“Cuando el agua está hirviendo. Apagar el fuego ya no sirve de nada” Nelson Mandela
“Podemos perdonar a un niño su miedo a la oscuridad, pero la real tragedia de la vida es cuando los adultos temen a la luz” Platón
Pedro Sánchez tiene un plan oscuro para hacer frente a lo que, a partir de septiembre, se nos viene encima. El plan no pasa por aplicarse él mismo y su gobierno las medidas oscuras y de austeridad que pide a los demás: Dos Falcon para ir hasta Mallorca, 23 ministerios, decenas de consejeros, creación de una oficina dentro de Moncloa para desarrollar su estrategia de cara a las elecciones generales, millones de gastos inútiles que solo sirven para mantener una ideología trasnochada etc… y la oscuridad de España hasta noviembre de 2023. En ese plan oscuro y tenebroso incluye críticas a la insolidaridad cuando él es el más insolidario, a la toma de decisiones unilaterales cuando él hace lo que le viene en gana sin contar con nadie, al egoísmo cuando él es el más egoísta de todos porque solo tiene un objetivo: el mismo.
Serán 16 meses de oscuridad en las calles que se suman a los más de tres años de oscuridad en la que vivimos los ciudadanos, obscuridad que proviene de los nubarrones de mentiras, falacias, manipulaciones, hipocresías y ocultamientos de este gobierno con su presidente al frente.
A partir de hoy y hasta noviembre de 2023 el sol volverá a los sótanos y a las criptas. En todas partes cenizas, polvo y silencio. A partir de las 10 de la noche por las calles silenciosas y oscuras no volverán a pasar las gentes honradas temerosas de que algo malo les suceda, sino únicamente los rateros, los amantes de la oscuridad, los que buscan presas fáciles para sus desviaciones, los servidores y amantes de la muerte, porque será la muerte de la vida nocturna lo que conseguirá Sánchez. Que no espere acabar con la inflación, ni con los precios desorbitados de las energías, ni con el anuncio inquietante de la subida del paro, ni con las colas del hambre; esta imposición apoyada en decretos leyes será un fracaso más como todas las decisiones que Sánchez, ujnilateralmente y sin tener en cuenta a los ciudadanos, ha decretado para satisfacerse a sí mismo en su deriva autoritaria.
La oscuridad que vamos a padecer durante 16 meses se decreta por el bien de todos al reducirse el consumo de energía, mientras el gobierno, a lo más que llega en ahorro y austeridad es a una corbata de quita y pon según convenga a los intereses egocéntricos y de poder de Sánchez. Cuando todo indica que se avecina un otoño de cojones, el gobierno, en vez de encender las luces, las apaga. Puede ser que su intención sea que, al eliminar las luces, la oscuridad ampare a las cucarachas en su huida. Este gobierno de oficio de tinieblas actúa como los ladrones que lo primero que hacen para comenzar el robo es apagar las luces. Y es que a este gobierno le pasa como a los murciélagos, que se ofuscan ante la luz y buscan la oscuridad en la que ampararse, en la que no sean vistos, en la que puedan actuar con nocturnidad y alevosía para continuar su escalada del derrumbamiento de España y del empobrecimiento de los españoles.
MAROGA
