Alfonso Guerra: «La derecha no pudo conmigo»

Alfonso Guerra: "La derecha no pudo conmigo"

(PD)-. De su relación con González dice que llegó un día en que la su voz ya no le era grata, y subraya que de la época de la corrupción salió indemne. Son más de 30 años en el hemiciclo y confiesa no tener ninguna cicatriz de ninguna herida. Y ahora que está en el poder un nuevo socialismo, admite que hay que dejar que las nuevas generaciones pongan en marcha sus propios proyectos.

En una entrevista en el diario El País, María Antonia Iglesias habla con el más veterano de los diputados que se sientan en los escaños del Congreso de los Diputados. Con toda una Historia política bajo su mirada hoy dice que hay personas a las que le da confianza verlo en su puesto.

La periodista alerta de los “colmillos” de uno de los hombres duros del PSOE y aunque Alfonso Guerra asegura que la derecha no pudo con él, Iglesias añade que

“Una derecha que le soplaba el aliento en el cogote y supo esperar su caída. La misma derecha que ahora le alaba y le busca como referente de una España que resiste las turbulencias de los tiempos nuevos del nuevo socialismo.”

Reproducimos a continuación un extracto de la mencionada entrevista.

Me imagino que después de treinta años de vida parlamentaria a sus espaldas, algo habrá aprendido, ¿no?

Naturalmente, he aprendido muchas cosas. En el ámbito de la vida política y en el de las relaciones con las personas. Estoy absolutamente seguro de que he sufrido un proceso de incremento de la tolerancia. Cada día me cuesta menos esfuerzo colocarme en la posición del otro, de entender.

Le faltaba por ver y vivir algo tan singular como oír a José Bono dirigirle, desde la Presidencia de la Cámara, aquellas encendidas frases de elogio a su persona y a su trayectoria.

En esa sesión hice alguna reflexión. Allí estaban tres de las cuatro personas que se habían disputado el liderazgo del PSOE: Zapatero, Bono y Rosa Díez; sólo faltaba Matilde Fernández. Y me resultaba inevitable reflexionar sobre cuántos caminos tan diversos ha tenido que recorrer en los últimos tiempos un partido que ha sido tan sólido.

En cuanto a aquellos elogios que me estaba haciendo Bono… Mi sonrisa de aquel momento era porque estaba pensando: “Realmente es largo el personaje”.

Pero aquel cambio de Bono desde la fidelidad incondicional a la enemistad encarnizada… Usted siempre ha hecho de Alfonso Guerra, el personaje curtido en las batallas políticas, pero no sé si heridas como aquélla, tan profundas, se le han secado ya.

Siempre que alguien me ha hecho preguntas sobre si tal amigo me traicionó o no, he dicho: “La traición en el amigo no cabe, es imposible”. Puede haber simulación, en el sentido de que alguien ha podido simular que estaba cerca de mí y no lo estaba.

Pero le aseguro que yo no tengo ninguna cicatriz de ninguna herida, tampoco de aquella circunstancia.

Pues yo no le creo.

Pues créame, la venganza verdaderamente gratificante es la que ejerce otro, sin que usted tenga ninguna intervención. Ésa es la venganza verdadera, porque no mancha.
Porque usted tuvo todo el poder en el partido y, en buena parte del Gobierno, mucha gente lo veía como algo natural, y luego lo perdió todo. Siempre he querido saber cómo se sintió entonces.

No he tenido tanto poder como usted dice. Ése es un cliché, pero que no responde a la realidad. A lo mejor me daban un cierto poder las personas que creían que tenía tanto poder, pero no lo tenía. Y, además, no lo he ejercido.

¡A lo mejor es que nunca hubo ‘guerrismo’!

Por supuesto que el guerrismo nunca existió. Ahora, que yo soy referente para muchas personas, sin duda que es cierto, y de eso me siento orgullosísimo. Además, lo soy para gente sencilla que creen que les represento a ellos más de lo que les puedo representar. Eso es algo extraordinario.

Pero debe de ser muy duro saber que ya no decide, que ya no cuentan con usted.

En absoluto. Tengo una capacidad de influir en la sociedad española equis. Pero me siento igual de útil o de inútil que hace veinticinco o treinta años. Yo recibo cartas de gente que me dice que cuando me ven en el Parlamento ahora les da confianza.

Me imagino que ni siquiera en esos momentos de la adulación interesada pudo usted olvidar aquellos otros, cuando era vicepresidente del Gobierno, y esa derecha, que había sabido esperar, se pudo cobrar la pieza. Me estoy refiriendo a aquella comparecencia suya sobre el caso de su hermano Juan que resultó ser un juego de niños comparado con…

¿Juego de niños, dice? De juego de niños nada. Fueron 18 procesos y ni una sola condena. ¡Vaya con el juego de niños!

Quería decir que aquello fue nada comparado con todo lo que vino después con la corrupción. Porque fue la primera vez que le vimos desarmado.

Pues no se enteró, no se enteró.

¿Por qué?

Porque la derecha no pudo conmigo. Si no hay quinta columna, no sucede lo que sucede. Ya he dicho bastante y no digo más.

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