El ministro de Sanidad, Salvador Illa, se suma obediente a la maniobra

El plan de Sánchez y compinches es hundir económicamente a Madrid para que se hunda Ayuso

El PSOE prende la mecha y Podemos trata de incendiar las calles

La jugada es tan sucia como evidente. Lo que no tiene sencillo el mismo Pedro Sánchez, que pacta con los proetarras que aplauden a los asesinos y hace carantoñas a los golpistas catalanes,  es cómo ejecutarla.

Escribe Ignacio Camacho este 26 de septiembre de 2020 en ABC, que un Gobierno tan ebrio de poder que es capaz de confinar al Rey -que por ahora, mientras no cambie la Constitución, es el Jefe del Estado- y de vetar su presencia en un acto, no se atreve a decretar el confinamiento de Madrid y sus municipios metropolitanos. Por ahora.

Los habitantes de la capital y aledaños asisten al insólito espectáculo de un ministro de Sanidad lamentando con gesto muy preocupado que las autoridades regionales no adopten una medida que considera imprescindible para atajar el contagio de una epidemia cuyo control constituye en este momento su principal trabajo, en la práctica el único que justifica la existencia del Ministerio que tiene a su cargo.

En cualquier caso, el inepto Illa ya ha mostrado el auténtico rostro del Gobierno socialcomunista al contraprogramar la rueda de prensa de la consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid en la que se anunciaron nuevas restricciones en distintas áreas de salud.

A la misma hora, Illa se despachaba pidiendo cerrar Madrid al considerar que las medidas del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso eran insuficientes.

Este 26 de seprtiembre de 2020, Carlos Cuesta desvela en OKdiario el documento enviado por la Comunidad de Madrid al Ministerio y que sirvió de base para la reunión que ambas administraciones mantuvieron el pasado martes.

El Departamento de Salvador Illa se limitó a hacer recomendaciones sobre limitación de movimientos («no salir»), reactivar la Atención Primaria y establecer medidas nuevas sobre aforos en centros comerciales, hostelería y hoteles, pero en ningún caso solicitaba el cierre total de Madrid.

Parece evidente que la «tregua» entre el Gobierno socialcomunista y el Ejecutivo madrileño no era más que una maniobra de Pedro Sánchez para aparentar su disposición a colaborar para combatir la expansión de la pandemia.

Ahora se demuestra que las intenciones de Sánchez eran las de intensificar su plan de acoso y derribo contra la la presidenta de la Comunidad de Madrid.

La lealtad institucional de la que presumía hace unos días el presidente del Gobierno no era más que una frase hecha, una trampa dentro de su estrategia de maniobrar políticamente contra el Ejecutivo madrileño.

El Ministerio de Sanidad dio el martes el visto bueno a las nuevas medidas del Gobierno de Ayuso y tres días después, cuando estaban siendo anunciadas en directo, las consideró insuficientes en una vergonzosa rueda de prensa convocada con el objetivo de trasladar la idea de que la Comunidad de Madrid no tomaba las medidas necesarias frente a la pandemia.

Lo que subyace es la obsesión de Sánchez de cobrarse la cabeza política de Ayuso.

El socialcomunismo está aprovechando la crisis sanitaria para avanzar en su plan de acoso y derribo del Gobierno madrileño.

Lo dicho: Sánchez prende la mecha y Podemos trata de incendiar las calles.

Estos son los que presumían de lealtad.Como subraya Carlos Cuesta: «no tienen vergüenza«.

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