OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «¿Por qué lo llaman “SUMAR”, cuando quieren decir “comunismo”? «

Pedro Manuel Hernández López: "¿Por qué lo llaman “SUMAR”, cuando quieren decir “comunismo”? "

No se dejen engañar por Yolanda Díaz, la “vaporosa” ministra y “melífuga” gallega de Fene (A Coruña) – con sus continuos pestañeos a lo colibrí, una sonrisa que ya la quisieran los de “Profiden”e impolutamente vestida de un blanco níveo, su color fetiche, a lo “Pasarela Cibeles”– cuando nos presenta a “SUMAR”, su nuevo “proyecto social”, esa panacea que nos va a solucionar, de golpe y a la voz de ya, todos los actuales problemas que acucian a una España distópica por la acción y omisión de la ineficaz y errónea política de Pedro Sánchez y de su democrática y progresista coalición. ¡Ojo al dato! –como diría el gran periodista deportivo, José Mª García, alias “Butanito”—por mucho que intente disfrazarlo en sus insulsos y buenismos mítines de que es un “nuevo proyecto social en el que cabemos todos para ir a un nuevo país, a una nueva época con mucha generosidad; en la vida, como en la cosa pública, no se puede hacer nada sin ternura, por eso ¡adelante, a sumar por el país a favor, por el país con derechos, por el país de la gente trabajadora! Sumar no va de resignación, va de alegría, va que no queremos volver al pasado, sumar va de esperanzas (…) Solo le ha faltado que a cada afirmación su corifeo de extrema izquierda hubiera apostillado con un ¡Aleluya, Aleluya, Aleluya!.

¿Alguien ha entendido lo que ha querido decir en esta especie de alegato hippie, típico del festival de “Woodstock- 69”? Después de mucho buscar en los distintos medios informativos he podido conocer algunos de los postulados para las elecciones generales de esta neo-formación “yolandística”. La “Fashionaria” Yolanda –para cuando sea presidenta de España, que es a lo que aspira y para lo que ha fundado esta “operación básica de matemáticas” a la que ha denominado “SUMAR”– nos propone: una democracia económica acompañada de una gran reforma empresarial, un enorme pacto verde para salvar nuestro planeta, el Mar Menor y el Coto de Doñana (buscando así los votos de Murcia y Andalucía), ensanchar la Sanidad pública, un gran parque público de viviendas de alquiler, una justicia social para todos, una educación infantil pública y gratuita de 0 a 3 años (obviando que ya en tiempos de la ministra Celaá, el gobierno de Sánchez se comprometió a aumentar un 27% esas plazas, invirtiendo 670 millones de euros de los fondos europeos).

Reducir la jornada laboral sin reducir el trabajo para así recuperar la soberanía de nuestro propio tiempo (trabajar menos para vivir mejor), poner las nuevas tecnologías y los “data” al servicio del pueblo, protección a los profesionales y trabajadores de la cultura, por ser esta un “derecho”, reconocimiento de todos los derechos de las personas LGTBI, mantener y aumentar los “avances feministas”, salvaguardar un aborto “libre, seguro y gratuito”, fomentar un medio rural “vivo y dinámico” en el que los jóvenes puedan echar raíces o volver y fomentar una Europa “ social, verde y feminista”, reformando para ello los actuales tratados para democratizar todas sus instituciones y poner los derechos humanos en el frontispicio de Europa. Todos estos postulados componen, a groso modo, el ideario de la lideresa de “SUMAR”. Pero no se confundan ni se dejen engañar. Todas estas propuestas “marca blanca”, son solamente eso, promesas blancas y un brindis al sol, como hicieron los hippies en Woodstock-69.

Todo este galimatías de frases bonitas, llenas de mucha ternura y de generosidad, de libertad, de democracia, de progresismo y de un “buenismo” sin fin, no dejan de ser cantos de sirenas para encubrir que se trata del viejo, rancio y opresor comunismo de siempre. Ese comunismo surgido del pensamiento filosófico alemán –de Karl Marx y Friedrich Engels– desarrollado en el siglo XIX y que, materializado en el Partido Comunista (PC), logró obtener el poder en la Revolución rusa de 1917 de la mano de Lenin. Ese comunismo –cuyas consecuencias económicas y sociopolíticas no tardaron en aparecer en todos los países en que se instauró, incluida España– causó, en el caso del genocida Stalin, en la Unión Soviética, entre 8,5 y 51,1 millones de víctimas, mientras que en la China de Mao, las cifras oscilan entre 19,5 y 75 millones. ¡Quédense con las cifras! pues seguramente tengamos que echárselas en cara más de una vez a Yolanda Díaz, al mismo tiempo que le recordamos que el objetivo principal que busca ese comunismo –que nos quiere imponer y que nos impondrá si llega a presidenta de España– es la igualdad de las clases sociales en la pobreza y en la miseria por medio de la eliminación de todas las propiedades privadas de los medios de producción (la tierra y la industria).

. Todo esto y más es lo que quiere “SUMAR” para España, a cuya cabeza está Yolanda Díaz, la “Fashionaria de Fene”, en recuerdo de aquella otra “Pasionaria”(con P y sin h) de triste memoria, la vasca Isidora Ibárruri –“Dolores pá los amigos”, como “Patxi– ex presidenta del PCE y ex diputada en las Cortes Constituyentes por Asturias en 1977. Yolanda —aunque no viajó al Moscú de Stalin como la “Pasionaria”— sin embargo comulga y coincide en todo con ella, pues sigue sin querer ver ni admitir el hambre, la miseria, el totalitarismo, la represión social, así como los millones de muertos y la ausencia total de libertad y democracia allí reinante. ¡Las únicas y auténticas virtudes del comunismo!

Es admirable la ceguera de los comunistas para los crímenes de sus admirados regímenes totalitaristas y, en cambio, la envidiable agudeza visual que tienen para detectar precozmente la pobreza, la división de clases sociales, la igualdad social de todos –menos ellos– en la miseria y demás males y desgracias de los países capitalistas. No creo que Yolanda –la reina de “SUMAR” y la “Fashionaria” de la época más dura del puro Sanchismo– llegue políticamente a un nivel tan alto como su “idealizada” predecesora “Ibárruri”, un mito fabricado en la factoría de propaganda soviética, cuya estela hoy aún se puede ver gracias a su imagen y a los múltiples eslóganes “ad personam” que le dedicaron. Durante la década de 1930 –usada como propaganda de guerra—la llamaron “Dama de Elche del socialismo”, “madre del sol de la mañana” o “segura estrella salvadora; posteriormente, la hicieron pasar por “dura guerrillera”, luego, por “madre proletaria ejemplar” y, por último, ya en 1977, por “demócrata”.

No creo que, una entonces “morena” abogada laboralista Yolanda Díaz –aunque haya pasado del comunismo del Che y del chavismo de Maduro a la “izquierda pija y cuqui” de SUMAR— no recuerde que presidió aquella famosa “X Asamblea Federal de Izquierda Unida” en Madrid, en la que homenajeó, públicamente y por todo lo alto, al “más digno libertador” Hugo Chávez, mientras le “deseaba una pronta recuperación para que retomase el sueño de la unidad de los pueblos de América y la lucha por un mundo más justo (…).Ahora, casi 11 largos años después de aquel inolvidable evento, se encuentra inmersa en el camino de una pseudo socialdemocracia a la que presenta –con simpatía, lacito rosa, mensaje LGTBI y ecofriendly—para intentar ocultar su pasado. Entre tanta alegría, esperanza y ternura no ha caído en que las hemerotecas son muy traicioneras y que los videos –que se mueven como la pólvora por las redes sociales—demuestran que todos tienen un pasado. Y en su caso, un pasado comunista recalcitrante. En su armario político podemos encontrar muchos cadáveres de los distintos proyectos de la extrema izquierda por los que ha pasado. En su viaje se los ha cargado a todos hasta lograr el suyo propio, SUMAR.

Antonio Naranjo –-en un reciente artículo publicado en “El Debate”— ha desinflado a la “Fashionaria” Yolanda Díaz y a su pufo proyecto social “SUMAR”, diciendo: (…) “Es Pablo Iglesias pero mejor peinada y vestida”, Si hay alguien contrario a los valores democráticos es esa mujer que se convirtió en la más servil camarada del genocida Stalin”. Cuando nos hablen de las bondades y avances progresistas de SUMAR, no olvidemos la trayectoria política de su fundadora y de la que se nos vendría encima si llegara a ser presidenta del Gobierno de España. Por todo lo dicho: ¿Por qué quieren confundirnos y mentirnos llamando SUMAR a lo que en realidad es el “viejo, rancio y opresor” comunismo de siempre? ¡Qué pena que no viva la “Saritisima” manchega del Campo de Criptana! De vivir, seguro que le habría dedicado un cuplé titulado “Sumando espero” y que empezaría así:

“Sumar es un placer, genial, sensual / Sumando espero los votos que yo quiero/ Tras los cristales / de alegres ventanales / Y mientras sumo / mi vida no consumo / Porque sumando alegre / me suelo adormecer “

Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, periodista y ex senador por Murcia.

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