Cuando la política se convierte en una fiesta de máscaras en la que se renuncia a la razón

Podemos o el globo que irá perdiendo gas

Podemos o el globo que irá perdiendo gas
Podemos: Monedero, Pablo Iglesias... EP

En política, como en cualquier otra actividad humana, la madurez es un grado.

No por ser más joven se es más revolucionario en el sentido de la innovación. La creatividad nace de la sabiduría y de la constancia, también de la prudencia, nunca de la inmadurez, mucho menos del engaño aparentemente improvisado aunque tramado a conciencia con anterioridad.

Ahora bien, si la política se convierte en una fiesta de máscaras en la que se renuncia a la razón y a la sabiduría para dar rienda suelta a una frívola fantasía con intenciones torticeras de conseguir el poder político, se habrá abonado suficientemente el campo para que florezca el totalitarismo cuando no la dictadura de unos pocos que se arrogan el beneplácito del pueblo. El tiempo y la Historia así nos lo han demostrado.

Podemos se encuentra actualmente en una encrucijada de la que difícilmente podrá salir. Son muchas las razones que justifican lo que decimos y, entre otras, las siguientes:

En primer lugar, Podemos se ha decantado o alineado internacionalmente por unas formaciones políticas que no son ni van a ser, ni a medio ni a largo plazo, buenas compañeras de viaje.

La Grecia de Syriza hace ya aguas en la eurozona entre lo que prometieron a sus conciudadanos, no por ingenuidad alguna sino a sabiendas de que lo prometido no se iba a poder cumplir y esa otra realidad que el resto de Europa les demanda.

Y ojo, ¡Europa!, que sepamos, los griegos, en general, no son buenos cumplidores, tienden mucho a la confusión y a la marrullería, en definitiva y como se dice en términos taurinos son muy proclives a dar una larga cambiada para luego dejar de torear.

Los alemanes no van por mal camino de no fiarse ni un ápice de Tsipras y Varoufakis en esa nueva prórroga que solicitan pues huele a chamusquina ese pase que pretenden haciendo que el dinero que deben nunca salga por lado alguno. Es necesario que nadie olvide, sobre todo los griegos de Syriza, aquella locución latina del «pacta sunt servanda» o lo que es lo mismo «lo pactado obliga».

Ante las posibles y temidas alianzas con Rusia o China que a Estados Unidos le pueden inquietar por la ubicación geopolítica del país heleno y que pudieran ser utilizadas por el Ejecutivo de Tsipras como un pícaro y malintencionado chantaje griego, Europa no debe ceder ni caer en la trampa de estos personajes políticos que tanto han mentido a los inconscientes ciudadanos que les han dado el poder.

Rusia, ya se sabe, anda mal monetariamente y de sus opacas finanzas solo salen pagos a los políticos individuales, raramente a los partidos políticos.
China, que es un país muy práctico, va a lo suyo y de un comunismo trasnochado se encamina a un capitalismo feroz formándose una clase media ya al más puro estilo occidental.

Tratarán a Grecia si de verdad se aseguran un beneficio sustancioso.

Los Estados Unidos, que siempre ha barrido para dentro cualquiera que sea su presidente o el partido que gobierne, marcará las pautas que más le convenga sobre la situación griega y, en tal sentido, ningunearán o no a Europa según sus propios intereses. Europa no lo debe olvidar.

Otros países del entorno de Podemos como Venezuela, Bolivia, Nicaragua, que apenas tienen peso en el concierto internacional de las naciones, que han aupado, de una u otra forma, a esta formación política, lo que han pretendido desde el principio, fundamentalmente Venezuela, ha sido exportar a nuestro país su decrepita ideología populista y un sistema político a todas luces autoritario, caduco y opuesto a la democracia occidental.

Además, Podemos, tiene la desvergüenza de intentar ocultar ahora el apoyo recibido con lo que si el presidente venezolano tuviera el firme criterio que se le ha de suponer a un líder político diría como aquel cónsul romano llamado Escipio «Venezuela no paga traidores».

En segundo lugar, Podemos está intentando, sobre todo de cara al ciudadano más joven, sabiendo que ahí están los votos con los que acceder al poder, normalizar la radicalización, es decir, que sea como un proceso natural de cambio en los tiempos actuales, por eso, insisten, una y otra vez, que la democracia del 78 carece de valor político y social.

En su sibilino y enmascarado proyecto para obtener votos no dudan en utilizar toda una terminología del embaucamiento sin despreciar hasta el insulto. Su líder, el ciudadano Iglesias, irrumpió en la escena mediática con aquello de la casta suponiendo que así la gente comprendería mejor su mensaje de desprecio o descrédito hacia una generación, una estirpe, un linaje, una ascendencia.

Ahora bien, si el sistema de castas es una manera particular de estratificación social al que se pertenece solamente a través del nacimiento y se caracteriza por tener un sistema sólido, rígido e inmóvil, bien pudiera decirse también que el señor Iglesias procede de la casta de los inspectores de Trabajo, Cuerpo administrativo al que pertenece su padre.

Lo verdaderamente malicioso del líder de Podemos es que utilice ese término como desprecio o desprestigio hacia los que él considera que son sus adversarios y es más lamentable aun que éstos se den por aludidos y se sientan como ofendidos, cuando el termino no viene a expresar más que una ascendencia o linaje o una clase especial que tiende a permanecer separada de los demás por su raza, religión, cual no es el caso de aquellos contra los que se lanzan esas flechas demagógicas.

En tercer lugar, Podemos está prometiendo lo imposible: hacer que un círculo sea al mismo tiempo un cuadrado, la llamada cuadratura del círculo.

Ha lanzado su boomerang de promesas que ni siquiera pueden concretar y no porque no quieran sino porque saben a priori, de ahí el manifiesto engaño y la frustración que producirá en sus emocionales y expectantes votantes, que son irrealizables.

Tsypras lo sabe ya a conciencia después de su contienda con el Eurogrupo. Ahora bien, el boomernag se les volverá, como un dardo envenenado si realmente llegan a gobernar.

En línea con lo anterior, Pablo Iglesias, en un alarde que insulta nuestra inteligencia, nos aventura que traerá a nuestro país el modelo escandinavo de bienestar para financiar y organizar nuestros sistemas de seguridad social, servicios de salud y educación, como si esto fuera posible en la España actual.

Decimos que es irrisorio ni plantear sobre el papel semejante y quimérica propuesta por cuanto que por un lado, el incremento en la interferencia del Estado en todos los asuntos públicos y la forzada redistribución de los ingresos, dejaría a los miembros más productivos de la sociedad con ganancias limitadas por su trabajo y, por otro, ese sistema solo puede implantarse en países pequeños con un alto nivel de educación uniforme acompañado con una fuerte ética que enfatiza en el valor del trabajo. Nuestro país está muy lejos de esos parámetros.

Finalmente, Podemos se jacta chulescamente de que acabará con el bipartidismo, el mismo que causa admiración en Estados Unidos ,Alemania, Reino Unido, Francia, Austria, Canadá y hasta en Noruega y Suecia.

No, lo que ocurre es que los dirigentes de Podemos quieren a toda costa acceder al poder y en su aparente empanada mental lo que late es la confusión entre bipartidismo y partitocracia porque la lacra hispana remite a la apropiación partidista de la esfera institucional, no al sistema de partidos.

A mayor abundamiento, Podemos lo que intenta es dejar al PSOE en la cuneta política y sustituirle, simplemente eso, por lo que el bipartidismo continuaría existiendo.
¿Qué hay que cambiar cosas?, por supuesto, pero siempre con la mesura de lo posible, por ejemplo que los grupos políticos decidan la composición del Consejo General del Poder Judicial, que los políticos sea profesionales de la política, no ratas políticas del populismo que dicen mintiendo lo que la gente quiere oír, de ahí que éstos últimos se desinflen como un globo que ni siquiera ha existido para animar las fiestas de los niños.

Sería un gravísimo error para nuestro país que el PP y el PSOE no continuaran manteniendo nuestra estabilidad política. Es un aviso a Navegantes, que pagaremos los ciudadanos hasta lo inimaginable si votamos sin cordura y sin conocimiento de la realidad.

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