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Otro grave e imprudente error de Doña Letizia pone en serios apuros a la Casa Real

Otro grave e imprudente error de Doña Letizia pone en serios apuros a la Casa Real
Doña Letizia toca uno de los libros sin guantes.

La Reina Letizia ha apurado su agenda institucional en Madrid antes de partir rumbo a Palma de Mallorca, lugar donde pasará parte de sus vacaciones. Doña Letizia elegía un acto con bastante peso histórico y realizaba así una real visita a la Biblioteca Nacional.

La Reina visitaba la Biblioteca Nacional de España (BNE) para inaugurar dos de sus salas de lectura más importantes: el salón general, que pasa a partir de ahora a llamarse María Moliner, y la sala de prensa y revistas, que llevará el nombre de Larra.

Acompañada por el ministro de Cultura en funciones, José Guirao, la presidenta del Patronato de la BNE, Soledad Puértolas y por la directora de la biblioteca, Ana Santos, la Reina recorría las instalaciones de esta institución utilizando el camino habitual del público. Tras atravesar el vestíbulo principal y el salón italiano, llegó al corazón de la BNE: el lugar donde los lectores solicitan sus libros y se les asigna un pupitre en el salón general.

Tras posar ante la placa con el nombre de la bibliotecaria y autora del célebre diccionario, se dirigió a uno de los lugares de trabajo y de acceso restringido a los usuarios: la zona de restauración y encuadernación.

En este taller, los expertos mostraron el proceso que se realiza con ejemplares de los siglos XVII al XX y las principales técnicas de cosido, acabado y decoración. A continuación, Doña Letizia pasó a las instalaciones de restauración donde se están tratando manuscritos de autoras españolas del siglo XVII, los manuscritos autógrafos de los Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós o el libro de horas de Carlos V.

Allí ocurrió el encontronazo protocolario. Doña Letizia, muy interesada, no dudó en tomar con sus manos los valiosísimos incunables y manuscritos, mientras el resto de técnicos e invitados lo hacían con delicados guantes de seda. La Reina ponía así en riesgo la valiosa colección histórica.

Según señalan a Periodista Digital fuentes próximas a La Zarzuela fue entonces cuando un responsable de la Biblioteca Nacional advirtió a protocolo de la Casa Real lo “imprudente” de esta acción de Doña Letizia y rápidamente le entregaron los preceptivos guantes a la Reina. Tras ponérselos, siguió su repaso por las delicadas páginas de los centenarios manuscritos.

Según las mismas fuentes, los técnicos que trabajan con estos ejemplares de más de cuatro siglos quedaron “aterrados” al ver cómo Doña Letizia tocaba con sus manos desnudas estas joyas de la Biblioteca.

La Reina Letizia, ya con guantes.

Después, en el despacho de la presidenta del real patronato esperaba un grupo de patronos y donantes que acompañaron a Doña Letizia.

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Autor

David Lozano

Voluntarioso contador de hechos. Frases verdaderas contadas con palabra.

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