Manuel del Rosal: «La miseria moral de la política y de los políticos»

Manuel del Rosal: "La miseria moral de la política y de los políticos"

En política, amigo mío, y vos lo sabéis tan bien como yo, no hay hombres, sino ideas; no sentimientos, sino intereses; en política no se mata a un hombre, se allana un obstáculo.” Alejandro Dumas. Novelista y dramaturgo francés

“Los animales son de Dios. La bestialidad es humana” Víctor Hugo, novelista, dramaturgo y poeta francés.

Mis condolencias a todos los familiares de los ancianos fallecidos por esta pandemia y por la pandemia política que asola a España. Mi sentido homenaje a esas personas que dedicaron sus vidas a hacernos a nosotros mejores al tiempo que hacían mejor a España. Mi más absoluto desprecio a los políticos que tan solo han visto en esta desgracia los mimbres que pueden servirles para tejer sus intereses personales y de partido.

Era de esperar: en cuanto ha amainado un poco la tormenta de la pandemia, los políticos – en un ejercicio repugnante de miseria moral – se están tirando a los ancianos fallecidos los unos a los otros. Ronald Reagan calificó así a la política: “Dicen que la política es la segunda profesión más antigua del mundo. Me estoy dando cuenta de que cada día se parece más a la primera”

Todo lo que toca la política lo pervierte, lo prostituye. No puede evitarlo porque la miseria moral está en su ADN. Ahora les ha tocado a los ancianos fallecidos en las residencias. Desde el gobierno hasta el presidente de la comunidad más pequeña, pasando por el vocepresidente encargado oficial del gobierno de cuidar a los ancianos y que no ha visitado una residencia en toda su puñetera vida, todos sin excepción se tiran a la cabeza esas muertes por abandono sin respetar a los muertos, ni a sus familiares. La miseria moral adobada con la repugnancia y el asco forman una especie de mierda que pringa a estos políticos de medio pelo hasta las cejas. Huelen a mierda orgánica y moral, a repugnancia, a estiércol y muladar. Aparecen sonrientes y envueltos en sus caros vestidos ellos y ellas ante los ciudadanos, pero no nos engañemos, son como los fariseos: sepulcros blanqueados que, tras la blancura de las paredes, esconden el pútrido interior mucilaginoso y purulento que albergan en sus pechos carentes de humanidad. Y aplaudiéndolos, animándolos y tapando sus vergüenzas, toda esa pléyade de mercenarios y esbirros de los medios de comunicación que, genuflexos ante el poder, les pasan todos los días a través de sus televisiones, sus radios y sus diarios, la garlopa con la que intenta raspar la mugre que les cubre de arriba abajo y de abajo arriba; esa materia viscosa que generan ellos mismos por generación espontánea de sus actos, gestos y palabras miserables, ruines y mezquinos. Esos corifeos de la comunicación también huelen a mierda orgánica y moral por más que se quieran revestir de “informadores de la verdad”. Miles de ancianos muertos en cada una de las comunidades y más, muchos más en el total de la suma en todo el país. Y ante esa barbaridad, los políticos, en vez de crear entre todos un recordatorio de homenaje, aprovechan que la tormenta pandémica ha amainado un poco para – buscando réditos políticos (que hay que ser miserable y escoria humana) – tirarse los unos a los otros esas muertes de inocentes que, en muchos casos, pudieron ser evitadas si ellos no hubieran procedido con absoluta negligencia y desprecio buscando tan solo réditos políticos. Y el asco, la repugnancia y el olor pútrido que emana la política, al menos la política de este país inunda toda la piel de toro convirtiendo España en un lodazal de intereses entre los que no entran los de los ciudadanos muertos y vivos, entre los que los inocentes ancianos fallecidos son para los políticos que ejercen esa política, tan solo un número contable y un dardo que se lanza al otro partido con el intento de sacar réditos políticos. Yo no dejo de preguntarme asombrado como los ciudadanos siguen creyendo en la política y en los políticos. Los sociólogos, los psicólogos y los psiquiatras deberían de realizar un estudio pormenorizado sobre ello.

¡Hay de vosotros escribas y fariseos hipócritas!, porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera lucen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. Mateo 23:27

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