(PD).- Alfonso Basallo.- Cantando ‘Quiero ser mamá’ junto a McNamara o entre ‘Tacones lejanos’, Almodóvar es un hombre que se ha hecho a sí mismo. El director manchego ha pasado de los garitos más cutres de la movida madrileña a compartir alfombra roja con los actores más populares de Hollywood.
Pero de ahí a ser nombrado doctor Honoris Causa por Harvard hay un treco. Estos son, según La Nación, los escalones que le han permitido encarmarse a la prestigiosa Universidad:
1. Cultivar su imagen internacional. La productora El Deseo S.A., que lleva con su hermano Agustín es la más eficaz máquina propagandística de sí mismo. Su nominación al Oscar, por Mujeres al borde del ataque del nervios, y después la estatuilla a la Mejor Película Extranjera por Todo sobre mi madre le abrieron las puertas en el mercado norteamericano y luego se lo ha trabajado con promociones millonarias para seguir ‘colocando’ sus productos.
2. Sacar partido de las subvenciones. ¿Y de dónde proceden esa munición financiera? Del entramado de empresas que gira en torno a El Deseo S.A. (Pedro dispone del 84’9% y Agustín del 15’1%) Incluye El Deseo, El Deseo Vídeo, El Deseo PC, El Deseo DA, El Deseo TV y Lolailo.
La firma cuenta con más de 4.300 millones de euros en activos. Nadie menos necesitado para recibir los favores estatales que Pedro Almodóvar. Sin embargo, la empresa recibió la nada despreciable cifra de 901.518 euros por producir la película El espinazo del diablo, un filme dirigido por Guillermo del Toro. Por Hable con ella, el director recibió la bicoca de 300.506 euros del contribuyente.
Gracias a las generosas subvenciones estatales los Almodovar Brother disponen de una Sociedad de Inversión Inmobiliaria: Dock Inversiones, donde El Deseo es el máximo accionista (99,77%). También cuentan con El Deseo Inversiones, cuya actividad es alquilar bienes inmuebles en todo el territorio nacional. Un lucrativo negocio, que cuenta con un millón de euros desembolsado como reserva.
3. Disponer de eco mediático. El cineasta se ha buscado aliados para hacer rentable el ‘estilo Almodóvar’: desde el influyente lobby gay, hasta medios de comunicación como El País, que no sólo han vendido hábilmente su imagen, sino que han llegado a ententes para promocionar su obra. Buena parte de su filmografía (11 títulos) sólo pueden adquirirse a través del coleccionable de DVDs que lanzó el diario de Prisa, con un despliegue que incluía analisis sesudos sobre su cine. Y el propio Almodóvar ha explicado en su blog que ha habido «una estrecha y emocionante colaboración entre mi productora y el periódico».
Eso explica el monumental enfado del manchego de oro con el crítico Carlos Boyero que puso a caldo el filme Los abrazos rotos, en Cannes. Almodóvar escribió una durísima carta contra ‘su periódico’, Una actitud absolutamente insólita en cualquier cineasta o escritor que respeta a la crítica aunque esta sea adversa. ¿O es que ‘El País’ es suyo?
4. Convertirse en el niño bonito del cine español. Aunque tiene incondicionales y valedores dentro del cine español (como Alex de la Iglesia), Pedro Almodóvar ha logrado eclipar a otros muchos acaparando cartelera y subvenciones, compitiendo de forma abusiva con otros cineastas.
Así lo denunció un especialista en cine, el británico Paul Julian Smith, con un artículo aparecio en The Guardian el año pasado. Según Smith, Almodóvar acapara las dotaciones presupuestarias que se dedican a promocionar las producciones, lo que impide a directores noveles optar a ellas.
El especialista británico considera inaceptable que el director de ‘La mala educación’ haya vendido en el exterior una nueva imagen tipical spanish que poco tiene que ver con la realidad cotidiana de la mayoría de la sociedad. Porque ha conseguido identificar a España con un mundo de travestidos, homosexuales, yonquis y prostitutas.
