El ministro movilizó a 10 personas para comerse una hamburguesa

‘Válgame Dios’: Marlaska podía cenar en el comedor del Ministerio pero prefirió irse a tomar mojitos mientras ardía Barcelona

‘Válgame Dios’: Marlaska podía cenar en el comedor del Ministerio pero prefirió irse a tomar mojitos mientras ardía Barcelona
Fernando García-Marlaska y la Policía. PD

La difusión de unas imágenes del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, este 16 de octubre de 2019 en un local de copas madrileño a la misma hora en la que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado hacían frente en Barcelona a la ira de los radicales independentistas, ha vuelto a poner de manifiesto la doble moral que caracteriza a la izquierda.

De nuevo, los argumentos están inflados de hipocresía.

Se puede pedir la dimisión, como hizo el PSOE, del director de Emergencias de Murcia por abandonar su puesto de trabajo en plena riada para acudir al teatro, pero no se puede pedir, según el PSOE, la dimisión de Marlaska por irse a tomar una hamburguesa y un mojito a un local de moda madrileño cuando los enfrentamientos entre la Policía y los separatistas radicales alcanzaban sus momentos de mayor gravedad.

La izquierda maneja como nadie la ley del embudo, pero esta vez sus argumentos son tan cínicos que se desmontan de un plumazo.

Marlaska dijo que llevaba todo el día en su despacho y que sólo salió un rato a cenar para volver después a trabajar. Lo mismo que el director de Emergencias murciano: llevaba días encerrado en su despacho intentando organizar los servicios de su departamento, pero cometió el error de irse un rato al teatro antes de volver de nuevo al trabajo.

Se pidió entonces su dimisión no porque dudara de su eficacia, sino porque un cargo público tiene que asumir que hay momentos en que, por una elemental cuestión de estética, no se puede cometer el error de disfrutar en público de unos momentos de ocio cuando hay miles de personas en situación desesperada. Servidumbres de la política.

Lo mismo cabe decir de Marlaska: centenares de policías se jugaban la vida cuando él cenaba una hamburguesa y un mojito . No dudamos de la profesionalidad y dedicación de Marlaska, pero el nivel de exigencia a todos los niveles que cabe pedirle es el mismo que le exigimos editorialmente al alto cargo murciano.

También se lo exigió el PSOE, que lo calificó de «irresponsable». Podríamos decir lo mismo de Marlaska, pero nos limitamos a pedirle que asuma la misma responsabilidad, exactamente la misma, que el socialismo reclamó al director de Emergencias de Murcia: su dimisión.

Autor

Francisco Lorenson

Polifacético e innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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