José Luis Gómez – A vueltas con España.- La calle siente la crisis

MADRID, 13 (OTR/PRESS)

El diario El País ha publicado una encuesta donde aflora el pulso de la calle: hay crisis y la cosa puede ir para largo. En realidad, no es nada sorprendente el resultado del sondeo, basado por cierto en un número bajo de entrevistados -sólo 700-, pero tiene especial valor ante la resistencia del presidente del Gobierno a aceptar que hay crisis. Se supone que al menos a partir de ahora cambiará de táctica y que, además de sus audacias, se pondrá a trabajar un poco más en serio.

Es verdad que el Gobierno puede hacer más bien poco para contener algunas causas de la crisis, como la subida de los precios petrolíferos y de las materias primas e incluso los tipos de interés y las restricciones financieras, si bien tiene margen de actuación para afrontar otros problemas e incluso para abrir debates de fondo, como se hará con el aborto.

Desde el punto de vista económico, España tiene asignaturas pendientes de carácter estructural que en algún momento deberá encarar, entre ellas la energía nuclear o una alternativa convincente, el peso del funcionariado al servicio de la Administración central en un Estado ya muy descentralizado, los privilegios de ciertos ámbitos profesionales que repercuten en la inflación y un sector servicios donde las autoridades de Competencia tienen mucho que arreglar para que exista realmente competencia y bajen los precios.

Con un país devorado por la inflación -el impuesto de los más débiles-, un crecimiento al borde de la recesión y el paro subiendo, será poco menos que imposible que el Gobierno no actúe con contundencia, camino de un plan de estabilización y de ajuste, que en algunos momentos será impopular.

Pocas veces puede haber un motivo más importante que una crisis para convocar una Conferencia de Presidentes, salvo que este instrumento creado por Zapatero fuese para hacerse una foto.

Entre otras razones, porque España ya no sólo se gobierna desde Madrid, sino que muchas de las medidas que son necesarias dependen de las comunidades autónomas. Ahora bien, teniendo en cuenta que en el Gobierno ni siquiera está claro quién abandera la lucha contra la crisis -¿el vicepresidente Solbes?, ¿Sebastián, ahora coordinador de seis ministros?-, no es de extrañar que Zapatero no se atreva a reunirse con los de fuera. Pero dado el lío que se le viene encima, ya cambiará.

José Luís Gómez.

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