Lo contaba este sábado 21 de mayo la web de la Cadena COPE.
Mucha ha sido la expectación tras la llegada de Juan Carlos I a la localidad de Sangenjo, donde ha participado en la regata como miembro de la tripulación del ‘Bribón’. Pocas han sido las palabras del rey emérito desde que llegó al municipio gallego, de hecho más significativas han sido si cabe las palabras que no ha pronunciado, la comunicación no verbal.
Por eso, continua al citado portal, el experto en comunicación no verbal, José Luis Martín Ovejero, desvelaba en Fin de Semana de COPE los cuatro mensajes claves que ha querido enviar don Juan Carlos desde Sangenjo sin pronunciar palabras. “Desde el primer instante he advertido que, aunque no haya declaraciones verbales, no quiere decir que Juan Carlos I no haya mandado cuatro mensajes altos y claros”, explicaba a Cristina López Schlichting.
Y esos mensajes apuntan directamente a quienes le querían fuera de España, que no son otros que los miembros del Gobierno de Pedro Sánchez y al propio presidente.
El primero es ‘quiero que España me vea’, clarísimo, porque podía haber descendido en avión sin que le viéramos, meterse en un coche con las lunas pintadas, sentarse atrás y acabar entrando en el garaje de la residencia sin fotografías”, explica Martín Ovejero, que subraya que había mucho más margen de discreción en la llegada de Abu Dabi a Vigo. “Hemos visto todo lo contrario, se ha expuesto para que todos lo vean con total normalidad”.
El segundo mensaje que quería enviar el Emérito ha sido ‘quiero que todos me vean bien’, “porque 84 años pesan, y una operación de cadera y rodilla pesan, pero le hemos visto en buen estado de salud, incluso cuando iba en el coche ha hecho un gesto de ‘Ok’ con el dedo”, argumenta el experto.
Además, Martín Ovejero subraya que el tercero de estos mensajes es ‘llego con la cabeza alta’. “Cualquier persona que sienta la más mínima vergüenza no puede evitar bajar la mirada, porque no conseguimos tener alta la barbilla, el Rey no”.
“Y en cuarto lugar es ‘quiero que se vea que se me quiere’, su hija (la Infanta Elena) le está esperando a los pies del avión y le da un abrazo muy extenso. Es curioso pero en los abrazos nos delatan la distancia de las caderas, dos besos con frialdad suele tener las caderas separadas, peor cuando hay cariño se unen”.

