
(PD).- ETA ha atacado esta madrugada a el diario El Correo con una potente bomba colocada en el exterior de la fachada del edificio de rotativas, en la localidad vizcaína de Zamudio.
El Correo forma parte del grupo Vocento, cuyos periódicos vascos han sido víctimas anteriormente de otros atentados y ataques de violencia callejera, el más grave de ellos en mayo de 2001, cuando ETA asesinó en San Sebastián al director financiero de El Diario Vasco, Santiago Oleaga.
La explosión tuvo lugar a las tres de la mañana y no causó heridos pese a que en el momento del estallido medio centenar de trabajadores se encontraban en el local terminando la edición del domingo. Los etarras no realizaron ningún tipo de aviso previo, por lo que fue la suerte la que evitó una desgracia.
Los terroristas colocaron la bomba en el muro exterior, en la zona trasera del edificio. Para ello tuvieron que superar una de las vallas de seguridad que rodea el edificio.
A las tres y cinco de la mañana, el artefacto explosivo hizo explosión. La onda expansiva destruyó un zócalo de hormigón de más de un metro de grosor que protege la fachada y derribó alrededor de cuarenta metros cuadrados del muro del edificio.
Asimismo, destruyó parte del tejado del inmueble. Varios pabellones industriales situados en las inmediaciones quedaron también afectados por la potente detonación con la rotura de cristales y pequeños daños en obra civil. Las empresas afectadas fueron Padel y Tubos Larrondo.
Los trabajadores abandonaron al instante las instalaciones, sin que en ese momento se supiera que es lo que había sucedido.
Una patrulla de la Ertzaintza que a esas horas atendía un accidente de tráfico y que escuchó la detonación fue la primera en acercarse hasta la zona. De manera inmediata se fueron acercando vehículos de urgencia, tanto de los bomberos como de la Policía autónoma.
Evidencias
Los agentes acordonaron la zona. En ese momento, la edición del periódico ya estaba paralizada al haber quedado desalojado el edificio. La Ertzaintza comenzó a realizar una inspección preliminar del área destruida con el objetivo de descartar que hubiera más artefactos explosivos en la zona.
Dos horas después de la deflagración, alrededor de las cinco y diez de la mañana, la Policía vasca permitió que los operarios regresaran a las instalaciones. Los artificieros de la Ertzaintza, que confirmaron la existencia de un artefacto, aunque ante la falta de luz suspendieron las labores de recogida de evidencias y anunciaron que continuarían la investigación a lo largo de la jornada.
Por el momento se desconoce la cantidad de explosivo utilizada así como el tipo de bomba que emplearon los terroristas para atacar el periódico.
A las cinco y diez de la mañana la edición recuperaba el funcionamiento y continuaba la tirada de periódicos.
La alcaldesa de Zamudio, la peneuvista Sorkunde Aiarza, se acercó hasta el edificio de El Correo ya que había escuchado la explosión desde su domicilio.
El atentado se corresponde con el ‘modus operandi’ que ha empleado el ‘comando Vizcaya’ en los últimos meses. El grupo es el que ha llevado la campaña terrorista de la banda en Euskadi desde el pasado mes de agosto, cuando inició sus atentados con la colocación de una bomba en el cuartel de la Guardia Civil de Durango, sin realizar ningún tipo de aviso previo.
No es el único ataque en el que no ha avisado de la inminente explosión de una bomba pese a que se trataba de edificios ocupados. En septiembre, en este sentido, hizo estallar una bomba colocada en el interior del recinto de la comisaría de la Ertzaintza en Zarautz.
Las investigaciones policiales han permitido identificar a dos de los ‘liberados’ que están dirigiendo el grupo. Los etarras son Jurdan Martitegi y Arkaitz Goikoetxea, procedentes ambos de la’kale borroka’.
El análisis de sus ataques ha revelado que cuentan con una red de colaboradores ‘legales’, no fichados, en Vizcaya y en Guipúzcoa.
