Daniel Forcada (Periodista Digital).- Dos días despues de aparecer en las portadas disfrazada de recogedora africana de anacardos, la vicepresidenta De la Vega ha vuelto a su sobriedad habitual. Incluso ha elejido el mismo traje que vistió la ultima vez que compareció con el vicepresidente Solbes. Rigor y sobriedad para volver a manifestar que nada a cambiado en lo que se refiere a la lucha antiterrorista. Parece que en Moncloa empiezan a arrepentirse de la solemne aparición hace un mes del Presidente del Gobierno. Cuatro viernes después de que Rodríguez Zapatero anunciase el “principio del fin” del terrorismo, la banda no solo no ha cesado su actividad armada, sino que ha incrementado su extorsión a los empresarios y ha regado de bombas varios puntos de España.
Desde aquel viernes, semana tras semana los periodistas interrogan a la vicepresidenta y portavoz del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, sobre esas expectativas generadas entorno al fin del terrorismo. Pero el mensaje gubernamental ya no transmite el mismo optimismo que hace un mes. Hace dos semanas, De la Vega pidió a todos los medios que cesaran con sus especulaciones y, ahora, Moncloa lo que hace es acentuar otra parte del discurso que Zapatero pronunció aquel día. Aquellas palabras en las que, tras mostrar su optimismo, advertía de que el proceso sería largo.
Quizá los planes no marchan tal y como le gustaría al presidente así que, una vez más, y en esto hay que decir que De la Vega tiene muy bien aprendido el discurso, la portavoz del Gobierno ha vuelto a decir que “van a seguir luchando contra el terrorismo” y que ante él solo cabe “una condena absoluta y sin paliativos”. ¿Han cambiado las expectativas del Gobierno? Se lo han preguntado dos veces y la respuesta, a la segunda, ha sido tajante: “Seamos prudentes. Prudentes porque todos queremos la paz. Pero el proceso solo empezará cuando se acabe la violencia”.
Y sobre otro terrorismo, el islamista de carácter internacional, se cumple mañana el segundo aniversario de la tragedia de Madrid. A De la Vega se le interrogado también sobre si cree que ya se sabe lo suficiente sobre la autoría de la matanza frente a quienes desde la oposición buscan enlaces entre Al Qaeda y la ETA. “Pediría respeto, rigor y seriedad a todo el mundo”, ha contestado, “se sabe prácticamente todo”, ha concluido.
Por lo demás, la mayor parte de las preguntas han ido dirigidas al vicepresidente Solbes y su reforma fiscal. El tema, de datos y números, lo ha explicado como buenamente ha podido. Apoyado con una presentación de Power Point y hasta con cuatro notas de prensa distribuidas entre los periodistas, Solbes ha desmenuzado con su habitual ritmo pausado las principales novedades de la reforma. En su deseo quería ser breve y comprensible. Y hay que reconocerle que, para lo que suelen ser sus intervenciones, hoy ha ido a toda pastilla.
Solbes ha mostrado también su “vix cómica” más profunda. En sus declaraciones, ha dicho cosas como que “todo Gobierno es una coalición entre el ministro de Hacienda, cuyo objetivo es contener el gasto, y el resto” o que pensaba que José María Cuevas, presidente de la patronal, “no tuvo ayer su mejor día”. Primero ha dicho eso, para referirse a sus críticas a Zapatero y a la OPA de Gas Natural. Pero cuando otro periodista le ha dicho que Cuevas también dijo el jueves que Solbes solía discrepar en casi todo con el resto de sus compañeros de Gobierno, el aludido ha añadido que “Cuevas no es que no tuviera uno de sus mejores días, sino que fue uno de sus más desafortunados”.
Media docena de periodistas se han quedado sin poder preguntar nada a la vicepresidenta por no tener el derecho a hacerlo. Hay que recordar que es De la Vega y su dedo adjudicador quien otorga los turnos y quien decide cuándo acabar. No se le preguntado ni por su reciente viaje, ni por su gusto por el folclore local. Auque hablando de trajes y vestidos, observen la foto.Es de hace varias semanas, cuando De la Vega y Solbes anunciaron su visto bueno a la OPA de Gas Natural sobre Endesa.
Pues bien, tanto ese día como hoy, la vicepresidenta ha elegido el mismo traje. Dos días después de después de aparaecer vestida de recogedora de anacardos africana, De la Vega opta por la misma sobriedad que la última vez que compareció con el vicepresidente económico. Solbes, al menos, opta por cambiar de corbata.