Imposible resultar más impertinentes. Los vecinos de Frogmore Cottage, situado en el condado de Berkshire y próximo a Windsor, han recibido una serie de reglas de cara a la llegada de sus nuevos vecinos.
El príncipe Harry y Meghan Markle han adquirido una casa en esta zona para mudarse allí con su hijo Archie y para no molestar a los duques de Sussex, desde Buckingham han hecho llegar a los habitantes una serie de normas.
Según el ‘Daily Mail’, los residentes en esta zona tienen prohibido hablar con la pareja si se encuentran por la calle y tampoco podrán pedirles ver a su bebé ni tocar a sus perros. Tampoco pueden ofrecerse para cuidar al pequeño Archie ni a otros hijos que puedan venir en el futuro ni hacerles llegar ningún tipo de correspondencia a su domicilio.

Al príncipoe Harry se le van las manos al trasero de Meghan Markle.
Estas son algunas de las indicaciones que han recibido esta misma semana los cerca de 400 vecinos del barrio, que son, principalmente, funcionarios y trabajadores de la Familia Real británica. Tendrán que acatarlas, pero no han sido bien recibidas puesto que las consideran «exageradas». Muchos, indican, trabajan para la Familia Real y «saben comportarse respetuosamente».

Meghan Markle, duquesa de Sussex, visita una granja.
Además, aseguran que la Reina Isabel II no les dice cómo deben comportarse y no tiene problema en que la gente le salude. Desde el Palacio de Buckingham quieren quitar responsabilidad a los duques de Sussex y explican que no son ellos los que han decidido poner esas normas y que incluso las desconocen.

Meghan Markle, a diferencia de muchos royals, lleva ella misma el paraguas.
Aunque la reunión con los vecinos se ha conocido ahora, tuvo lugar el pasado mes de febrero, poco antes de la mudanda del príncipe Harry y Meghan Markle, que se trasladaron a su nuevo hogar en el mes de abril, antes incluso de que naciera el pequeño Archie Harrison.


