Julia Navarro – Escaño Cero – Los centros del horror


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Mientras los gobernantes de los países más desarrollados del mundo admiten que el mercado debe tener controles y que dejarlo a su suerte da lugar a situaciones como la crisis económica que estamos viviendo, hay quienes se empeñan en continuar defendiendo lo «privado» por encima de lo «público».

Digo esto porque me llama la atención que ahora que Enrique Mugica ha puesto al descubierto que muchos centros de menores a éstos se les maltrata, muchos de éstos centros son gestionados por Fundaciones, o sea que su gestion está en manos privadas. Y la verdad es que si estos centros fueran totalmente públicos, y estuvieran directamente getsionados por la Administracción difícilmente se producirían situaciones como las descritas por el Defensor del Pueblo. El informe de Enrique Mugica pone los pelos de punta.

Resulta que a los menores se les maltrata y además se les medica para tenerles tranquilos. Resulta que hay celdas de castigo. Resulta que a esos chicos y muchas veces violentas se le strata a su vez con violencia. Supongo que la Fiscalía de Menores estará ya actuando, estará investigando las denuncias del Defensor del Pueblo, porque insisto en que el informe es estremecedor.

Y vuelvo al principio ¿por qué los centros de menores son gestionados por fundaciones y entidades privadas aunque sea en «colaboración» con las Comunidades Autonónmas?.

La reeducación de los menores, lo mismo que la sanidad, o la justicia, no deberían de ser un negocio. Los centros de menores deberían de estar gestionados de principio a fin por la Administración, me da igual que sea la Amdinistración autonómica o el gobierno central, pero en todo caso por funcionarios públicos que no respondan a otros intereses que no sean el de cumplir con la misión encomendada.

Lo que cuentan algunos chicos de lo que sucede en el Centro Picón, situado en Paracuellos del Jarama, en Madrid, y que está gestionado por la Fundación O»Belen, debería de ser investigado de inmediato, y desde luego esos chicos deberían de ser rescatados y llevados a otros centros.

Sé que hay chicos difíciles, algunos han cruzado la línea de la delincuencia, otros tienen desajustes mentales, y en ocasiones ni sus padres ni sus maestros saben qué hacer con ellos y por tanto debe de haber institcuiones con un buen plantel de educadores y psicólogos que se encarguen de la educación de estos chicos. Pero no será a palos como consigan nada de ellos.

Nuestro país que presume de campeón de los derechos humanos tiene un agujero negro y es el que se refiere a la protección de los menores. Las leyes contra la pornagrafía infantil o los pederastas son demasiado blandas, y a los niños con problemas no se les da la suficiente protección. Los menores conflictivos no dejan de ser eso, menores, y no se les puede dejar a su suerte en manos de instituciones privadas. El Estado tiene una responsabilidad directa que es velar por la seguridad y el bienestar de estos menores, y esa responsabilidad no la está cumpliendo. Es necesario una respuesta urgente.

Julia Navarro.

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