Rafael Torres – «Al Margen»: Las colas del paro


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

El paro laboral es una experiencia lo suficientemente atroz como para que nadie aumente gratuitamente la amargura de quienes lo padecen: esas colas infames a la intemperie, bajo la lluvia o la nieve, constituyen un agravio a las personas, una humillación intolerable. ¿Es que no hay recursos para habilitar salas de espera en condiciones, siquiera carpas desmontables provistas de asientos y calefacción donde los ciudadanos se sientan tratados por el Estado como tales? ¿Es que no se pueden reforzar, en éstos críticos momentos de paro rampante, las plantillas de los funcionarios de las oficinas de empleo? Que se destinen 600 euros de las nóminas mensuales de los ministros, de los diputados, de los senadores, de los consejeros y de los altos cargos de la Administración a organizar con decoro esos servicios, y ya se verá si hay recursos o no hay recursos para atender dignamente a los parados, que lo son, la mayoría, por la negligencia y la insolvencia política de los últimos gobiernos.

Recursos para eliminar esas colas vejatorias, ya que no el paro, hay; lo que no hay es vergüenza en las alturas ni voluntad política de hacerlo. Es más, incluso es posible que al gobierno de la nación y a los de las comunidades autónomas les parezca la cosa más natural del mundo tener a las personas de pie durante horas, pasando frío, empujones y fatigas, en la puñetera calle. Por la inanidad de los gobernantes, complacientes con los tiburones del dinero que han arruinado a la gente, indiferentes e impávidos ante lo que se veía venir desde hace años, millones de españoles se han quedado sin su lugar en el mundo, que tal es, sobre todo, lo que proporciona el trabajo. Que esos responsables tan irresponsables tengan el detalle, cuando menos, de proporcionales ahora abrigo y asiento, ya que no supieron conservarles el calor y la animación del empleo.

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