OPINIÓN / EURICO CAMPANO

Eurico Campano: «Vallekanos Kayetanos»

Eurico Campano: "Vallekanos Kayetanos"

Por fin nos hemos enterado de qué iba esto del confinamiento y de la pandemia salvaje. Si me encierran los míos bien encerrado estoy. Si me encierran los de enfrente son unos fascistas que lo que quieren es joder al obrero y corro a las barricadas. Hastío de país en el que, ni en las peores tragedias, la tropa es capaz de caminar unida. Lo más trágico del cuento, además de los 50.000 muertos, es que muchos de estos cantamañanas son los mismos que en bares y reuniones de amigos ponen a parir a los políticos, comenzando por los de enfrente, por supuesto:

-“No hacen más que tirarse los trastos a la cabeza y no solucionan los problemas ciudadanos».

La especie más peligrosa es la de los que empiezan la arenga de barriada con un:

-«Que conste que lo digo por los unos y por los otros… ¡que son todos iguales!»

Un consejo; huyan como de la peste, sobre todo de estos últimos especímenes.

Ayer escuchaba con hartazgo a un tal Ayala, alcalde de Fuenlabrada, decir algo parecido a que los obreros no podían sufrir confinamiento porque tendrían que salir a trabajar para vivir. Manda huevos, que diría el recordado Trillo; cuando confina la izquierda es responsabilidad ante la pandemia… cuando lo hace la derecha es clasismo.

No sé si es el caso de este soldado de su partido, socialista por supuesto, pero me irritan cada vez más tipos que, como Verstringe o Monedero, están forrados pero hacen creer a parte de su soldadesca que los pequeños comerciantes, oficinistas o currantes del Barrio de Salamanca, que las pasan más putas que muchos de estos «vallekanos de salón», son el enemigo; un hatajo de pijos que llaman al hombre del saco por las noches para que asuste a los obreros. Por fin he descubierto lo que estos “Vallekanos” querían ser de mayores: ¡“Kayetanos”!

Y ahí los tienen. Han pasado de insultar en las redes, llamando “Covidiotas” a los que organizaban caceroladas en Núñez de Balboa, a convocar manifestaciones que rozan lo delincuencial en la Puerta del Sol. Manifas, “ossssea tíaaa”, de las que saldrán no pocos infectados e infectadas, ya lo verán. Pandeirada contra unas medidas anunciadas dos horas antes por Díaz Ayuso y su socio Aguado cuyo permiso por cierto me gustaría ver, para no pensar que el delegado del gobierno en Madrid, Franco se llama, no es cómplice y actúa como responsable de las FSE en la Comunidad, no como líder regional del PSOE.

Madrid sigue siendo… la “tumba” de la izquierda

Seamos sinceros. A los socio-podemitas, lo que más les desquicia no es la figura de Isabel Díaz Ayuso. Qué va. Lo que les más les emborrica es algo tan simple como el hecho cierto de que Madrid es España. Sí, España. Esa nación, ese concepto, según Zapatero «discutido y discutible» a la buena parte de la izquierda odia. Y aunque dudo que, entre estos «politólogos» de todo a cien y alguna “quema-cajeros” sean precisamente legión quienes hayan estudiado algo de lógica tomista, sí tienen claro, siquiera de forma intuitiva, que si Madrid es España y Madrid es hoy Ayuso… ¡hay que derribar a Ayuso!

Patético aunque peligroso, por totalitario y poco democrático, el papel de estos «losers» que pretenden conquistar por la fuerza en las calles lo que no pudieron obtener en las urnas. La extrema izquierda y sus cosas. Pero es que Madrid se les sigue atragantando. Desde los tiempos de Esperanza Aguirre es así. Aquel Madrid del «no pasarán… aunque al final pasaron”, lleva décadas dándoles la espalda. Cuando escuchen o lean en redes a alguno de estos sectarios inmejorablemente untados, bien pagados y mejor comidos y vestidos que esos obreros a los que dicen defender, gritar:

-«Los madrileños nos sentimos desprotegidos con el PP”

… o con Ayuso, o con el “trifachito”, o con lo que sea que escupan por la boca, pueden preguntarles quién diablos se han creído que son para hablar en nombre de casi siete millones de madrileños, de los cuáles más de la mitad han votado a Ayuso, o a Aguado, o a Monasterio. Si quieren Madrid que se lo ganen democráticamente… no provocando algaradas callejeras.

No habrá más policía de balcones

¿Dónde estaban cuando en marzo el peor presidente de la reciente historia de España encerró en sus domicilios, a lo bestia y sin preaviso, a 47 millones de españoles? ¿Saben dónde? Diciéndoles a millones de «fachas», en su mayoría autónomos, dueños de bares y comerciantes, taxistas y gente obrera (más que muchos de ellos que no la hincaron en su vida) y que lloraban de rabia porque si no abrían no podrían comer ni pagar sus facturas, que se callaran… y que se jodieran, claro. Que dejaran trabajar al gobierno y que cumplieran a rajatabla con el confinamiento, porque este virus lo parábamos unidos, ¡valiente y simplista obviedad!, tan estúpida como irrealizable tal y como se está viendo.

Algunos aplaudían bienintencionadamente a los sanitarios a los que la alegre muchachada televisiva nos enseñaba cantando y bailando mientras fallecían mil españoles cada día. Otros, aplaudían al gobierno de la pandemia, que era el suyo, qué le iban a hacer… ¡porque «esto no se podía saber»!

Los hubo en cambio, porque cierta parte de nuestros paisanos son tan miserables y cainitas como en otros países a lo largo y ancho del globo, que se organizaron como «policía de balcones», cual Stasi de barriga cervecera, suegra y «cuñao», y chillaban o arrojaban objetos a los «fascistas» que «plantaban cara al gobierno» y desafiaban el confinamiento.
Aunque se tratara de ciudadanos que tenían permiso para ir a trabajar y por tanto para circular o padres de niños autistas que se volvían locos en sus casas y no podían soportar el encierro. Una medida tan improvisada como disparatada por su inanidad si no iba acompañada de pruebas masivas y rastreadores. Una de las ventajas del nuevo escenario en Madrid es la de que algunos de estos chivatos y delatores de baja estofa y peor calaña ya no darán por saco porque ahora serán ellos los que estén violando las normas y tratando de escapar en muchos casos a la vigilancia policial (Franco, ahí le quiero ver).
Las ineptitudes, que algunos han calificado de negligencias criminales, del gobierno “sanchista” les importaron… ya saben. El 8-M, por sus ovarios, aunque sabían desde hacía semanas que el peligro era real. Pero ahora hay que derribar a Díaz Ayuso porque hace pruebas a los profesores, porque toma medidas para combatir la pandemia mientras un tal Fernando Simón bucea en Mallorca… y porque en las urnas no pudieron con ella. Repugnante demagogia.

Cuidado con el sol, Sánchez, que quema

Así las cosas, me da igual que el presidente del Gobierno se preste a ir a Sol a entrevistarse el lunes 21 con Isabel Díaz Ayuso, con el claro objetivo de menospreciarla y tratar de dar la sensación de que Madrid es un gobierno fallido y que el ejecutivo central ha tenido que acudir poco menos que a intervenir la comunidad. No me importa, con tal de que vaya de una vez, aunque le haya dado prioridad a «La Sexta». Estoy convencido de que la presidenta madrileña le hará bajar el mentón y le dirá que menos pose de guaperas de taberna y más enviarle recursos que lleva meses negándole:

-«Presidente, me basta con que me envíe más medios y no manifestantes para que se infecten entre ellos»

Menos me importa aún que el segundo objetivo del máximo responsable de la catastrófica gestión de la pandemia -50.000 muertos, recuerden- sea el de cobrarse otra foto para su pomposo y cursi álbum personal en la que se visualice que ésta pandemia solo tiene dos caras visibles: la del «Covid de los pobres», la suya, y la de la “jefa del Covid de los ricos», Ayuso, haciéndose así la ilusión por unas horas de que Casado no existe y que el liderazgo en el PP es difuso. La idea es tan estúpida y pueril que solo puede haber salido de un magín redondo con bisoñé.

Mi más sincera enhorabuena, por cierto, a los filtradores del PP que esparcen presunta basura, en este caso al diario «El Mundo», para enterrar a Díaz Ayuso a la que achacan «debilidad». Además de recomendarles que vuelvan a examinarse de primero de columpios de comunicación política, si es que con esto pretendían «blindar» a Pablo Casado, les voy a dar una mala noticia; si no defienden a Ayuso, el próximo objetivo será el líder de la oposición… porque ya no quedará nadie enmedio. Más les vale protegerla y graduarse la vista, porque si la encuentran débil es que viven en un país imaginario y no escuchan ni ven con atención a su presidenta, que de endeble tiene casi lo mismo que yo de “podemita”.

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