El showman y su 'Chester' vuelven a Cuatro este domingo

Risto Mejide: «Los que trabajamos en la tele tenemos un problema de ego mal curado»

"Me gustan mis 'trolls', los alimento, los cuido y quiero que crezcan"

Risto Mejide: "Los que trabajamos en la tele tenemos un problema de ego mal curado"
Risto Mejide (CHESTER en CUATROTV). PD

Empecé en 'Operación Triunfo' para algún día llegar a 'Factor X

La enttrevista al siempre presumido Risto Mejide se la hace Marco Almodóvar y aparece a toda página en El Economista este 26 de noviembre de 2017, unas horas antes de que el showman reparezca en Cuatro TV con el lema «Todo el mundo se merece un Chester».

Mejide, que anuncia a los espectadores que verán un Risto más sosegado, calmado y reflexivo –«Hay una cuota de gamberro, pero ya no es el 100%«- deja claro que es más presumido que un quinto mal hecho, pero al menos lo reconoce y quiza eso, saber cómo es, le distingue de otras estrellitas del firmamento televisivo español.

Recogemos aquí algunos fragmentos de la entrevista:

¿Se siente un privilegiado?

Absolutamente. Quien tiene un trabajo en lo que le gusta lo es. Vuelvo con un programa que me ha dado buenos momentos de televisión a nivel personal y que le ha gustado a mucha gente que me gusta a mí.

Bertín Osborne dijo que no todo el mundo es interesante para tener una conversación de cuatro horas en alusión a Alba Carrillo…

Si alguien no resulta interesante es culpa mía porque no he sabido sacarle el interés.

¿Pero hay algún invitado imposible?

A mí no me ha pasado. No tenemos un prejuicio y huimos de lo que ya haya hablado. Mi preparación previa al Chester consiste en estudiarme las entrevistas que ya se han hecho para no caer en lo mismo. No es lo mismo invitar a Alba Carrillo para hablar de Supervivientes que para hablar de hombres o de Cataluña.

¿Podría haber un Chester sin Risto?

Ya ha existido sin mí, nadie es imprescindible.

Le gusta ser protagonista.

Soy consciente de que si no bajo al barro los invitados no me dirían nada. Todos los que trabajamos en televisión tenemos un problema de ego mal curado.

A un mes de las elecciones de Cataluña, ¿se ha  mojado también?

Sí, y en muchas entrevistas ha salido el tema. No es un programa que vaya abrir la mente a nadie, pero sí ver que todo el mundo de la sociedad está preocupada por el mismo tema. El Chester es un termómetro de la sociedad.

¿A qué político catalán le sentaría a su lado?

Ahora mismo a ninguno. La voz la merece gente que no está en primera línea. Hacemos más favor mostrando cómo le está afectando esto a la gente que hablando con ellos que están todo el día en televisión.

¿Con quién tiene una conversación pendiente?

Con todos mi enemigos y he tenido rifirrafes con muchos. Han sido públicos muchos: desde Toni Cruz en OT hasta el último, que ahora no me acuerdo. Un Chester que me encantaría y con el que he tenido una trifulca pública y una reconciliación privada es Paolo Vasile, pero sé que es imposible.

¿Se lo ha propuesto?

Sí, y me dijo que iba en contra de su religión.

¿Suele reconciliarse con esos enemigos?

Absolutamente, claro que sí.

¿Y con qué porcentaje?

No lo sé (risas). Por ejemplo, con uno que siempre he discutido y no he vuelto a hablar es Angel Llácer, y me alegro porque es un tipo con mucho talento y tengo un enemigo a la altura de las circunstancias.

¿Se ve a usted mismo habitualmente?

No, es un ejercicio que no soporto porque me sudan las manos. Me veo todos los fallos y todo aquello que debería haber dicho y no dije o no tendría que haber dicho eso.

En las redes sociales le dan muchos ‘palos’…

Me gustan mis ‘trolls’, los alimento, los cuido y quiero que crezcan. Tengo un punto masoca. Si cuando hablas nadie te molesta es que no has dicho nada al final. Cuando me cabreo de verdad es cuando hago algo y nadie dice nada.

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