Barbón, el presidente del Principado de Asturias, colocado por la lenguaraz y no sobradamente preparada Adriana Lastra, la que ayudó a Sanchez para hacerse con el partido en un paraiso natural, erial político socialista que dura más de cincuenta años, tiene ático nuevo, como María Gamez, exdirectora de la Guardia Civil, Villa y el otro y el otro, y el de más allá.
Despues de cargarse la industria, las minas y las cuencas, reparten hoy subvenciones para poder seguir mandando, mientras son incapaces de organizar siquiera unas cuadrillas que limpien el matorral e impidan que queme el Paraiso Natural.
¿Qué otra cosa hay que hacer en un paraíso más que mantenerlo limpio de maleza y rastrojos ante las insólitas ráfagas de fortísimo viento sur que favorecieron los incendios? Ahora andan buscando a setecientos terroristas que, al parecer, se coordinaron en Asturias todos, según ellos, para quemar Asturias el mismo día, a la misma hora.
No es la primera vez. Siempre que hay un fuego, inmediatamente, y antes de investigación ni averiguación alguna, sale el infausto presidente del Principado Barbón hablando de terror pirómano. Fue un día de vientos, como no se recuerda. Y la monomanía incendiaria, el impulso pirómano, según los expertos, es incompatible con la planificación.
Aunque ellos justifican todo normalmente con el cambio climático, antes de tener que dar explicación del abandono del Paraiso, como de la fuga de tantos jóvenes profesionales asturianos hacia el mundo en lugar de irse ellos, ante la cercanía de las elecciones municipales y autonómicas han preferido buscar terroristas por todo el Principado. De momento no han encontrado ninguno.
Víctor Entrialgo
