Charo Zarzalejos – Lluvia de propuestas.


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Decididamente este Gobierno es un Gobierno hiperactivo. En los últimos días parte de sus ministros han protagonizado una auténtica lluvia de propuestas. Desde Gallardón, pasando por Fernández Díaz, sin olvidar a Ana Mato, han pasado por las respectivas comisiones del Congreso para contar a sus señorías cuales son sus planes.

Tarjeta sanitaria única para toda España, reconversión de los CIE, modificación de la Ley del Aborto, protagonismo de los notarios en divorcios de mutua acuerdo sin menores afectados, mecenazgo para la cultura, trasvases solidarios, etc, etc… No cabe decir que no hayan aprovechado el tiempo ni que no hayan dado trabajo a la oposición, al menos trabajo para pensar sobre los asuntos que van estar encima de la mesa.

Muchas de las propuestas están llenas de sentido común, como la tarjeta sanitaria única para España y otras estaban en el programa electoral con el que el PP ha obtenido una amplia mayoría absoluta. No hay incoherencia ni se puede hablar de «susto». Si se puede hablar, sin embargo, de un cierto voluntarismo que, en principio, no es en si mismo criticable, pero no deja de ser voluntarismo.

Y lo es porque, porque por ejemplo, las competencias de Sanidad están transferidas, de manera que el acuerdo es imprescindible. El trasvase solidario es probable que sea una buena solución pero ¿con que dinero se va a pagar? Los cambios en Educación que en ningún caso deben quedar reducidos a suprimir Educación para la Ciudadanía no podrán ser una realidad si no se produce consenso con las autonomías y así sucesivamente.

¿Qué significa esto? Significa algo ya sabido y es que el margen de maniobra del Gobierno central _del actual, del pasado y del que venga_ es el que es. Que poco o nada se podrá hacer si todas y cada una de las iniciativas no se somete al juicio de las autonomías. Es precisamente por ello por lo que al margen de la valoración inicial que merezcan las propuestas ya conocidas, lo más inteligente es ponerlas en cuarentena y tomarlas como pinceladas de lo que se desea porque el Gobierno en solitario, pese a su mayoría absoluta, no podrá sacarlas adelante, de ahí que la presente legislatura es la legislatura del acuerdo o el ejecutivo corre el serio riesgo de tener que guardar en el baúl de los deseos muchas de las propuestas anunciadas.

La legislatura apenas si ha comenzado pero de los encuentros celebrados en Moncloa cabe concluir _con todas las precauciones necesarias_ que tanto con CiU como con el PNV es posible recorrer el camino de ese acuerdo necesario para hacer verdad al menos parte de la lluvia de propuestas. Hay que dar tiempo al tiempo. Ni Urkullu ni Mas se han comprometido a nada. Lo que más les preocupa es la situación económica, pero como no solo de pan vive el hombre, a no tardar, el partido del Gobierno va a comenzar sus trabajos de «aproximación» a CiU y PNV. Rajoy está a la espera de que los socialistas elijan su líder y con el o con ella hablará largo y tendido de las líneas maestras de esta legislatura. Estas líneas pasan por la economía y por la creación de empleo y lo primero que abordará con quienes los socialistas elijan serán las grandes cifras de nuestra maltrecha economía. La lluvia de propuestas es cosa de los ministros.

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