abordar los dos problemas nacionales más urgentes: el separatismo catalán y las inaplazables reformas institucionales: despolitización de la Justicia, cambiar la injusta Ley Electoral, democratizar los partidos y garantizar la igualdad de los ciudadanos ante la Ley, sin aforamientos ni burladeros autonómicos.

Sentencia que:

Ayer decía Mayor Oreja en esRadio que si Rajoy insiste en intentar una investidura imposible sólo conseguirá el linchamiento del PP y que el Frente Popular funde su gobierno sobre lo único que les une: el odio al PP y a la España que no acepta el separatismo y la dictadura política chavista, habilitada por Snchz. La dictadura mediática ya existe: véase el pánico de los abeles de A3TV («la que nos va a caer») a sus caínes de La Sexta tras desvelar el tenebroso viaje en el avión de Maduro de representantes de la ETA, la CUP y Podemos, los tres apoyos de Snchz. Pánico justificado ante las campañas de asesinato civil a la venezolana que contra los que somos enemigos del Frente Popular se perpetran abiertamente en las redes sociales y medios podemitas: duopolio televisivo e imperio prisaico. Para investir a Snchz al trío bolivariano sólo le falta la investidura suicida de Rajoy. Y Rajoy no es el Salvador; ahórrese el calvario.

Santiago González es partidario, viendo el espectáculo que se está montando a cuenta de la investidura del futuro presidente que se hacen precisas elecciones a doble vuelta:

El jefe del Estado termina hoy su ronda de contactos con los representantes de los partidos: el secretario general de Podemos, el del PSOE y el presidente del PP, mientras la democracia española adquiere tintes más pintorescos de los que tuvo nunca.

La primera cuestión es el papel del Rey al encargar a un candidato la formación de Gobierno. Resultados parecidos no se habían dado en ninguna de las once elecciones generales anteriores. ¿Debe encargárselo al candidato que haya obtenido mayor número de escaños o a quien tenga más apoyos para la investidura? Si fuera lo primero, su función sería perfectamente irrelevante. Bastaría con que el candidato ganador fuera a presentarle sus respetos protocolariamente para anunciarle su intención de acudir a la investidura.

Si fuera lo segundo, el Jefe del Estado tampoco tiene datos, -no puede tenerlos-, de que otro candidato reúna los apoyos necesarios. PabloIglesias dirá algo esta mañana, contará todo lo que le diga el Rey pero no es fácil que comprometa su apoyo a Snchz. Es una buena ocasión para que le regale La ética de la razón pura a la par que explica a su anfitrión el deseo que le confesaba al Follonero, de comparecer con la Reina Letizia en rueda de prensa para anunciar que ambos han decidido someter la Monarquía a referéndum y dar ocasión de que su interlocutor le explique lo descabellado de la propuesta y el contenido del artículo 58 de la Constitución.

Resalta que:

El PNV, lo tengo dicho, sólo ha anunciado su rechazo a Mariano Rajoy, pero esperará pacientemente a que Pedro Sánchez necesite sus votos para vendérselos a cojón de obispo, que solían decir en mi pueblo como antonomasia de lo prohibitivo. Dura disyuntiva la del Rey: tener que encargar el Gobierno a un candidato con mayoría expresa en contra o confiar la tarea a otro que no tiene una mayoría suficiente a su favor.

En el mes transcurrido desde los comicios, los hechos han dado también la ocasión de distinguir los ecos de las voces y las ideas de las ocurrencias. Un suponer, la brillante propuesta de Albert Rivera para encargar la Presidencia del Congreso a un partido que no haya ganado las elecciones, con el fin de garantizar la independencia del Legislativo respecto al Ejecutivo. Negarle las dos magistraturas al primero y que sí puedan recaer en el segundo.

Y rememora:

Hubo un tiempo en que estas audiencias con el Rey se interpretaban como secreto de Estado por los políticos de todo pelaje y tendencia; los de derecha y los de izquierda. Felipe y Carrillo salían de La Zarzuela y no contaban ni mú de las confidencias de Don Juan Carlos, si es que las hacía. Don Felipe parece más abierto y ha ido contando a unos y a otros que la cosa está complicada, que cómo veis una reforma de la Constitución para terminar confiando ¡a Baldoví! que el orden natural de las cosas es que vaya Rajoy, salvo que desista, momento aprovechado por Snchz para brillar con una de sus ocurrencias: «Si Rajoy no presenta su investidura que se vaya a casa», tautología del tipo: «Si tira la toalla, que no se moleste en salir en el siguiente asalto».

Pedro Sánchez mal esconde la intención de laminar a varias bandas al candidato y será don obvio, pero eso no le quita del todo la razón. Rajoy debería acudir a la investidura y hacer una oferta que no pudiera rechazar Sánchez. O sí, pero a un precio político alto. Esta democracia nuestra, llamémosla así, pide a gritos las elecciones a dos vueltas. En su defecto, si el Rey tiene una función no meramente protocolaria, podría mandar a sus interlocutores a reflexionar y exponerle sus preferencias con mayor claridad en la segunda ronda.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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