Dejó a los agentes encerrados, como en una ratonera, en la Consejería de Economía y Hacienda que dirige Oriol Junqueras

La sucia trampa que tendió Trapero a la Guardia Civil con ‘nocturnidad y alevosía’

El juez de Instrucción tuvo que llamar por teléfono al jefe operativo de los Mossos, ante su total desidia

La sucia trampa que tendió Trapero a la Guardia Civil con 'nocturnidad y alevosía'
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Media decena de vehículos de la Benemérita fueron destrozados y empapelados con símbolos independentistas, y los agentes que participaron en el operativo fueron objeto de insultos y burlas

Un escándalo incalificable que sacó de sus casillas al juez de Instrucción Juan Antonio Ramírez Sunyer, a quien no le quedó más remedio que llamar más que enfadado al jefe operativo de los Mossos, Josep Lluís Trapero, dictándole una orden tajante: «¡Saque a la Guardia Civil de ahí!».

Hasta entonces, el aludido se había hecho el loco. (Así asaltan los rabiosos independentistas el cuartel de la Guardia Civil en Manresa).

Ocurría poco antes de la medianoche de este miércoles 20 de septiembre de 2017, mientras agentes de la Benemérita permanecían cercados en el interior de la Consejería de Economía y Hacienda que dirige Oriol Junqueras.

Su desidia se pagó cara, aunque podía haber sido peor: media decena de vehículos de la Benemérita fueron destrozados y empapelados con símbolos independentistas y los agentes que participaron en el operativo fueron objetos de insultos, burlas y coacciones.

Según explicaron durante las últimas horas fuentes del juzgado barcelonés, y según se hace eco ‘Es Diario‘, ese golpe sobre la mesa del magistrado llegó cuando su propia secretaria judicial le comunicó que los mandos de la Policía catalana habían dado largas, ganando tiempo, cuando los responsables de la Guardia Civil les pidieron a los Mossos antidisturbios que establecieran un perímetro de seguridad sobre la Consejería para que ellos pudieran desarrollar los registros.

Tras la orden tajante, los guardias civiles abandonaron a primera hora de este jueves las dependencias de la Generalitat escoltados, ya sí, por agentes autonómicos.

La misma pasividad mostraron los hombres al mando de Trapero con los agentes de la Policía Nacional que trataron de acceder a la sede de las CUP y que fueron rodeados por una cadena humana de simpatizantes radicales.

Esta actitud de los Mossos que Interior no previó, a juzgar por la improvisación del despliegue que está ahora ultimando de cara al 1-0, habría llevado al Gobierno a plantearse en los próximos días la toma de control del mando de los Mossos, a través de la Ley de Seguridad Nacional.

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