La oscuridad estaba dormida sobre el firme
La oscuridad estaba dormida sobre el firme y al borde de los sueños profundiza en la linde, ya amontonada con los cantos desvanecidos hurtados en la sombra amplia de los vientos agrios, las medidas mojadas en cilindro oxidado que entristece a la furia y al betún inclinado, las harturas se borran en jardines del tiempo como ese tu olor dulce