Alérgenos de bruma
no haberlo dicho
que atardece muy lento
y al calorcito.
Que la calima ambigua
y el soniquete
han quedado guardados
recién sembrados.
Su esbozo ondula
hasta ese límite
con vértigo supremo
acordonado.
Y elevados al sur
sienten los dedos
ingobernables sierras
de la distancia.
En criogénica falla
donde han quedado
caricias trastocadas
se pulen lindes.
Se escatiman jornales
porque esa ausencia
de la hoja blanca aclara
los bastidores.
José Pómez
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