Sí, estoy de acuerdo, todos al Palacio de La Granja a trabajar!! Que la cosa es seria. Los de la OTAN han pasado una semana en Madrid a todo trapo, a costa de nosotros, y encima, llevándose por delante una semana de una ciudad que está urgida por recuperarse de los estragos de la pandemia!!
Pues no, allá que van y cierran Madrid a la circulación de los madrileños para que unos jefes de estado y sus ayudantes, se paseen a toda pastilla por La Castellana y el Paseo de Prado! Y el resto de los ciudadanos, escondidos bajo tierra, o en sus casas, tele trabajando, es decir, haciendo nada.
A quien se le habrá ocurrido semejante disparate? En medio de la que le está cayendo al campo, impedir la entrada a Madrid de cientos de camiones con frutas, verduras y demás productos perecederos, porque los amigos de la OTAN iban a incomodarse.
Caravanas de coches de lujo superior no, lo siguiente, ¿incluida uno que llaman La Bestia? hacían de las suyas pa rriba y pa bajo, sin pensar que se gastó más combustible esta semana que en lo que va de año en toda la Comunidad, y que se contaminó lo que no estaba escrito, como para que el Ayuntamiento nos vuelva a pintar las rayitas rojas.
Cenas en los Palacios de Madrid, y en el Museo del Prado. Qué pensarían de esto Goya, Velázquez y Murillo de un señor observando su obra atragantado con un trozo de pato o cordero? Que derroche!. Con lo cerca que tenían el Palace o el Ritz.
Era una mezcla entre concurso de modelitos y vacaciones en Mallorca, pues el jefe del estado les tenía puesto el Falcon para lo que hiciera falta a nietas, biznietas, sobrinas, primas, comadres, abuelas y suegras! Que derroche de fantasía.
Y entre tanto, Putin bombradeando Kiev, y Zelenski llamando desesperado, pero las vacaciones en España se respetan desde “Bienvenido Mr. Marchal”.
Si lo que se suponía era que venían a trabajar por lo grave de está situación pre bélica. Cómo es que no los encerraron en el Palacio de La Granja, donde Isabel II hacía los Consejos de Ministros, a quemarse las pestañas y lacerarse los codos, hasta encontrar una solución inteligente al problema?
Si querían comer rico, allá preparan unos judiones de fama internacional, o si lo que querían era pasear por los campos, lo tenían muy fácil con unos paseitos por Balsaín o los alrededores del Palacio.
Pero si querían ir más allá con nuestra cultura y tradiciones, les podríamos haber organizado una fiesta campera en la Plaza de Toros que prepara el Maestro Carlos Escolar “Frascuelo”, con flamenco y clase Magistral de Toreo incluida.
Cuánto nos habrá costado toda esta parafernalia para que, por fin, el presidente del gobierno recibiera una sonrisa de Biden. Pronto lo sabremos.
