OPINIÓN

Pedro Manuel Hernández López: «¡Es tiempo de mujeres…!»

Pedro Manuel Hernández López: "¡Es tiempo de mujeres...!"

La frase «Es tiempo de…! es una expresión que se usa para indicar que ha llegado el momento adecuado y necesario para hacer algo ineludible. Tiene un sentido de urgencia o de oportunidad, como si algo importante no pudiera postergarse más . En el argot cotidiano solemos decir «es tiempo de cambiar, sanar o actuar…» entre otros, para expresar que ha llegado el momento de hacer un cambio, de empezar un proceso de sanación o de que no hay que esperar más para ejercer una acción.
También suele implicar un tono emocional o motivacional y, que dependiendo del contexto, nos invita a la reflexión o a la acción.

La frase de Ábalos «¡Es tiempo de mujeres!», tiene un tono claro y enfático, y sugiere que ha llegado el momento de que las mujeres tengan un papel central, protagónico o más justo en algun ámbito, bien sea en el social, laboral, político o cultural.
Para quien no lo recuerde o sea víctima voluntaria de las vengativas y rencorosas Leyes de la «Des-memoria Histórica y Democrática» les recuerdo que esta enfática y triunfalista frase fue pronunciada por el ex ministro Ábalos.

En aquel ya histórico y glorioso día para el entonces PSOE, Ábalos se sentía pletórico y nos quería convencer, aunque no con su ejemplo –como nos lo han demostrado años después esas chivatas y lenguaraces hemerotecas– de que : «Los españoles no podemos tolerar la corrupción y la indecencia como si fuera algo normal. No podemos normalizar la corrupción. Soy feminista porque soy socialista y, porque el compromiso con la igualdad entre hombres y mujeres forma parte del ADN de nuestro proyecto político y, la lucha por la igualdad real es la de todos. ¡Es tiempo de mujeres!» […].

Pero claro –cuando el hijo del torero «Carbonerito» se mostraba solemne y digno como el gran paladín de la honradez, la decencia y el empoderamiento femenino– corrían otros tiempos y, desde entonces, han cambiado ya muchas cosas para mal y otras muchas han desaparecido, entre ellas, incluso algunas de las casi bicentenarias siglas del emblemático acrónimo del PSOE y, por su puesto su significado. Lo que debería haber sido –no solo una frase bonita– sino una declaración en toda regla de intenciones, una toma de conciencia y una actitud de movilización sociopolítica, todo esto, en boca de Ábalos, se ha convertido en un cínica, irónica y demagógica defensa del «feminismo de escaparate» que ha generado serias dudas sobre la «coherencia» entre su discurso personal y sus acciones, ya que… ¡una cosa es predicar y, otra muy distinta, es dar trigo ! Ellos lo saben muy bien y así nos va.

Una vez más y, mucho me temo que no será la última, ha queda demostrado –por esos «archivos» especiales y especializados en recopilar, conservar y consultar publicaciones periódicas… llamadas «hemerotecas» que ni tienen ideología ni tampoco mienten –que la fuerza y validez de la frase siempre va a depender del contexto, del emisor y de la acción política que le respalda. Si en política, siempre han contado mucho las palabras, los «actos» cuentan mucho más. Ábalos nos lo ha demostrado mientras gozaba de la plena y absoluta confianza de Pedro Sánchez –«el puto amo» (Óscar dixit)– cuando no dudó en auto declararse «feminista», afirmando aquello del ADN socialista y no sé cuántas demagógicas chorradas más.

Sin embargo, lo revelado, publicado y sabido en los últimos meses, se contradice por completo con su altanera chalaneria y su cicatero discurso . El uso de instalaciones públicas, como el Parador Nacional de Teruel, para encuentros privados con «scorts» de catálogos de lujo, no es solo una cuestión personal o moral : es una alta traición política y ética en toda regla.
No se puede hablar de igualdad mientras se reproducen unas dinámicas de poder que «cosifícan» a las mujeres. No se puede enarbolar la bandera del feminismo mientras, en lo privado, se utilizan los recursos del Estado para satisfacer «especiales» deseos personales. Y no se puede apelar al respeto y a la dignidad femenina, si se actúa desde la impunidad y el privilegio.

Este comportamiento no solo desacredita a quien lo ejerce, sino que, a demás mina la credibilidad de todo el proyecto político al que dice representar . El feminismo no es una moda ni un comodín para ganarle votos a la oposicion. No es  tampoco una foto el 8 de marzo ni una frase en el vídeo del partido a modo de «eslógan de campaña» –como nos lo quieren hacer ver Sánchez y sus socios de Gobierno–, ya que se trata de un compromiso real y serio que implica una gran coherencia entre lo que se «dice» y se «hace». Lo de Ábalos no es un simple escándalo personal: es el claro ejemplo del «feminismo de escaparate», ese que sirve para ganar votos pero no para transformar las estructuras sociales del poder y daña mucho más de lo que ayuda al desgastar la lucha legitima de quienes,  día a día, se enfrentan al «machismo» en la política, en la vida, en el trabajo. El caso Ábalos nos recuerda que hay una abismal diferencia entre «dictum» y «factum» y, a la vez, que el feminismo, si no se vive con coherencia, no es una convicción real, si no solo un mero «oportunismo» para unos pocos.

Sin embargo, ahora que lo pienso, no estuvo nada desafortunado cuando formuló proféticamente su frase: ¡ Es tiempo de mujeres!. Parece que sabía lo que unos años después iba a ocurrir. No se equivocó y su profecia se ha cumplido con creces, no solo ha sido asi, si no que, a día de hoy : «¡ es tiempo de mujeres ! Y vaya que lo es, pues visto lo visto, ya se imaginan a qué se refería…
¡Y la próxima semana… seguiré hablando del Gobierno!

Pedro Manuel Hernández López, médico jubilado, lcdo . en Periodismo y ex senador autonómico del PP por Murcia.

 

 

 

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído