El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha elevado el tono de sus críticas al Gobierno central y ha abogado abiertamente por un adelanto electoral que evite que la crisis política que atraviesa el Ejecutivo de Pedro Sánchez arrastre a los socialistas en las próximas citas con las urnas a nivel municipal y autonómico.
En unas declaraciones que han sacudido al partido socialista, Page ha manifestado que «la inmensa mayoría» de los cargos territoriales del PSOE preferiría que las elecciones generales se celebraran antes que las municipales y autonómicas para evitar un efecto arrastre negativo. «Lo que pasó en las últimas autonómicas y municipales, que la política nacional arrastrara al PSOE en los territorios, no puede volver a pasar», ha advertido el presidente manchego en una entrevista concedida al diario 65ymas.
La intervención de García-Page resulta especialmente significativa por producirse en un momento de creciente tensión dentro del PSOE. El barón socialista ha destacado la paradoja que supone que, pese a los buenos datos económicos, exista «tanta animadversión hacia la dirección política» del país. «Es un caso inédito que yendo bien la economía haya tanta ansiedad», ha subrayado, detectando un malestar generalizado en las calles de España.
El presidente castellanomanchego ha señalado directamente a Pedro Sánchez como responsable de la situación, afirmando que «muchísima gente» identifica la crisis política actual con el presidente del Gobierno. Aunque matiza que esta percepción «puede ser en parte justa o en parte no», Page no ha dudado en vincular el deterioro de la imagen del partido con la gestión del líder socialista.
Un Gobierno acorralado por los escándalos
Las declaraciones de Page llegan en un momento especialmente delicado para el Ejecutivo de Pedro Sánchez, que se encuentra acorralado por varios escándalos. Entre ellos destaca la filtración de unos audios comprometedores en los que supuestos emisarios del PSOE (Leire Díez, Jacobo Teijelo y Javier Pérez Dolset) habrían ofrecido acuerdos con la Fiscalía y la Abogacía del Estado a un empresario investigado en la Audiencia Nacional a cambio de contraprestaciones políticas.
Esta situación ha provocado que el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, haya llamado a los ciudadanos a «tomar la palabra» y salir a las calles para definir «el futuro de la nación». «Si no pueden hacerlo en unas urnas, porque Sánchez sigue negándose a convocar unas elecciones generales, podrán hacerlo en la calle», ha insistido el presidente del PP, quien será reelegido en el XXI Congreso de la formación que se celebrará del 4 al 6 de julio en Madrid.
El fantasma del adelanto electoral
Aunque oficialmente el Gobierno insiste en que agotará la legislatura hasta 2027, son cada vez más las voces que apuntan a un posible adelanto electoral. El propio Pedro Sánchez declaró recientemente en el pleno del Congreso que la oposición «va a perder en 2027 por aburrimiento», pero la realidad es que el Ejecutivo sufre para mantener el apoyo de sus aliados parlamentarios.
El PSOE ya asume que este año no habrá nuevos presupuestos generales del Estado, como tampoco los hubo en 2024, lo que debilita aún más la posición del Gobierno. Para formaciones como el PP o Podemos, sin nuevas cuentas y con un gobierno salpicado por varias causas judiciales, el curso político está agotado y el riesgo de elecciones anticipadas es real.
Las opciones sobre la mesa
Entre los escenarios que se barajan para un posible adelanto electoral destaca la posibilidad de hacer coincidir las elecciones generales con las andaluzas de junio de 2026. Esta opción podría resultar interesante para Sánchez, ya que Andalucía es la comunidad que más diputados elige al Congreso y centrar la campaña en esta región podría beneficiarle estratégicamente.
Sin embargo, esta estrategia no está exenta de riesgos, puesto que las informaciones de supuesta corrupción que acorralan al Gobierno lo desgastan día a día. Aunque si algo ha demostrado Sánchez en su carrera política es que «no le importa correr riesgos», sobre todo cuando es la única opción de salir airoso de una contienda electoral.
Otra señal que apunta a un posible adelanto fue la repentina convocatoria anticipada del 41º Congreso Federal del PSOE, interpretada por muchos como un intento de adelantar la renovación prevista para finales de 2025, pensando en celebrar elecciones en un año. De hecho, fuentes de Moncloa admitieron que Pedro Sánchez barajaba el escenario del adelanto electoral como plan B, motivo por el cual encargó a su equipo electoral tres estimaciones de voto del PSOE a 12, 24 y 36 meses.
El precedente de 2023
No sería la primera vez que Pedro Sánchez sorprende con un adelanto electoral. Ya lo hizo en mayo de 2023, cuando decidió convocar elecciones generales de forma inmediata tras los malos resultados del PSOE en los comicios municipales y autonómicos. Aquella jugada le permitió evitar rumores de cambio dentro de su propio partido y aprovechar los vaivenes de los pactos entre PP y Vox para, finalmente, conseguir remediar las encuestas y evitar una mayoría absoluta de la derecha.
En aquellas elecciones, celebradas el 23 de julio de 2023, el PP de Alberto Núñez Feijóo consiguió la victoria con 137 escaños frente a los 121 del PSOE. Sin embargo, los populares no lograron una mayoría suficiente para gobernar ante el desplome de Vox y el inesperado aguante de los socialistas, que aumentaron su influencia en un escaño y consiguieron sus mejores resultados en relación con el voto desde 2008.
Un contexto internacional complejo
El posible adelanto electoral se produciría además en un contexto internacional especialmente complejo para España. La reciente victoria de Donald Trump en Estados Unidos plantea un escenario de incertidumbre, con la posibilidad de que se despliegue hostilidad hacia la UE en general y hacia España en particular, considerando su reducido gasto militar, el reconocimiento de Palestina y la acción diplomática hacia Cuba y Venezuela.
Esta presión internacional podría reducir los márgenes de maniobra de la política exterior española, perjudicando la gestión de las delicadas relaciones con Marruecos y la finalización del acuerdo con el Reino Unido sobre Gibraltar. Además, la falta de unidad entre los Veintisiete y el hecho de que el gobierno español esté situado a la izquierda de la tendencia hegemónica en Europa podría arrinconar las posiciones de España en Bruselas.
El temor a la repetición de la sangría electoral
El verdadero trasfondo de las declaraciones de Page es el temor a que se repita la sangría electoral que sufrió el PSOE en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023. En aquellos comicios, el partido socialista experimentó un importante retroceso en todo el territorio, perdiendo varias comunidades autónomas y alcaldías frente al Partido Popular.
Page ha denunciado que el «patrón evidente» fue que el rechazo a la política nacional hizo perder ayuntamientos y diputaciones al PSOE, y teme que esta situación vuelva a producirse en las próximas citas electorales si no se toman medidas drásticas.
La preocupación del presidente manchego no es infundada. Según las últimas encuestas, el PSOE experimenta una sostenida caída de popularidad, lo que ha llevado a algunos miembros del Gobierno a admitir en privado que, sin la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, la legislatura «no da más de sí y está lista para sentencia».
Un gesto que revela la división interna
Las declaraciones de García-Page revelan la creciente división interna en el seno del PSOE. Mientras la dirección nacional insiste en agotar la legislatura, los barones territoriales, con Page a la cabeza, comienzan a distanciarse de la estrategia de Moncloa ante el temor a sufrir un castigo electoral por la gestión del Gobierno central.
Esta fractura podría agravarse en los próximos meses si continúan los escándalos que afectan al entorno de Pedro Sánchez y si el Ejecutivo sigue sin conseguir los apoyos necesarios para sacar adelante sus iniciativas legislativas. La debilidad parlamentaria del Gobierno, unida a los constantes desplantes de sus socios, dibuja un panorama cada vez más complicado para la continuidad de la legislatura.
¿Sabes que el Gobierno ya ha adjudicado los sobres electorales y las cabinas para las próximas elecciones generales? Aunque oficialmente se mantiene que estas no se celebrarán hasta 2027, el Ministerio del Interior ya ha comenzado los preparativos para unos posibles comicios anticipados, lo que alimenta aún más las especulaciones sobre un adelanto electoral.
