Ninguneando a los Podemitas

El PSOE deja a Podemos de lado y firma acuerdos nacionales con el PP

La nueva política se queda fuera de juego

Podemos empieza a asumir su posición real

La estrategia ha dejado tocada y casi hundida a la ‘nueva política’, que lucha ahora por reclamar su espacio en el Congreso. Si en Ciudadanos se creía que facilitar la investidura a Mariano Rajoy le convertiría en socio preferente del trabajo parlamentario, los primeros pasos de legislatura le han confirmado que no será así.

Por otra parte, si Podemos pensaba en liderar la oposición desde las bancadas, ha comprobado que no le resultará fácil. El PSOE está dispuesto a apoyarse en el PP para blindar su papel como segunda fuerza más votada y reafirmarse frente a Podemos. El propio Antonio Hernando acabó admitiendo que se equivocó al no defender antes la abstención, al considerar que, de haberlo hecho tras el 20-D, el partido habría tenido más capacidad para influir, según recoge OKDiario hoy 25 de diciembre de 2016.

Las medidas acordadas no serán las únicas. En el camino de la legislatura el PP quiere convertir al PSOE en su aliado preferente. No en vano, el deseo del propio Mariano Rajoy era cerrar un acuerdo de gobierno con los socialistas, que diese la suficiente estabilidad como para acometer las grandes reformas. La desconfianza de los populares hacia C’s- partido con el que nunca hubo excesiva sintonía-han acabado por declinar la balanza de los acuerdos.

Acuerdos a espaldas de la ‘nueva política’

Al mismo tiempo esa inesperada estrategia es utilizada por los socialistas para reivindicarse como una oposición útil, alejada del griterío mediático de Podemos.

Los de Iglesias no disimulan su malestar por el nuevo escenario. El acuerdo para que se prohiban los cortes de suministro a familias vulnerables, pactado este martes entre PP y PSOE, es un buen ejemplo: los dos partidos mayoritarios cerraron el acuerdo sin contar ni con Iglesias ni con Rivera, aunque ambos hayan tratado en los últimos días de anotarse el tanto de haber llevado la iniciativa de esa medida.

La táctica ha orillado a Podemos a una oposición mucho más radical, lo que, al mismo tiempo, genera divisiones en el partido: Iglesias reclama llevar esa estrategia a la calle, mientras Errejón cree posible hacerlo sólo desde el Congreso.

Otra vez el ejemplo de la pobreza energética. Apenas unas horas después de firmarse el acuerdo, Podemos salió a la calle y protagonizó un sonoro enfrentamiento verbal con los socialistas por haber firmado un acuerdo a la sombra. Una rabieta que escondía más el cabreo por sentirse desplazados, que la intención de mejorar el pacto suscrito.

Podemos empieza a asumir que la fuerza parlamentaria de sus 71 diputados puede quedarse en irrelevante si el PSOE sigue con la maniobra durante toda la legislatura. Por eso, la prioridad es cargar de nuevo contra un bipartidismo rancio y desfasado, «culpable de la crisis y los recortes».

Por delante quedan aún muchas negociaciones clave, en las que los socialistas se resisten a aceptar las tesis del PP. Entre ellas, la de la LOMCE o la reforma laboral-que el Gobierno insiste en reformar, pero nunca en derogar-y sobre todo, los Presupuestos.

En el PSOE se insiste en que no los apoyarán, aunque los populares tienen preparado un arsenal de medidas para convencerles de que las nuevas cuentas serán más sociales de lo que esperan.

Rajoy está dispuesto a permitir que los socialistas puedan hacer gala de logros sociales, de forma que el Ejecutivo se ofrecerá a una negociación flexible de las enmiendas para que el PSOE pueda incluir parte de su programa en los futuros Presupuestos.

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