LA NOVELA FUE PRESENTADA EN MADRID Y VALENCIA, PERO SU MAYOR ÉXITO HA SIDO EN LAS REDES SOCIALES

‘Ellas’: La escena sexual de la novela de González Pons tiene temblando a los lectores

'Ellas': La escena sexual de la novela de González Pons tiene temblando a los lectores
Mariano Rajoy, Esteban González Pons y Pablo Casado.

La novela ‘Ellas’ de Esteban González Pons ya está en las librerías, y la polémica en las calles.

Una escena erótica que ocupa una página del libro se ha vuelto el centro de la polémica, y esto es lo que más éxito ha tenido del texto escrito por el eurodiputado por el Partido Popular.

González Pons presentó este libro el pasado jueves en Madrid y el viernes hizo lo mismo en Valencia. Se trata de su primera novela, Ellas (Espasa), y en el acto se encontraba una buena representación de su partido político, y representantes de otros políticos vinculados al Parlamento Europeo como Elena Valenciano, Maite Pagaza y José Blanco.

Esto último ha importado poco en las redes sociales, en la imagen de una página del libro, se pueden leer algunos párrafos que describen una escena sexual:

«(…) aquella desnudez indiferente transmitía la plenitud de una diosa madre cuyo monte de Venus hubiera encajado anoche la embestida de un guerrero lanzado al galope. Reposaba tan complacida como una mantis religiosa sexual, agotada después de que hubiese tragado a su amante por la vulva, haberlo digerido en el útero y finalmente haberlo vuelto a expulsar, haberlo vuelto a parir, haberlo vuelto a renacer.

Descansaba con la conciencia tranquila de quién posee la fuerza de la resurrección en el centro mismo de su coño».

Posteriormente, continua el texto con una descripción artística, pero directa y llena de símiles que exponen por completo el disfrute del amante:

«Del desfiladero vertiginoso que separa sus pechos, desde semejante valle húmedo, blanco y angosto, emanaba un perfume parecido al de la leche hervida en cualquier recuerdo remoto de una muy fría y entrañable Navidad, complaciente, sensual, femenino, que transformaba la atmósfera de aquel dormitorio en una apasionada prisión, en un harén de una sola esposa, en un laberinto del que está prohibido querer escapar. En un «Me sobra el camisón». En un hogar.

Para concluir, el escritor aborda detalladamente descripciones físicas que mantienen el mismo tono:

«Costaba respirar sin embriagarse. El aire del dormitorio se percibía sólidamente cargado de un cálido de olor a piel de Ella. Además, uno de sus pies, que se asomaba por debajo de la sábana arrugada, dejando a la vista una pulsera de cuero, el pequeñísimo tatuaje de una mariposa en el tobillo y las uñas pintadas de granate, ayudaba a confirmar esa idea de que quien tan plácidamente dormía ahí era una mujer amada con locura por un hombre de su propiedad».

Lo que aún se desconoce es, qué aporta esta escena al libro, y si es el tono constante de la obra.

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