Escaño Cero – Entretenidos


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Las cosas como son, parece harto difícil que Rajoy o Sánchez puedan formar gobierno y lo más probable es que vayamos a las urnas el 18 de diciembre. La cuestión que se le plantea a los líderes políticos es qué hacer hasta entonces porque estamos en septiembre ó sea que faltan casi cuatro meses para acudir a las urnas.
Imaginense el dolor de cabeza que nos van a provocar con declaraciones repetitivas los unos y los otros y lo que es peor es que serán meses de campaña electoral aunque oficialmente no este convocada. Así que tendremos a los líderes políticos yendo y viniendo a lo largo y ancho de España mientras el Parlamento queda reducido a un cascaron vacío.
Y es que no hay más que dos alternativas para salir de este bucle en que se han metido, y nos han metido, los líderes políticos. O bien a Mariano Rajoy le salva el PNV una vez que se celebren las elecciones autonómicas en el País Vasco y para eso hay que esperar al 25 de septiembre, o bien Pedro Sánchez consigue formar el «gobierno Franskestein» del que hablaba Pérez Rubalcaba, contando con Podemos y los partidos independentistas puesto que Ciudadanos no parece dispuesto a ir con Podemos ni a tomar un café. O eso dicen desde el partido naranja, porque la verdad es que el papel de bisagra de Ciudadanos desconcierta un poco a la opinión pública.
Ojo, yo estoy entre los convencidos de que si Sánchez puede lograr un pacto más o menos presentable lo hará porque su futuro político depende de ello.
Y ya sé que no es políticamente correcto lo que voy a decir pero o bien tenemos unos dirigentes políticos que son unos inútiles porque son incapaces de asumir las riendas para la gobernabilidad del país y están más pendientes de sus intereses partidistas, y de ellos mismos, que de los ciudadanos, o el que la izquierda y la derecha se hayan desgajado dando lugar a Podemos y Ciudadanos lejos de abrir el abanico para hacer más consistente e interesante la política en nuestro país, se está convirtiendo en un dolor de cabeza. El bipartidismo era imperfecto puesto que cuando PP o PSOE disponían de mayorías absolutas se creían los reyes del cortijo, pero el que se haya abierto el abanico está provocando la ingobernabilidad, bien es verdad, insisto, que por culpa de los líderes políticos que no son capaces de gestionar el resultado de las urnas.

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