No.
No cuando me miras no hay sonrisa quebrada hay un río de fuego que recuerda cómo tus labios aún saben mi nombre. No olvidaste el amor lo escondes en el pañuelo donde guardas los jazmines que tiemblan al pasar la noche. No hablas de rodeos ni heridas hablas de cielos abiertos de custodias que no son cadenas sino juegos de niños que corren